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La confesión de Félix Rodríguez de la Fuente, zoólogo y naturalista: «Si el trabajo que realizo en España lo hiciera en EEUU o Japón, estaría al mismo nivel que Walt Disney o Cousteau»

Félix Rodríguez de la Fuente
Félix Rodríguez de la Fuente. Foto: fragmento de "El Hombre y la Tierra".
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Que no quepa ni una duda. Félix Rodríguez de la Fuente fue, durante los años setenta, la voz más reconocible de la naturaleza en la televisión española. Su forma de contar el comportamiento de lobos, águilas y linces convirtió cada emisión de El hombre y la Tierra en un acontecimiento familiar, y lo situó como referente de la divulgación científica más allá de nuestras fronteras.

Sin embargo, detrás de esa fama masiva se escondía una frustración que pocas veces mostraba en público. En una conversación que hoy se lee con otros ojos, el naturalista se sinceró sobre el reconocimiento y el dinero que, según él, jamás llegó a recibir del todo en su propio país, muy lejos de lo que sí lograron otros grandes nombres del género documental en el resto del mundo.

Todo sobre la confesión de Félix Rodríguez de la Fuente sobre Disney y Cousteau

Félix Rodríguez de la Fuente pronunció esta «polémica» reflexión muy pocos días antes de viajar a Alaska para rodar un documental sobre la carrera de trineos Iditarod. Fue, sin saberlo entonces, una de sus últimas conversaciones registradas: allí explicó que, de haber nacido y trabajado en Estados Unidos o Japón, sería multimillonario y tendría avión y yate propios.

Sus palabras exactas, según recoge esa entrevista para un diario de Burgos, fueron: «Sería multimillonario, tendría mi avión y mi yate si el trabajo que realizo en España lo hiciera en EEUU o en Japón. Estaría al mismo nivel que Walt Disney o Cousteau».

Y como bien podemos apreciar, no hablaba de fama, que ya tenía de sobra, sino del dinero y los medios que jamás llegó a manejar.

Para entonces ya había rodado más de 200 documentales de media hora, había ganado casi todos los premios nacionales de Televisión Española y sumaba varios reconocimientos internacionales.

Aun así, sentía que ese reconocimiento se quedaba corto frente al que alcanzaban sus colegas extranjeros en términos económicos, algo que en España casi nadie se atrevía a decir en voz alta sobre la televisión pública de la época.

Un éxito que traspasó fronteras mucho antes que Internet

¿Vanidad? Pues no. ¿Egocentrismo? Mucho menos. La comparación con Walt Disney y Jacques Cousteau tenía su respaldo. Recordemos que El hombre y la Tierra se emitió en Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, la Unión Soviética y Australia.

En la misma línea, llegó a sumar 700 millones de espectadores en total, una cifra que en aquella época solo manejaban las grandes producciones de la televisión estadounidense.

Además de presentador, coordinó la Enciclopedia Salvat de la Fauna, una colección que vendió dieciocho millones de ejemplares solo en España y se tradujo a catorce idiomas.

Ese volumen de ventas, poco habitual para un producto de divulgación, demuestra fervientemente que su popularidad no era una exageración suya ni una percepción distorsionada de sí mismo, sino un fenómeno de masas con datos que hoy costaría igualar incluso a las plataformas de contenido natural más vistas.

Félix Rodríguez de la Fuente era mucho más que un rostro de televisión

Prohibido olvidarse de que, más allá de la pantalla, Félix Rodríguez de la Fuente fue cofundador de ADENA (hoy WWF España) en 1968, y ejerció como su vicepresidente hasta su muerte.

Desde ese cargo se enfrentó al propio Gobierno para frenar la desecación de humedales como las Tablas de Daimiel y para proteger espacios como Doñana, Monfragüe y el archipiélago de Cabrera, además de impulsar la protección legal del lince ibérico y del lobo en varias regiones del país.

En 1974 creó el Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega, el primer ejemplo de custodia del territorio en España, una figura legal que hoy usan decenas de organizaciones conservacionistas para proteger fincas privadas.

Y fue, además, una de las voces que antes advirtió sobre la contaminación, el uso excesivo de plástico y la pérdida acelerada de biodiversidad, décadas antes de que estos problemas entraran en la agenda política española.

El accidente en Alaska que llegó días después de esa entrevista

Como se anticipa al principio de este artículo, apenas unos días después de conceder esa entrevista, Félix Rodríguez de la Fuente viajó a Alaska para rodar un reportaje sobre la carrera de trineos Iditarod.

El 14 de marzo de 1980, el día en que cumplía 52 años, la avioneta en la que viajaba se estrelló cerca de la localidad de Unalakleet, y no hubo supervivientes entre los ocupantes del pequeño aparato.

Curiosamente y casi de forma «mística», los compañeros de rodaje aseguraron después que, al ver el paisaje helado de Alaska poco antes de despegar, Rodríguez de la Fuente comentó: «Qué lugar tan hermoso para morir».

Hoy, 46 años después, sus documentales siguen circulando en televisión y sus palabras sobre Disney y Cousteau se citan cada vez que se recuerda lo que España tardó en valorar a su propio naturalista.

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