Siderurgia

Los fondos de Celsa ofrecerán a Rubiralta el 10% del capital y mantener la gestión

Los fondos de Celsa ofrecerán a Rubiralta el 10% del capital y mantener la gestión
Eduardo Segovia
  • Eduardo Segovia
  • Corresponsal de banca y empresas. Doctor y Master en Información Económica. Pasó por El Confidencial y dirigió Bolsamanía. Autor de ‘De los Borbones a los Botines’.

Los fondos de inversión acreedores de la siderúrgica Celsa quieren proponer a la familia fundadora, Rubiralta, una solución pactada por la que le ofrecen mantener un porcentaje del capital, en torno al 10%, y la gestión de la compañía, según fuentes conocedoras de la situación. Esta oferta llega después de que el juez tumbara el recurso de la familia que pedía la anulación del plan de reestructuración presentado por los fondos por el que tomarán el control de la compañía (que consideraba inconstitucional).

Estos fondos, capitaneados por Deutsche Bank, tienen en su poder el grueso de la deuda de Celsa, unos 3.500 millones, a la que la siderúrgica no puede hacer frente. Después de una larga negociación infructuosa con los Rubiralta, presentaron el citado plan en septiembre, justo cuando entró en vigor la nueva ley concursal que avala estos instrumentos. Este plan contempla intercambiar 1.291 millones de euros de deuda por acciones y tomar el 100% del capital de Celsa. Y tras la sentencia citada, el Juzgado Mercantil número dos de Barcelona debe aprobar definitivamente el plan.

Ahora bien, al tratarse de fondos extranjeros, deben obtener el visto bueno del Gobierno, que mantiene vigente el escudo anti-opas pese al fin de la pandemia (que era lo que lo justificaba), al tratarse de una participación superior al 10%. Y aunque el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha mantenido su neutralidad formal en este asunto, es bien conocida su animadversión hacia los fondos que denomina «buitres».

Por eso y porque los fondos se dedican a invertir y no tienen ni idea de siderurgia (por lo que no tienen interés en gestionar la empresa), propondrán a los Rubiralta que mantengan la gestión supervisada por ellos para evitar proyectos como los que la han llevado a la quiebra. Consideran que es mucho más probable que la empresa funcione si la maneja alguien que sí sabe, y nadie la conoce mejor que quien la ha creado.

Asimismo, le ofrecerán un pequeño porcentaje del capital pese a que su valor es cero, e incluso una opción para incrementarlo en el futuro en función de los resultados.

Está por ver si la familia acepta una vez que ya no le quedan más opciones si quiere seguir en «su» empresa. Hasta ahora se ha negado en redondo a quedarse por debajo del 50% del capital y había exigido a los acreedores una quita a cambio de nada. De hecho, los calificaba de «usureros», puesto que compraron la deuda a los bancos con un descuento en torno al 80% de su valor. Los bancos la vendieron ante las elevadas probabilidades de un concurso de acreedores y para evitarse otro vía crucis como los de Pescanova, Duro Felguera o Abengoa.

Otro socio español

Estas operaciones son normales, ya que estos fondos se dedican a ese negocio, conocido como distressed: compran deuda de empresas en dificultades con mucho descuento para limitar la pérdida potencial en caso de que acabe quebrando; y si se sala, tienen un potencial de ganancia muy elevado. De hecho, Goldman Sachs ya vendió su paquete en abril. Otros fondos presentes en Celsa son SVP, Cross Ocean, Anchorage, Golden Tree y Attestor, además del citado Deutsche Bank.

Si finalmente no fructificara la oferta a los Rubiralta, estos vehículos buscarán otro socio industrial español para salvar el escudo anti-opas, según han publicado varios medios. Una búsqueda que cuenta con el atractivo del rescate de 550 millones concedido por el fondo de rescate de la SEPI y condicionado a una reestructuración de la empresa.

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