Los ataques del fiscal Grinda a Dolores Delgado y Garzón en el chat secreto de Podemos: «¡Es la hostia, qué sinvergüenzas!»
El fiscal anticorrupción José Grinda, integrante de La Compañía, descargó su indignación en el grupo secreto que coordinaba a Podemos con la Fiscalía Anticorrupción contra la ex Fiscal General del Estado y su pareja, el ex juez Baltasar Garzón, a quienes acusó de mentir sobre los intereses del despacho de abogados de este último en la causa Tándem.
En un audio enviado el 1 de noviembre de 2020 al grupo secreto en el que la cúpula jurídica de Podemos coordinaba su estrategia con la Fiscalía Anticorrupción, Grinda arremetió sin contemplaciones contra la entonces Fiscal General del Estado, Dolores Delgado, y contra su pareja, el ex juez Baltasar Garzón, a quienes acusó de actuar con descaro y falta de escrúpulos en su gestión del caso Tándem. La frase con la que remató su intervención no dejaba margen a la interpretación: «¡Es la hostia, qué sinvergüenzas!».
El detonante: la defensa de Delgado de su pareja Garzón
El detonante de la explosión de Grinda fue una declaración pública de Delgado en la que la ex Fiscal General afirmaba en una entrevista en El País que su pareja «no está como abogada en ninguno de los procedimientos» del caso Tándem. Para Grinda, que conocía el expediente por dentro, la afirmación era una mentira a cara descubierta. En el audio enviado al chat de La Compañía el fiscal la desmontó con precisión: «Primero advierte que el expediente a Ignacio sigue y desde luego que se va a ocupar personalmente de que siga. Y en segundo lugar, tiene el cuajo de decir que su pareja no está como abogada en ninguno de los procedimientos. Cuando su despacho lleva a tres. Claro, su despacho resulta que no es un despacho en el que sea un abogado, es que él es el director del despacho. Es la hostia, qué sinvergüenzas».
Unos días después Público —donde trabajaba Patricia López, otra miembro de La Compañía— incidía en este aspecto: «La propia relación de Dolores Delgado con Villarejo siembra dudas en relación a la actuación de la Fiscalía en el caso, ya que, por ejemplo, no acusa de blanqueo de capitales y organización criminal salvo en la pieza principal y no en el resto de la treintena de piezas en las que se divide la macrocausa. Esos dos son los delitos más graves y los que más penas acarrean y de cuya investigación se podrían extraer importantes evidencias».
La distinción que Grinda señalaba era jurídicamente relevante y políticamente explosiva. Garzón no figuraba personalmente como letrado en ninguna de las piezas del caso Tándem, pero su despacho —del que él era director— defendía al menos a tres de los investigados. Que Delgado sostuviera públicamente que su pareja no tenía intereses en la causa mientras su firma profesional actuaba en ella era, para los integrantes de La Compañía, una maniobra de encubrimiento en toda regla.
La guerra por el control de Tándem
Lo que los chats de La Compañía revelan, en definitiva, es que la causa Tándem —la investigación más importante de la democracia española— fue el escenario de una guerra subterránea entre dos facciones que se acusaban mutuamente de corrupción mientras aplicaban sus propios métodos para controlar el proceso. De un lado, Grinda, Elizo y los abogados de Podemos, convencidos de que Delgado y Garzón maniobraban para proteger a Villarejo. Del otro, la Fiscal General, dispuesta a utilizar el expediente al fiscal Stampa como palanca para apartar a los fiscales incómodos.