Las personas que nunca dejan propina a los camareros en los bares comparten estos rasgos según la psicología
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Al igual que saludar al conductor del autobús o ceder el asiento a personas mayores, dejar o no propina en un bar es uno de esos pequeños gestos cotidianos que pueden decir mucho de una persona. Según la psicología, dejar propina, o elegir no hacerlo por sistema, puede revelar muchos rasgos en la personalidad de cada individuo.
¿Quién no deja propina?
La propina no se entiende como un pago extra por la comida al restaurante, sino como un aporte extra al sueldo del camarero por haber atendido bien la mesa o por haber sido agradable en el trato. Según la psicología, la ausencia de propina sistemáticamente para el camarero puede deberse a una distancia emocional del servido con el sirviente, ya que el cliente no quiere relacionarse a nivel emocional con el camarero al considerarle de estatus inferior.
Otra de las razones es un gran apego al dinero por parte del cliente; considera que su único deber es pagar por lo que se ha consumido o simplemente no puede hacer frente a más gastos considerados innecesarios. La última razón reside en una falta de empatía hacia el camarero al no interpretar la propina como un gesto de reconocimiento a su trabajo. Aunque, según los expertos, estos 3 mismos factores pueden entrelazarse entre ellos y dar lugar al mismo comportamiento de los clientes (no dejar propina).
También influyen temas éticos y culturales; dependiendo de la sociedad, dejar una propina de, como mínimo, el 21% es prácticamente obligatorio, mientras que para otras dejar propina se considera un acto en el que solo sale beneficiado el dueño del restaurante al no pagar un sueldo digno, excusándose en las propinas recibidas por los camareros. Aun así, en la mayoría de países, dejar propina se considera un acto cortés que ayuda a un sector muy precarizado. ¿Y tú? ¿Dejas propina? ¿Qué opinas de la gente que no lo hace?
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