Mundial 2026: grupo C

Brasil se topa con una roca llamada Marruecos

Los de Ancelotti encallan ante la solidez y buen hacer marroquí

Marruecos, que fue de más a menos en el partido, respondió a las altas expectativas previas

Brasil creció a lo largo del partido, pero no gozó de superioridad coral

Brasil Marruecos
CRONICA COPA DEL MUNDO 2026 INTERIOR

«Somos la Brasil de África», decía Achraf con una sonrisa tan gingival como certera. Marruecos fue, por momentos, más brasileña que la Seleçao con el desborde y la verticalidad planteada. También demostraron poseer inteligencia para interpretar el tiempo y ritmo del partido, tal vez sea ese el mayor aprendizaje que se llevan de Nueva York. Brasil no aleja su incertidumbre. Fue de menos a más y logró neutralizar (1-1) la vaselina de Saibari con un derechazo de Vinicius, pero no transmitió el vigor de otras épocas vigorosas. Marruecos ya está aquí, en la élite, mientras que Brasil camina como un funambulista por ella.

El ritmo es relativo en el Mundial, cambia en cuestión de horas. Demasiado lento cuando Qatar y Suiza pelean por el balón y tremendamente vertiginoso desde que Brasil y Marruecos se visten de corto. Como si fueran dos deportes diferentes. De la imprecisión y el cemento armado del primer partido mencionado, a la intensidad y verticalidad del segundo. Es lo que abrazan los Casemiro, Bouaddi —qué carta de presentación—, Raphinha, Ounahi, Vinicius, Brahim y compañía.

Brasil siempre ofrece show en un Mundial. Cuando no es en los despachos, es en el terreno de juego y, en ocasiones, como la actual, en ambos escenarios. A caballo entre purgar la destitución del ya ex presidente por presunto fraude y la confección de una plantilla de garantías para pelear por su sexta estrella. La situación de Marruecos es antagónica. Mantiene la flecha hacia arriba, plenamente en vertical. Viene de llegar a semifinales en el pasado Mundial; alcanzar la final de la Copa África; conquistar el Mundial Sub-20.

Palabras mayores. Las inercias se notan. El inicio del partido tuvo acento marroquí. Momento para Bouaddi que se presentó en sociedad para que le tenga en cuenta quien desconocía su existencia. Su rostro, de barba pospúber y melena revoltosa, esconde una determinación impropia para sus tiernas 18 primaveras. Siempre bien colocado, acumuló varios robos de balón gracias a su rigor defensivo y dio salida limpia a la posesión. Con el balón no camina, levita. Control del espacio y el tiempo para encontrar al compañero libre de marca.

Ounahi redobló el músculo y dio el último pase; Brahim gambeteos por el área; Saibiri presencia arriba y Achraf y Mazraoui velocidad por bandas. Es Marruecos un equipo de segunda generación. El Mundial de Qatar 2022 fue el germen con el cuarto puesto y la consecución del Mundial Sub-20 descorchó el talento futbolístico. El relevo ya se ha dado. En el banquillo, con la subida de Ouahbi de la Sub-20 campeona a la Absoluta, y en el terreno de juego con solamente cuatro futbolistas de Qatar. El resto, savia nueva.

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