UNA SONRISA DE 10

Eugenia Cervantes, responsable de la sonrisa de Roca Rey después de que un toro le partiera los dientes: «Mejoramos las proporciones de sus carillas»

Roca Rey
Roca Rey. (Foto: Europa Press)
Ana Márquez

Esta tarde, Andrés Roca Rey vuelve a ser uno de los grandes protagonistas de Las Ventas. El torero peruano afronta la Corrida de la Beneficencia, la cita más emblemática de la Feria de San Isidro, con una imagen renovada que pocos conocen. Detrás de su sonrisa (más natural y armónica) se esconde una historia marcada por una cogida que le rompió varios dientes y por un proceso de reconstrucción que buscaba algo más que una mejora estética: recuperar una parte esencial de su identidad.

La Beneficencia representa el cierre oficial del ciclo madrileño y una de las corridas con mayor demanda de entradas de toda la temporada. Cada año, miles de aficionados intentan conseguir un asiento para una jornada que combina tradición, expectación y algunas de las figuras más relevantes del momento.

Entre ellas, Roca Rey ocupa un lugar privilegiado. Convertido en uno de los nombres más influyentes de la tauromaquia contemporánea, el peruano ha construido una carrera marcada por el valor. Sin embargo, detrás de esa imagen de seguridad que proyecta en el ruedo existe una historia personal que pocos conocen y que tiene como protagonista una de las consecuencias menos visibles de su profesión. Su sonrisa.

Roca Rey
Roca Rey. (Foto: Europa Press)

Cuando un toro cambia algo más que una faena

En una reciente conversación en el podcast de Vicky Martín Berrocal, Roca Rey sorprendió al hablar de un episodio que había permanecido prácticamente desconocido para el gran público.

«Me tengo que cambiar las carillas, es que un toro me partió los dientes hace mucho tiempo y me han puesto unas carillas que son muy grandes. A ver si me las cambio pronto», confesó.

La declaración revelaba una realidad que rara vez se asocia a la tauromaquia. Cuando se habla de lesiones, la atención suele centrarse en las cornadas, las fracturas o las cicatrices. Sin embargo, el rostro también forma parte de las zonas más expuestas durante una cogida.

Aquella lesión obligó al torero a someterse a una reconstrucción dental que resolvió el problema funcional, pero con el paso del tiempo comenzó a percibir que el resultado ya no reflejaba la imagen con la que se identificaba. Fue entonces cuando decidió iniciar un nuevo proceso.

El objetivo no era cambiar su imagen

Según explica Eugenia Cervantes, fundadora y directora de Eugenia Cervantes Estética Dental, clínica especializada en odontología estética y diseño de sonrisa, el reto no consistía en transformar el aspecto del torero, sino precisamente en lo contrario.

«La sonrisa que llevaba no encajaba con sus facciones, ni con la naturalidad y autenticidad que transmite dentro y fuera de la plaza», señala. La especialista explica que el trabajo comenzó con un análisis exhaustivo de las proporciones faciales, la dinámica de la sonrisa y la forma en la que Roca Rey habla y gesticula.

«El objetivo no era transformar su imagen, sino devolverle una sonrisa alineada con su identidad actual: más natural, armónica y coherente con su expresión».

El desafío era especialmente delicado porque el rostro de una figura pública forma parte de su identidad profesional. En el caso del torero, además, existe una imagen muy reconocible construida a lo largo de años de exposición mediática. «El reto principal era recuperar una sonrisa joven y equilibrada, respetando la esencia de un rostro que mantiene una imagen muy fresca y natural», añade Cervantes.

Roca Rey
Roca Rey. (Foto: Europa Press)

Una sonrisa que debía parecer suya

La evolución de la sonrisa de Roca Rey también refleja una tendencia cada vez más visible entre deportistas, actores y personalidades públicas. Durante años, las transformaciones dentales estuvieron asociadas a dientes extremadamente blancos, alineaciones perfectas y resultados fácilmente reconocibles. Hoy ocurre justo lo contrario.

La búsqueda se centra en la naturalidad. «Actualmente, cada vez más figuras públicas y perfiles expuestos mediáticamente buscan tratamientos discretos y naturales, capaces de mejorar la sonrisa sin alterar la expresión facial ni la personalidad», explica Cervantes.

Por eso, en el caso del torero, la prioridad fue mejorar aspectos como el color, las proporciones y la integración estética de las piezas dentales, evitando cualquier efecto artificial. «Hoy la estética dental ya no busca crear sonrisas perfectas e idénticas, sino resultados personalizados que respeten la identidad de cada persona».

Más allá de criterios técnicos o estéticos, el objetivo era conseguir que la sonrisa comunicara exactamente aquello que el torero es. «En el caso de Andrés Roca Rey, la sonrisa debía transmitir exactamente lo que él representa: libertad, verdad, honestidad y autenticidad», afirma la especialista. Sin embargo, la verdadera importancia del cambio no está en la apariencia. Según explica Cervantes, el aspecto más significativo del proceso fue recuperar la confianza y la comodidad. «Más allá de la parte estética, el verdadero cambio fue volver a sentirse cómodo sonriendo».

Una sensación especialmente relevante para alguien cuya vida transcurre permanentemente bajo la mirada de miles de personas, dentro y fuera de las plazas. Porque detrás de cada fotografía, cada entrevista y cada aparición pública existe una dimensión personal que pocas veces se percibe desde fuera. «Hoy, Andrés Roca Rey sonríe con mayor seguridad, naturalidad y libertad, con una sonrisa que vuelve a sentirse suya», concluye Eugenia Cervantes.