Psicólogos infantiles expertos coinciden: «Los niños que ponen nombre a sus peluches no sólo están jugando, en realidad están explorando emociones diferentes»
Un comportamiento que refleja como la imaginación del niño da vida a los juguetes y conecta el rol de cada objeto con sus emociones
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Durante la infancia, son numerosos los niños que imaginan mundos remotos en los que sus peluches tienen una cabida especial y ponerles nombre les hace estar más presentes en la historia. Además, se crea un ambiente que engloba sentimientos, experimenta con roles sociales e imagina diferentes puntos de vista dejándose llevar por la imaginación. La psicología determina que los niños que ponen nombre a sus peluches están explorando emociones diferentes.
¿Qué significa que un juguete tenga nombre y personalidad?
Cuando un peluche adquiere un nombre designado por un niño, deja de ser un simple objeto para convertirse en alguien con emociones y sentimientos. El pequeño decide qué siente este personaje y cómo reacciona ante las situaciones que se crean durante el juego. Al mismo tiempo, atribuyen a estos objetos características humanas.
Lo anterior posee el nombre de antropomorfismo. Por ejemplo, un coche de juguete puede cansarse, un oso de peluche se convierte en un amigo o un Lego puede luchar en una gran batalla. Esto se traduce en la atribución de las cualidades y sentimientos humanos a los juguetes, humanizándolos. Un indicio de fantasía en la que los niños deciden adentrarse y que son conocedores de que no es la realidad.
Los juegos de simulación
El juego de fantasía permite a los niños adoptar roles dentro de una escena. En el momento en el que un niño cuida de un personaje y se relaciona con él como si le respondiera, muestra en su mayoría un rol de alternar oportunidades y reacciones.
Por ejemplo, una muñeca ofrece compañía a una que se ha quedado sola o un peluche asustado es tranquilizado por otro. Así con cada circunstancia posible que requiera de apaciguar una necesidad.
¿Cómo puedes participar en este juego?
La participación en este tipo de juegos por parte de los alumnos comienza siempre preguntando quién es el personaje y si pueden jugar. Aunque, el niño puede sentir tristeza en el momento en que el invitado a la historia decida no cumplir con los nombres, comportamientos y sentimientos otorgados por el más pequeño hacia el peluche. Por eso, los adultos deben cumplir con los siguientes puntos:
- Utilizar el nombre que eligió su hijo para referirse al personaje.
- Preguntar qué papel desempeña en la acción.
- Esperar a que sugiera algunos de los eventos que se desarrollan.
- Ofrecer materiales seguros para interactuar con el pequeño.
- Aceptar cambios en la trama sin exigir la perfección.
La importancia de la imaginación
Tener peluches significa tomar decisiones sobre compartir, cuidar y resolver desacuerdos. El adulto será responsable de la forma en la que entra en la imaginación de su hijo para jugar con él. Es decir, escuchar los nombres de los personajes, seguir sus aventuras y responder a sus invitaciones permite comprender cuál es el interés del pequeño y participar correctamente en su historia.
Por lo tanto, la importancia de la imaginación se resume en que la simulación del juego se centra en la libertad de experimentar sin romper con los patrones de la historia ya establecidos por el más pequeño.