Illa y Celaá intentaron bloquear el plan de Ayuso para la vuelta al cole porque dejaba mal a Pedro Sánchez

Isabel Díaz Ayuso
El ministro de Sanidad, Salvador Illa.

Los departamentos de Salvador Illa e Isabel Celaá intentaron bloquear el plan de vuelta al colegio diseñado por el Gobierno de Madrid de Isabel Díaz Ayuso. Los motivos esgrimidos: la falta de coordinación con el resto. La razón real: que el plan deja en evidencia la falta de medidas y descoordinación generada por Moncloa en la lucha contra el COVID-19.

Las llamadas se produjeron el pasado lunes. Precisamente tras cumplir el Gobierno de Madrid con el paso previo protocolario de comunicar a La Moncloa su deseo de blindar a los alumnos madrileños frente al virus.
En ese momento, lejos de felicitar los dos departamentos del Gobierno –Sanidad y Educación– a Isabel Díaz Ayuso por destinar más fondos a proteger a los niños en su vuelta al cole, decidieron presionar al Gobierno regional para bloquear el plan ante la evidencia de que demostraba la falta de medidas adoptadas por el Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Una fuente conocedora a la perfección de lo ocurrido esa tarde del lunes ha confirmado a OKDIARIO que, efectivamente, “se produjeron llamadas de Sanidad y Educación pidiendo que no se presentara el Plan. La decisión de la presidenta madrileña fue automática: el Gobierno central ha hecho omisión de su deber de coordinar los planes de vuelta al colegio de los alumnos de toda España y, por lo tanto, no puede pretender que las comunidades, encima, permanezcan de brazos cruzados”. En consecuencia, Isabel Díaz Ayuso, hizo oídos sordos a las presiones y sacó adelante su plan de vuelta al cole con casi 11.000 profesores más de refuerzo, y sistemas de cribado con test de profesores y alumnos para evitar los contagios en las aulas madrileñas.

“Por eso Pedro Sánchez, al día siguiente, el martes, ha contraprogramado el acto de presentación del plan escolar autonómico: por el enfado de no haber podido frenar unas medidas que demuestran la omisión del deber de protección a la población que está llevando a cabo La Moncloa”, señala la misma fuente.

Más profesores y más test

Lo cierto es que el plan madrileño deja en evidencia el desastre de gestión del coronavirus de Sánchez. Y es que la presidenta de la Comunidad de Madrid hará todo lo que no hace Pedro Sánchez para garantizar una vuelta al colegio de los niños con el menor riesgo posible de coronavirus. Entre las medidas destaca la contratación de casi 11.000 profesores para poder distanciar a los niños y reducir la densidad social. También destaca un potente plan de test para profesores y alumnos.

Las clases serán presenciales en Educación Infantil, Primaria, Especial, 1º y 2º de ESO, pero con grupos máximos de 20 alumnos o respetando la distancia de 1,5 metros. En 3º y 4º de ESO, Bachillerato, FP y Educación de adultos las clases serán semipresenciales, pero se garantizará que entre un tercio y la mitad del horario semanal sea en el centro.

El curso comenzará el 4 de septiembre para niños de 0-3 años, el día 8 para Educación Especial, Infantil (3-6 años) y 1º, 2º y 3º de Primaria, el 9 para 3º y 4º de la ESO y Bachillerato, el 14 para Educación para Adultos, el 17 para 4º, 5º y 6º de Primaria, el 18 para 1º y 2º de la ESO, FP Básica y Grado Medio y el 28 para FP Superior.

Además, el plan de la Comunidad de Madrid pasa por facilitar la opción de jornada continua y se mantiene el comedor posibilitando que los niños se lleven la comida a casa.

Además, se reorganizan los espacios para habilitar más aulas y acondicionar, si fuera necesario, módulos prefabricados o alternativos en edificios de titularidad autonómica o local. Los procesos de limpieza se extreman y se suministrarán geles hidroalcohólicos y mascarillas, obligatorias desde alumnos de 6 años.

El Gobierno regional crea igualmente la figura del coordinador COVID en cada centro y acometerá obras urgentes de adaptación en más de 500 colegios públicos e institutos. Y se refuerza el transporte escolar con los vehículos ventilados y desinfectados tras su uso.

Todo ello forma parte de un plan de grandes dimensiones y medios pensado para evitar los contagios de COVID en la vuelta al cole. Justo uno de los puntos de los que sigue haciendo alarde de olvido el Gobierno de Pedro Sánchez.

La Comunidad de Madrid contratará, de este modo, a casi 11.000 educadores, técnicos especialistas, maestros y profesores, realizará test de anticuerpos a todos los docentes y personal de apoyo de la educación pública y concertada al inicio del curso escolar y hará un estudio serológico entre miles de alumnos para comprobar la evolución del COVID-19 en el ámbito educativo durante los próximos meses. Estas son algunas de las principales medidas diseñadas por la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso.

El plan del Gobierno regional, elaborado conjuntamente por las consejerías de Sanidad y Educación y Juventud, contempla la prueba voluntaria de test de anticuerpos a los docentes y personal de apoyo de los centros madrileños sostenidos con fondos públicos, que se realizará a más de 100.000 profesionales y se completará con un PCR en el caso de los que los resultados fueran positivos.

Test serológico

En cuanto al estudio serológico, denominado SeroCOL, se llevará a cabo cerca de 42.500 test a 13.000 estudiantes y 1.500 profesores en tres momentos temporales diferentes (septiembre y diciembre de 2020 y marzo de 2021). Las autoridades sanitarias han decidido excluir en el estudio a los alumnos de Infantil por entrañar un menor riesgo de infección y de contagio que el resto. Por otra parte, la Comunidad de Madrid hará pruebas PCR a los alumnos y profesores de los centros de Educación Especial, tanto al inicio del curso como a lo largo de éste, de forma periódica. En este caso, se realizarán test de anticuerpos para conocer su evolución.

Lo mismo se hará con los docentes y estudiantes que pertenezcan a grupos de riesgo (niños en Educación Especial con patologías que no pueden integrarse en colegios ordinarios). Además, se facilitarán termómetros rápidos a todos los centros educativos para que puedan tomar la temperatura de sus alumnos. En el caso de que alguno de ellos presentara fiebre, se le aplicaría el protocolo COVID. También se utilizarían estos termómetros con los padres que lleven a sus hijos al interior del centro en la etapa de 0-3 años.

La Comunidad de Madrid diseñó y presentó el pasado junio, teniendo en cuenta la situación sanitaria de ese mes y del anterior, cuatro escenarios diferentes para el inicio del curso y planteó que el comienzo de las clases fuese en el escenario I, caracterizado por la presencialidad al 100% de los alumnos, docentes y demás trabajadores. Sin embargo, dada la evolución epidemiológica actual, las clases comenzarán en el escenario II recogido en las instrucciones diseñadas el pasado 9 de julio, al que se han incorporado mejoras y nuevas medidas a la vista de la situación epidemiológica durante el verano y en los días previos a la incorporación a las clases. El resto de escenarios previstos se mantiene para su aplicación en función de la evolución de la pandemia.

El tercer escenario es el de confinamiento, en cuyo caso la educación se prestaría a distancia y online, y, finalmente, el escenario IV, que consistiría en la vuelta a la normalidad por la desaparición de los riesgos del COVID-19 en la región.

Y todo ello demuestra que desde el Gobierno central se podría haber hecho el esfuerzo por proteger a los niños. Pero un Pedro Sánchez de vacaciones no lo ha hecho.

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