Torra paga más a los Mossos prejubilados mientras Sánchez engaña a Policía y Guardia Civil con la equiparación

Dos hermanas Barcelona
Agentes de los Mossos d'Esquadra en una imagen de archivo.

No sólo la equiparación salarial de la Policía y Guardia Civil prometida por el Gobierno no lo será del todo. Es que, además, las diferencias de trato con respecto a los Mossos d’Esquadra crecen. Porque mientras Pedro Sánchez sigue tacañeando y negándose a equiparar por completo el sueldo de los agentes nacionales con el de los autonómicos, Quim Torra ha decidido mejorar las condiciones y pagos de los Mossos por medio de jubilaciones anticipadas.

Ese gasto se cargará a los Presupuestos Generales del Estados por dos vías: la primera, porque los sueldos de los agentes autonómicos se pagan con cargo al Ministerio del Interior; y la segunda, porque aunque los complementos los pague Cataluña, sus cuentas están bajo asistencia nacional y todo exceso de gasto es cubierto desde el sistema de financiación nacional. Y Cataluña sigue sumergida en déficit, por lo que todo incremento de gasto es cubierto desde las arcas nacionales.

Los agentes nacionales no pueden prejubilarse en las mismas condiciones que los Mossos. Gracias a la decisión de Quim Torra, los policías autonómicos podrán abandonar el cuerpo a los 59 ó 60 años, a partir de 2021. El acuerdo ha sido respaldado por la mayoría de los sindicatos de policía autonómica catalana y por la Generalitat.

Así, se regula una jubilación anticipada para los Mossos d’Esquadra. Y es ya el tercer acuerdo en cinco años que se cierra entre los agentes y el Departamento de Interior de la Generalitat con el objetivo de “mejorar las condiciones del colectivo”.

El acuerdo incluye también la ampliación a 68 del cupo de horas disponibles para asuntos personales, un aumento de los pagos compensatorios por nocturnidad y festivos, y el ascenso de los cuerpos base de los Mossos para acercarlos a los sueldos de los cuerpos especiales de la Generalitat.

Sin mejoras

La Policía Nacional y Guardia Civil, sin embargo, no contarán con esas mejoras, algo que seguirá separando las condiciones de unos y otros cuerpos pese a las promesas realizadas por el Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias a los agentes nacionales.

Sánchez, de hecho, ha vendido la equiparación salarial de la Policía y la Guardia Civil como un gran logro. Pero, lo cierto es que el acuerdo para lograrlo fue cerrado por el último Gobierno del PP. Y, además, la equiparación de sus remuneraciones con el resto de cuerpos policiales no es una igualación completa ni mucho menos: ni los complementos, ni las pagas extra, ni las asistencias a juicios, ni las condiciones de jubilación se igualan con los policías autonómicos.

Los agentes que más notarán el engaño del Gobierno serán los que se encuentran en segunda actividad o en la reserva. Se trata de policías que pasan a esta situación por voluntad, exigencias o por determinados problemas y, pese a ello, son los mayores perjudicados por la falsa equiparación, como señalan desde el sindicato policial Jupol.

Y no se trata de los únicos puntos en los que la equiparación de Pedro Sánchez se ha convertido en un acto de tacañería. Los gastos producidos por la asistencia a juicios tampoco se remuneran, pese a que la policía autonómica sí tiene un complemento por esos actos.

Es más, las pagas extra y los servicios extraordinarios también se quedan fuera del plan de equiparación, generando unas diferencias obvias con respecto a lo que debería haber sido una equiparación plena de las remuneraciones de los distintos cuerpos policiales de España.

El resultado implica que, incluso con la equiparación diseñada a pleno rendimiento, los agentes nacionales siguen perdiendo entre 200 y 300 euros al mes con respecto a un mosso.

A la espera de la equiparación

Además, ni siquiera las fechas de materialización de esta equiparación parcial parecen claras. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se ha mostrado partidario este pasado lunes de esperar «todavía un poco más» para conseguir un acuerdo en torno al reparto de los 247 millones del tercer y último tramo del acuerdo de equiparación salarial en la Policía Nacional y la Guardia Civil, aunque ha asegurado que «será pronto cuando todos los policías nacionales y todos los guardias civiles tengan en sus nóminas ese tercer tramo materializado».

Y no se trata del primer retraso. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, rechazó el pasado 23 de abril, durante su comparecencia en la Comisión de Interior del Congreso, el pago inmediato del tercer tramo del acuerdo de equiparación salarial a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Marlaska lo supeditó a los acuerdos para la «reconstrucción social y económica» por la pandemia del coronavirus, que actualmente se debaten en la Cámara baja.

El ministro, sin embargo, cambió de criterio, justo cuando necesitaba aplacar las críticas de la Benemérita tras la destitución del coronel Diego Pérez de los Cobos como jefe de la Comandancia de Madrid y la dimisión del teniente general Laurentino Ceña como director adjunto operativo del Cuerpo (DAO) a causa del escándalo de la intromisión oficial del Gobierno en la instrucción judicial por haber permitido la manifestación feminista del 8M en medio de las alertas por el coronavirus.

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