El fiscal Grinda y Podemos conspiraron para apartar a Delgado de la ‘causa Tándem’: «Hay que ponerle una querella»
Delgado afirmaba que "su pareja no ejerce defensa de persona alguna en la causa por la que se pregunta"
Los chats del grupo secreto que coordinaba a Podemos con la Fiscalía Anticorrupción revelan que sus integrantes, encabezados por el fiscal José Grinda y la ex jefa jurídica de Podemos Gloria Elizo, conspiraron para neutralizar a la Fiscal General del Estado al considerar que sus vínculos personales con Baltasar Garzón la situaban en un conflicto de intereses insalvable con la causa Tándem.
El grupo que se había constituido para acabar con las cloacas del Estado terminó diseñando sus propias operaciones de zapa institucional. Los chats de La Compañía a los que ha tenido acceso OKDIARIO revelan que sus integrantes —entre ellos el fiscal anticorrupción José Grinda y la entonces jefa jurídica de Podemos Gloria Elizo— llegaron a planear la presentación de una querella contra la ex Fiscal General del Estado, Dolores Delgado, a la que consideraban comprometida por su relación sentimental con el ex juez Baltasar Garzón, cuyo despacho de abogados defendía a varios de los policías investigados en el caso Tándem.
«Ojo a lo que dice Lola. Sin desperdicio»
El detonante de la conspiración fue un artículo publicado por El País el 1 de noviembre de 2020 bajo el título ¿Quién acabó con el fiscal Stampa? En ese texto, Delgado afirmaba que «su pareja no ejerce defensa de persona alguna en la causa por la que se pregunta». La afirmación encendió a Grinda, que compartió el artículo en el chat con un comentario que marcaba el tono de lo que vendría: «Ojo a lo que dice Lola. Sin desperdicio». Elizo respondió tachando a la Fiscal General de «soberbia».
Grinda no se quedó en el texto. Envió un audio en el que desarrollaba su indignación con precisión quirúrgica: «Sí, pero más cosas. Primero advierte que el expediente a Ignacio (Stampa) sigue y desde luego que se va a ocupar personalmente de que siga. Y en segundo lugar, tiene el cuajo de decir que su pareja no está como abogada en ninguno de los procedimientos. Cuando su despacho lleva a tres. Claro, su despacho resulta que no es un despacho en el que sea un abogado, es que él es el director del despacho».
La acusación era grave. Garzón no figuraba personalmente como letrado en ninguna de las piezas del caso Tándem, pero su despacho ILOCAD —del que él era director— sí defendía al menos a tres de los investigados: los policías Enrique García Castaño, Carlos Salamanca y Eugenio Pino. La distinción entre el abogado y el director del despacho era, para los integrantes de La Compañía, una argucia semántica que no resistía el menor análisis.
«Ha empezado a moverse para salvar a Pepe»
La percepción de que Delgado estaba actuando en favor de Villarejo —a quien sus integrantes llamaban «Pepe»— y de su pareja era compartida por todo el grupo. El abogado Antonio Alberca, otro de los miembros de La Compañía, fue el primero en verbalizarlo: «Ha empezado a moverse para salvar a Pepe». La respuesta de Elizo fue inmediata: «Muy poca vergüenza». Y acto seguido propuso «hacer algo en términos defensivos».
Fue entonces cuando Grinda dio el paso decisivo: propuso presentar «una querella contra la FGE». Otro miembro del grupo, identificado como Charlie 4, remató la propuesta con una frase que resumía la filosofía del grupo: «Cada institución debe luchar para salvarse a sí misma».
El plan no era descabellado en términos jurídicos. La agenda de Villarejo incautada en el registro tras su detención consignaba al menos dos encuentros en 2017 —el año de su arresto, el 3 de noviembre— entre el comisario y la ex Fiscal General. No uno, como Delgado había afirmado en septiembre de 2018 al decir que solo tenía «recuerdo» de una coincidencia. Dos. Y ello sin contar el audio filtrado de un almuerzo de 2009 en el que se escuchaba a quien entonces dirigía el Ministerio Fiscal compartir bromas y confidencias junto a Garzón y el propio Villarejo y en el que Delgado llamaba «maricón» a Marlaska.
Patricia López abre fuego desde Público cuatro días después
La sincronización entre el chat y los medios afines fue inmediata. Sólo cuatro días después de que La Compañía planificara la ofensiva contra Delgado, la periodista Patricia López —otra integrante del chta— publicaba en Público un artículo titulado «Villarejo, Dolores Delgado y Baltasar Garzón: un triángulo que pone en jaque la causa Tándem». El texto desarrollaba exactamente los mismos argumentos que Grinda había expuesto en su audio del chat: la relación de Garzón con los investigados, la presencia de su despacho en la causa y los vínculos personales de Delgado con Villarejo que hacían insostenible su posición al frente de la Fiscalía General.
No era la primera vez que La Compañía y los medios afines actuaban en tándem. El grupo había sido creado precisamente para eso: para coordinar la estrategia judicial con la mediática, usando a periodistas como Patricia López como correa de transmisión de las decisiones adoptadas en el chat.
El daño real: Stampa fuera, la causa descabezada
El fondo de la indignación de ‘La Compañía’ no era abstracto. Delgado había apartado recientemente del caso Tándem al fiscal Ignacio Stampa, quien junto a su colega Miguel Serrano había iniciado la investigación en abril de 2017 y conducido el proceso que culminó con la detención de Villarejo el 3 de noviembre de ese año en contra del criterio del juez Diego de Egea. Para el sustituto de Stampa no sería fácil —ni siquiera posible a corto plazo— ponerse al día en una causa que acumulaba ya 28 piezas separadas, miles de folios y cientos de horas de audios y declaraciones.
Para los integrantes de La Compañía, el apartamiento de Stampa no era una decisión institucional, sino una maniobra para proteger a Villarejo y a quienes le rodeaban. Y la paradoja es que tenían razón en el diagnóstico, aunque por razones que ellos mismos preferían no examinar demasiado de cerca: Stampa había sido también el fiscal que coordinaba su estrategia con los abogados de Podemos, que había respondido que «quería ayudarles» cuando le consultaron cómo frenar en el Supremo la condena a Iglesias por la cuenta en Granadinas, y cuya connivencia con el partido era precisamente lo que había puesto su nombre en el centro de la tormenta. La Compañía lamentaba perder a su hombre en la Fiscalía.