negocios millonarios

Nacho Aragón entra en la empresa de su padre con 105 millones en activos tras abrir una churrería y negocios de moda

Nacho Aragón ha construido una sólida trayectoria empresarial al margen de la televisión

El hijo de Emilio Aragón ya factura más de medio millón de euros anuales

Su entrada en la estructura empresarial confirma el inicio del relevo generacional

Nacho Aragón y varias de sus empresas. (Foto: Europa Press/IA)
Nacho Aragón y varias de sus empresas. (Foto: Europa Press/IA)
Marta Menéndez
  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, llevo años siguiendo de cerca la actualidad social y los personajes que marcan la conversación pública. A lo largo de mi trayectoria he trabajado en medios como Cadena SER, El Independiente, Revista Capital y Diez Minutos, combinando información, análisis y contenido digital. Hoy cuento las historias que hay detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial atención a la actualidad del corazón, las casas reales y el universo televisivo.

Mientras muchos le conocen simplemente por ser el marido de la influencer Bea Gimeno o por ser el hijo pequeño de Emilio Aragón, Nacho Aragón lleva años construyendo un perfil empresarial completamente distinto al de su padre. No ha querido dedicarse a la televisión, tampoco a la música ni al mundo del espectáculo que convirtió a la familia Aragón en una de las más influyentes de España durante varias décadas. Su apuesta ha sido otra: convertir el estilo de vida, la gastronomía y la moda sostenible en un auténtico negocio. Y los números demuestran que la jugada empieza a salirle bien.

A sus 31 años, el empresario ya participa en varias sociedades que abarcan desde la moda hasta la restauración premium, controla un grupo que factura más de medio millón de euros al año únicamente con uno de sus proyectos estrella y acaba de incorporarse al órgano de gestión de Caribe Music, el holding creado por su padre que administra más de 105 millones de euros en activos. Una incorporación que supone mucho más que un simple nombramiento administrativo: es la confirmación de que la familia Aragón ya está preparando el relevo generacional de uno de los patrimonios empresariales más importantes vinculados al sector audiovisual español.

Nacho Aragón en un concierto en Madrid. (Foto: Europa Press)
Nacho Aragón en un concierto en Madrid. (Foto: Europa Press)

Lejos de vivir únicamente del apellido, Nacho comenzó su aventura empresarial en 2018, poco después de finalizar sus estudios de Administración de Empresas en Estados Unidos. Lo hizo junto a sus amigos de la infancia Jaime Gil y Rodrigo Fernández, fundando Neutrale, una firma de ropa sostenible que nacía con una filosofía radicalmente distinta a la de las grandes cadenas textiles. Mientras la industria apostaba por lanzar nuevas colecciones cada pocas semanas, ellos defendían exactamente lo contrario: producir menos, vender mejor y fabricar únicamente prendas básicas, unisex y elaboradas con algodón reciclado en talleres de España y Portugal.

Aquella idea, que en un principio podía parecer una marca dirigida a un nicho muy concreto de consumidores, terminó convirtiéndose en la piedra angular de un grupo empresarial mucho más ambicioso. Hoy Grupo Neutrale S.L. funciona como una sociedad holding cuya finalidad es gestionar las distintas participaciones empresariales del universo creado alrededor de la marca. Un movimiento habitual cuando una empresa deja de depender de un único negocio y comienza a diversificar su actividad. En otras palabras, Neutrale ya no es únicamente ropa; es una estructura empresarial.

Precisamente esa capacidad para convertir una marca en un estilo de vida explica buena parte del éxito de Nacho Aragón. Porque cuando decidió dar el salto a la hostelería no abrió simplemente una cafetería. Lo que hizo fue trasladar todo el universo estético y filosófico de Neutrale a un espacio físico donde el cliente pudiera consumir exactamente los mismos valores que identificaban a la firma de moda. Y así nació Casa Neutrale, probablemente el proyecto que mejor representa la visión empresarial del hijo de Emilio Aragón.

Ubicada en el corazón del barrio madrileño de Salesas, la cafetería se convirtió rápidamente en uno de los locales de referencia para el público amante del café de especialidad, la decoración minimalista y los productos de proximidad. El establecimiento ofrece cafés procedentes de pequeñas fincas de Costa Rica, Honduras o Etiopía, panes de masa madre, vinos ecológicos y una carta cuidadosamente diseñada para un consumidor dispuesto a pagar más por una experiencia diferenciada. El éxito del concepto permitió dar un paso más. Poco después abrió Casa Neutrale Wine Bar, especializada en vinos naturales, y posteriormente Casa Neutrale Música, un sofisticado listening bar inspirado en los tradicionales kissaten japoneses donde la música en alta fidelidad adquiere tanto protagonismo como la propia gastronomía. Tres negocios distintos bajo una misma identidad visual y comercial que han conseguido consolidar una marca perfectamente reconocible en uno de los mercados más competitivos de Madrid.

Nacho Aragón y Bea Gimeno en un desfile en Madrid. (Foto: Europa Press)
Nacho Aragón y Bea Gimeno en un desfile en Madrid. (Foto: Europa Press)

Las cifras respaldan esa estrategia. Según la información económica conocida hasta la fecha, Casa Neutrale supera el medio millón de euros de facturación anual, mantiene un balance saneado y ha podido financiar su expansión sin necesidad de acudir a grandes rondas de inversión externas. Un dato especialmente relevante, teniendo en cuenta que la mayoría de negocios de hostelería tardan varios ejercicios en alcanzar ese nivel de estabilidad financiera.

Pero si alguien pensaba que el recorrido empresarial de Nacho Aragón terminaba en el café y la moda, la sorpresa llegó con Manosanta, un proyecto que pocos esperaban ver firmado por quien se había convertido en uno de los referentes del llamado slow lifestyle. Junto a Amparo Aragón y Javier Gimeno, cuñado del empresario, decidió reinventar uno de los productos más tradicionales de la gastronomía española: el churro. Lo hizo, eso sí, siguiendo exactamente la misma receta empresarial que había utilizado en Neutrale. Branding muy cuidado, locales de diseño, fuerte presencia en redes sociales y un producto cotidiano elevado a la categoría de experiencia gastronómica. Hoy Manosanta cuenta con cinco establecimientos repartidos por Madrid, donde además de churros y porras tradicionales se sirven propuestas como el Sandwich Pecado Mortal, elaborado con helado artesanal, o los llamados Pecaditos, pequeñas porciones pensadas para compartir. El concepto ha logrado rejuvenecer un negocio históricamente asociado a las churrerías de barrio y atraer a un público completamente distinto.

Sin embargo, el movimiento empresarial más importante de los últimos meses no ha sido ninguna apertura. La verdadera noticia llegó cuando Nacho Aragón pasó a formar parte oficialmente del holding Caribe Music, la sociedad creada por Emilio Aragón en 1988 y que hoy constituye el auténtico corazón financiero de la familia. Aunque su denominación sigue recordando los orígenes musicales del presentador, Caribe Music lleva años funcionando como un auténtico family office. Según las últimas cuentas depositadas en el Registro Mercantil, la sociedad administra 105,1 millones de euros en activos, de los que aproximadamente 100 millones corresponden a inversiones financieras a largo plazo. A ello se suma una importante cartera inmobiliaria, participaciones en distintas sociedades y negocios relacionados con la publicidad, la comunicación, el sector audiovisual y la moda.

La fortaleza económica del grupo queda reflejada en sus resultados. Solo en uno de los últimos ejercicios conocidos, el holding obtuvo 20 millones de euros de beneficios, repartiendo 4,2 millones de euros en dividendos entre los accionistas. Un músculo financiero construido, en buena medida, gracias a operaciones históricas como la venta de Globomedia, la productora responsable de títulos tan emblemáticos como Médico de familia, Los Serrano, Los hombres de Paco o El Internado, cuya desinversión permitió transformar décadas de éxito televisivo en un patrimonio empresarial extraordinariamente diversificado.

Nacho Aragón en el Mutua Madrid Open. (Foto: Europa Press)
Nacho Aragón en el Mutua Madrid Open. (Foto: Europa Press)

La incorporación de Nacho como apoderado y su papel como administrador solidario de Estudio Caribe, la sociedad que gestiona los derechos de propiedad intelectual de Emilio Aragón, evidencian que el relevo generacional ya está en marcha. No significa que el empresario sea propietario de esos 105 millones de euros, una confusión que se ha repetido en algunas publicaciones, sino que participa en la gestión de una estructura patrimonial que pertenece al conjunto de la familia y que será clave en el futuro de los Aragón.

Porque, aunque su imagen pública siga asociándose a cafés de especialidad, estética minimalista y moda sostenible, detrás de Nacho Aragón existe una estrategia empresarial mucho más ambiciosa. Ha conseguido levantar negocios propios que funcionan, ha creado una marca reconocible entre el público joven y, al mismo tiempo, ya forma parte del engranaje que administra una de las grandes fortunas familiares vinculadas al entretenimiento en España. De vender sudaderas sostenibles a participar en un holding con más de 105 millones de euros en activos: el hijo pequeño de Emilio Aragón ya no es una promesa empresarial, sino una realidad.