El AVE a Málaga, como el tren de San Fernando

AVE Málaga

La conexión directa entre Málaga y Madrid, que permanece interrumpida desde el accidente de Adamuz por un deslizamiento de tierras, se reabrirá a partir de mañana después de varios meses de obras que han provocado que los viajeros hayan tenido que realizar en autobús el trayecto entre Málaga y la Estación de Antequera-Santa Ana, como plan alternativo de la empresa de transporte público Renfe, mientras que las privadas Iryo y Ouigo no han operado. Han sido meses de obras que se han completado en los últimos días con la reposición de las instalaciones ferroviarias: sistemas de electrificación (catenaria), vías y desvíos, así como los equipos de señalización y regulación del tráfico.

Ahora bien, la pregunta es: ¿Volverá el AVE a Málaga a ser como antes? Y la respuesta, a tenor de lo que anuncia Iryo, es que no, pues circularán la mitad de trenes y el trayecto de Madrid a Málaga durará una hora más. Y es que, pese a la apertura, sólo se abrirá una línea, quedando la otra cerrada para terminar los trabajos pendientes. En suma, que lo del AVE (alta velocidad) seguirá siendo un eufemismo.

No se trata, en absoluto, de cuestionar el curso de las obras ni de establecer dudas sobre el ritmo de los trabajos, sino de subrayar lo evidente. Y lo evidente es que el AVE a Málaga sigue siendo una asignatura pendiente, porque con una hora más de duración del trayecto, calificarlo como de alta velocidad es una guasa.

En realidad, es una guasa que los usuarios paguen por un servicio como si fuera de alta velocidad cuando dista mucho de serlo. Han pasado meses, Adif anuncia la conexión directa Málaga-Madrid y lo primero que se descubre es que los trenes llegarán una hora más tarde que antes. Han convertido el AVE a Málaga en el tren de San Fernando (un ratito a pie y otro andando).

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