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España tiene su propia ‘catedral megalítica’: está en Extremadura y es más antigua que las pirámides de Egipto

Catedral megalítica
Dolmen de Lácara. Foto: Ángel M. Felicísimo en Wikimedia Commons.
  • Alejo Lucarás
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No muchos tenían este dato, pero España tiene su propia catedral megalítica y descansa en Extremadura. Se trata de una de las construcciones funerarias más relevantes del occidente peninsular. Situada en la provincia de Badajoz, esta estructura prehistórica forma parte del amplio fenómeno del megalitismo que se extendió por Europa durante el Neolítico y el Calcolítico.

Su cronología la sitúa en un periodo anterior al levantamiento de las grandes pirámides egipcias. El enclave que estamos por desarrollar a continuación solo representa una obra arquitectónica de gran envergadura para su tiempo, sino también un testimonio de las prácticas sociales de las comunidades que habitaron la región hace más de cinco mil años.

¿Cuál es la gran ‘catedral megalítica’ extremeña y cuándo se construyó?

El Dolmen de Lácara es un sepulcro de corredor construido entre el final del IV milenio a. C. y comienzos del III milenio a. C. Se enmarca dentro del foco megalítico alentejano-extremeño y está considerado uno de los mayores ejemplos de su tipología en España. En la península ibérica, solo el dolmen de Évora, en Portugal, presenta mayores dimensiones.

Fue declarado Monumento Nacional en 1931, aunque su relevancia ya era conocida desde finales del siglo XIX. Su estudio sistemático se llevó a cabo en los años cincuenta del siglo XX bajo la dirección del arqueólogo Martín Almagro Basch, quien documentó hallazgos clave para comprender su función original.

La denominación de catedral megalítica responde a su monumentalidad. La estructura alcanza cerca de 25 metros de longitud si se suman el vestíbulo, el corredor y la cámara funeraria. El corredor cubierto ronda los 20 metros y conduce a un espacio central de planta poligonal, cercano a la forma circular, que pudo alcanzar en origen hasta cinco metros de altura.

Las increíbles características de la ‘catedral megalítica’ de la provincia de Badajoz

La arquitectura del conjunto responde al modelo clásico de sepulcro de corredor. El acceso comienza en un vestíbulo abierto, posiblemente destinado a ceremonias o depósitos rituales. A continuación se suceden dos antecámaras delimitadas por grandes losas verticales que estrechan progresivamente el paso hasta llegar a la cámara mortuoria.

Los bloques verticales que conforman la base de la cámara, conocidos como ortostatos, fueron tallados y colocados con una ligera inclinación hacia el interior. Esta disposición facilitaba el cierre superior mediante una gran losa que hoy no se conserva íntegra.

El único ortostato que permanece completo supera los cinco metros de altura, lo que permite imaginar la dimensión original del conjunto.

Toda la construcción estaba cubierta por un túmulo de tierra y piedras que formaba un promontorio artificial de entre 28 y 35 metros de diámetro. Este túmulo se reforzaba mediante un anillo perimetral de grandes bloques que actuaban como contrafuertes para contener la presión interna.

Desde el exterior, el monumento apenas dejaría visible la entrada, integrándose en el paisaje de dehesa.

La catedral fue utilizada durante siglos como lugar de enterramiento colectivo. Las excavaciones revelaron restos de ajuar funerario, entre ellos cuchillos y puntas de flecha de sílex, alabardas, puntas de cobre y fragmentos cerámicos, incluido un vaso campaniforme. También se hallaron piezas de adorno personal y un ídolo placa de pizarra con decoración incisa.

Historia, expolios y restauración del Dolmen de Lácara

A lo largo de los siglos, el monumento sufrió diversas alteraciones. Existen evidencias de reutilización en época romana y medieval, cuando fue empleado como refugio o vivienda ocasional. El hallazgo de tégulas y cerámicas de esos periodos confirma estos usos posteriores.

En el siglo XIX, parte de la estructura fue dinamitada, posiblemente para reutilizar el granito como material de construcción. Varias losas de la cubierta fueron desmontadas y fracturadas. Sin embargo, la robustez del conjunto permitió que buena parte de la estructura permaneciera en pie.

Durante 2011 se llevaron a cabo trabajos de limpieza, consolidación y adecuación del entorno. El acceso fue señalizado y se habilitó un pequeño itinerario a pie desde la zona de aparcamiento hasta el monumento, acompañado de paneles explicativos. Ese mismo año, la administración regional adquirió el enclave para garantizar su protección y conservación.

Cómo visitar el Dolmen de Lácara

El Dolmen de Lácara se encuentra a unos 25 kilómetros de Mérida, entre las localidades de Aljucén y La Nava de Santiago, junto a la carretera EX-214. El acceso más directo es por la A-66, tomando la salida 606 en dirección a La Nava de Santiago.

Desde el punto señalizado se puede aparcar en un espacio habilitado y continuar a pie por un camino de aproximadamente un kilómetro. El recorrido atraviesa una dehesa de encinas y permite observar el entorno natural en el que se levantó la catedral megalítica hace más de cinco mil años.

Su emplazamiento, próximo a cursos de agua y en una ligera elevación del terreno, ha llevado a plantear que además de su función funeraria pudo desempeñar un papel simbólico o territorial.

Aunque se encuentra relativamente aislado respecto a otros dólmenes cercanos, este dolmen forma parte del conjunto megalítico que se extiende por el suroeste peninsular, una zona que incluye pueblos como Feria.

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