Alerta en Buckingham: una investigación sacude la seguridad del rey Carlos III por fallos de agentes
Una investigación en la seguridad de la familia real británica ha sacado a la luz presuntas malas prácticas de más de 20 agentes
Se trata de agentes encargados de proteger al rey Carlos III
Los hechos incluyen posibles fallos graves como abandono de puestos o falta de vigilancia en residencias

La seguridad de la familia real británica atraviesa uno de sus momentos más delicados en años. Una investigación interna abierta por la Policía Metropolitana de Londres ha puesto en el punto de mira a más de 20 agentes encargados de proteger al rey Carlos III y al resto de miembros de la monarquía, tras detectarse presuntas conductas inapropiadas y fallos graves en su desempeño dentro de varias residencias oficiales, entre ellas el Palacio de Buckingham y el Castillo de Windsor.
Lo que inicialmente parecía un incidente aislado en Windsor ha terminado por destapar un posible problema estructural dentro del dispositivo de protección real. Según fuentes policiales, las pesquisas se han ampliado a otros enclaves de alto nivel donde operan miembros del comando Royalty and Specialist Protection (RaSP), la unidad encargada de la seguridad directa de la realeza británica.

En total, 23 agentes han sido formalmente notificados por presunta mala conducta. De ellos, 21 han sido apartados de sus funciones habituales y reasignados a tareas restrictivas mientras continúa la investigación. Los dos restantes permanecen bajo supervisión, aunque tampoco podrán ser destinados a residencias reales hasta que se esclarezcan los hechos. Entre las irregularidades bajo análisis se incluyen conductas como quedarse dormido durante el servicio, abandonar puestos de vigilancia o incumplir protocolos básicos de seguridad.
El caso ha generado preocupación dentro de la propia Policía Metropolitana, que teme que estas prácticas no sean casos aislados, sino una dinámica más extendida de lo que se creía inicialmente. «La investigación se está ampliando y ahora se centra también en agentes desplegados en Buckingham y otras residencias. Existe la preocupación de que estos comportamientos no sean puntuales», señalan fuentes cercanas al caso.

El propio rey Carlos III ya ha sido informado de la situación, lo que añade aún más presión a un escándalo que afecta directamente a su seguridad personal y a la de otros miembros de la familia real, como el príncipe Guillermo o la princesa de Gales. La investigación está siendo dirigida por la Dirección de Normas Profesionales de Scotland Yard, que considera especialmente grave cualquier fallo en un contexto en el que el nivel de amenaza en Reino Unido sigue siendo elevado.
En paralelo, el comandante del dispositivo de protección, Adam Slonecki, ha lanzado un mensaje contundente a sus agentes, recordando la necesidad de mantener la máxima disciplina operativa. Slonecki insistió en la obligación de «presentarse y permanecer en los puestos asignados» y advirtió de que cualquier relajación en los protocolos puede comprometer la seguridad de objetivos de alto valor. También hizo referencia a recientes incidentes relacionados con la mala gestión de armamento, lo que ha incrementado la preocupación interna.

El contexto de la familia real tampoco ayuda a rebajar la tensión. La constante movilidad del rey Carlos III entre distintas residencias como Buckingham, Windsor, Highgrove o Balmoral obliga a mantener un nivel de vigilancia permanente, lo que según algunos expertos puede favorecer descuidos si los protocolos no se aplican con rigor constante. Además, este nuevo escándalo se suma a un momento ya complicado para la Corona británica, marcada por problemas de salud del monarca, la presión mediática sobre el futuro de la institución y la persistente polémica en torno al príncipe Andrés, cuya situación judicial y reputacional sigue generando titulares en el Reino Unido.