Sánchez pretende tomar Madrid adulterando el censo electoral
Echen cuentas: el PP ganó las últimas elecciones generales en Madrid con 400.000 votos de diferencia sobre el PSOE, un número parecido a la cantidad de inmigrantes que podrá votar cuando termine el proceso de nacionalización. En total, en España serán 2,3 millones de nuevos españoles, de ellos los citados 400.000 en la comunidad madrileña. Parece evidente que estamos ante un engorde artificial del censo electoral promovido por el Ejecutivo de Sánchez, una adulteración bajo apariencia de legalidad tras la que se esconde la maniobra del Ejecutivo. En aquellos comicios de 2023, el PP fue la fuerza más votada en la Comunidad de Madrid, con 1.463.183 votos (40,55 %), mientras que el PSOE se quedó en segundo lugar, con 1.004.599 (27,84 %). El PP logró 16 escaños (seis más que en las anteriores elecciones) y los socialistas se quedaron con 10. Parece evidente que, introduciendo una sustancial nueva base de votantes, Sánchez busca que esa brecha se estreche al presumir que los nuevos electores le agradecerán haberles hecho españoles. Según cálculos de la Comunidad de Madrid, con que sólo votaran 20.000 de esos nuevos nacionalizados, ya se movería un escaño. Y si vota la mitad, decidiría hasta diez.
Los extranjeros tendrían derecho a voto en las municipales, aun sin haber adquirido la nacionalidad española, si tienen la condición de ciudadanos de la Unión Europea o bien proceden de países que tengan firmado un acuerdo de reciprocidad con España. En las últimas elecciones municipales, de 2023, pudieron votar los residentes en España nacionales de Bolivia, Cabo Verde, Chile, Colombia, Corea, Ecuador, Islandia, Noruega, Nueva Zelanda, Paraguay, Perú, Reino Unido y Trinidad y Tobago. En su entrevista con OKDIARIO, Ayuso denunció que «estamos detectando que el censo de Madrid está duplicándose con respecto al resto de España». La conocida como Ley de Memoria Democrática, o Ley de Nietos —que fue aprobada en 2022 gracias al apoyo de Bildu—, establece dos vías para acceder a la nacionalidad española: una, que beneficia a los hijos y nietos de los exiliados y víctimas de la dictadura franquista, lo que incluye a quienes dejaron España «por causas políticas, ideológicas o incluso de orientación sexual». O sea, Sánchez parece tenerlo claro: si con los actuales votantes Madrid es territorio imposible para el PSOE, cambiemos de votantes.