Ola de calor

Por qué no es buena idea bajar completamente la persiana para protegerse del calor en España

Persiana - Pixabay
Persiana - Pixabay
Laura Mesonero
  • Laura Mesonero
  • Laura Mesonero Ortiz (Madrid, 2002) Periodista especializada en SEO editorial y desarrollo de audiencias digitales, con experiencia en medios nacionales de referencia como La Razón (Grupo Planeta), The Objective media y ahora en OkDiario. Experta en estrategia de contenidos orientada a Google Discover y Google Search. Perfil híbrido entre redacción, análisis de datos y visión estratégica.

España afronta estos días un nuevo episodio de calor extremo con temperaturas disparadas en buena parte del país. Ante esta situación, las autoridades sanitarias y el Gobierno han insistido en la necesidad de extremar las precauciones para evitar golpes de calor y otros problemas derivados de las altas temperaturas. Mantenerse hidratado, beber agua con frecuencia, utilizar protector solar, evitar salir durante las horas centrales del día o reducir la actividad física al aire libre son algunas de las recomendaciones más repetidas.

Pero dentro de los hogares también hay hábitos muy extendidos para intentar combatir el calor. Uno de los más comunes es el conocido como “fenómeno búnker”: bajar completamente las persianas para impedir que el sol entre en casa y así mantener una temperatura más fresca en el interior. Durante años, esta práctica se ha convertido casi en una norma en miles de hogares españoles, especialmente durante las horas de más calor.

Sin embargo, un nuevo estudio viene ahora a desmontar parcialmente esta idea que durante años ha calado en los hogares españoles.  Aunque las persianas siguen siendo una herramienta eficaz para proteger la vivienda del calor, cerrarlas por completo podría ser contraproducente. 

Por qué no es recomendable bajar totalmente la persiana cuando hace mucho calor

Cerrar por completo las persianas enrollables parece una solución lógica: si no entra luz, tampoco entra calor. Pero los expertos advierten de que esta estrategia puede generar el efecto contrario.

Cuando la persiana queda completamente bajada se crea una cámara cerrada entre la ventana y la propia persiana. Bajo la incidencia directa del sol, ese espacio se recalienta rápidamente y acumula altas temperaturas. Sin ventilación, el calor queda atrapado y termina transmitiéndose al interior de la vivienda.

Además, los especialistas alertan de que este exceso de temperatura puede llegar a provocar daños tanto en el cristal de las ventanas como en las propias persianas, especialmente en jornadas de calor extremo.

La clave está en dejar circular el aire

La solución, según los expertos, es mucho más sencilla: no bajar completamente las persianas. Lo recomendable es dejar abiertas las pequeñas ranuras de ventilación para permitir el flujo de aire entre la ventana y el exterior.

Ventana con persiana bajada - Pixabay

De esta forma se evita la acumulación de calor en el espacio entre el cristal y la persiana y se mejora el aislamiento térmico de la vivienda.

Además, también aconsejan dejar una pequeña apertura en la parte inferior de la persiana, aproximadamente del ancho de una mano. Esto favorece aún más la ventilación sin permitir que entre directamente la radiación solar.

Eso sí, los expertos subrayan que tampoco conviene dejar una abertura excesiva, ya que el sol podría incidir directamente sobre el cristal y provocar un calentamiento desigual de la ventana.

Un problema especialmente importante en áticos y claraboyas

Este fenómeno se nota especialmente en viviendas situadas bajo cubierta o con claraboyas, donde la exposición solar suele ser mucho mayor que en las ventanas verticales tradicionales.

En estos casos, las persianas específicas para ventanas de tejado ayudan a reducir el sobrecalentamiento y disminuyen el riesgo de daños en el cristal por exceso de temperatura.

También ayudan a proteger muebles y reducir el consumo energético

Más allá de combatir el calor, las persianas enrollables también tienen otra función importante: bloquear la radiación ultravioleta. Esto ayuda a evitar que muebles, parquet o textiles pierdan color con el paso del tiempo debido a la exposición solar.

Utilizadas correctamente, casi cerradas, pero permitiendo cierta ventilación, las persianas pueden convertirse en un aliado eficaz para mantener la casa más fresca sin necesidad de abusar del aire acondicionado. Una medida que no solo ayuda al bolsillo reduciendo el consumo eléctrico, sino que también contribuye a disminuir el impacto ambiental durante los meses más calurosos.

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