Multa de 2.500 euros a la cofradía que procesionó en Palma con una virgen «muy sevillana» no autorizada
El importe de la sanción tendrá que ser destinado a una entidad social católica
El Obispado insta además a "regularizar la situación de la nueva imagen”

Multa de 2.500 euros del Obispado de Mallorca a la cofradía que procesionó en la pasada Semana Santa de Palma con una virgen «muy sevillana», un paso no autorizado.
La diócesis mallorquina ha emitido un decreto, a través del vicario episcopal para la Vida Consagrada y la Piedad Popular, Antonio Cañellas, sobre la problemática derivada de esta salida.
En un comunicado, el Obispado de Mallorca ha indicado que el decreto recoge los antecedentes y las advertencias realizadas tanto por su parte, como de la Asociación de Cofradías de Semana Santa de Palma respecto a la necesidad de «contar con las autorizaciones correspondientes para la incorporación de nuevas imágenes procesionales».
Según se explica en el documento, pese a las advertencias previas y a las indicaciones facilitadas sobre el procedimiento a seguir, la cofradía «decidió sacar en la procesión del Lunes Santo un paso no autorizado». Posteriormente, tras las amonestaciones efectuadas, dicho paso ya no participó en la procesión del Jueves Santo.
Entre las medidas adoptadas, el decreto establece una «obra penitencial» que consistirá en un donativo de 2.500 euros que tendrá que ser destinado a una entidad social católica, así como la obligación de «regularizar la situación de la nueva imagen ante los organismos competentes en materia de patrimonio».
Asimismo, el obispado recuerda la importancia del cumplimiento de la normativa diocesana y de las directrices establecidas para garantizar la «correcta conservación» del patrimonio religioso y el «buen desarrollo» de las celebraciones de piedad popular.
El decreto emitido por el Obispado de Mallorca ha apelado también a la «buena fe» y la «voluntad de entendimiento» de todas las partes implicadas, con el objetivo de «preservar la comunión eclesial y la unidad de las cofradías de la Diócesis de Mallorca».
La situación creada desató un polémico debate sobre la relación entre las cofradías y las instituciones encargadas de proteger el patrimonio histórico y cultural, sobre cómo se valoran las restauraciones artísticas y sobre el peso de la tradición frente a criterios de estilo.
Mientras algunos consideran que la Asociación de Cofradías actuó correctamente al exigir permisos y respetar normas, otros opinan que la decisión de prohibir la salida de La Piedad por ser «muy sevillana» era excesiva y demuestra una falta de sensibilidad hacia la devoción y el sacrificio de los cofrades.