Buenas noticias para estos jóvenes: la ayuda de 733 euros que puedes solicitar si vives en Madrid
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Cada vez cuesta más ver a un joven marcharse de casa antes de los 30. Los datos del Consejo de Juventud de España lo dejan claro: incluso quienes tienen trabajo siguen, en gran mayoría, viviendo con sus padres. Y no es una situación que se haya decidido porque sí, o de forma caprichosa. Debido a sueldos que no dan para mucho y alquileres que no dejan de subir, independizarse y dar el salto a una vivienda propia se convierte en un plan que se aplaza una y otra vez entre los jóvenes. Y en el caso de Madrid, donde los precios suelen ir un paso por delante del resto del país, esta situación se nota todavía más, de modo que muchos ya recurren a una ayuda cuyo importe puede alcanzar los 733 euros.
Se trata del Ingreso Mínimo Vital para el que el Gobierno ha decidido ajustar las condiciones este 2026. El cambio es relevante porque, por primera vez, los jóvenes mayores de 23 años que continúan en casa de sus padres podrán pedir la ayuda a título individual, siempre que demuestren que gestionan sus propios recursos y no dependen económicamente del resto de la familia. Con la actualización prevista para ese año, la cuantía garantizada para una sola persona rondará los 733 euros al mes, una cifra que sube gracias a la revalorización del 11,4% fijada para el nuevo ejercicio. La idea es dar un respiro a quienes están atrapados entre ingresos bajos y un mercado de vivienda que no acompaña. De este modo, a partir de este año se va a poder acceder a esta ayuda sin necesidad de haberse emancipado previamente o de esperar a mejorar su situación laboral. Para aquellos jóvenes que se decidan a solicitarlo puede ser el primer paso para empezar a construir su propia autonomía, incluso mientras siguen viviendo en el domicilio familiar.
Quién puede solicitar la ayuda de 733 euros
La reforma sobre el IMV está enfocada en un perfil muy concreto y que no es otro que el de jóvenes mayores de 23 años que conviven con sus padres pero funcionan económicamente por su cuenta. Para la Seguridad Social, esto implica que el joven no forma parte de la unidad de convivencia familiar, algo que se debe acreditar con documentos. Podemos decir entonces, que no sólo se valoran sólo los ingresos, sino también la gestión económica diaria, es decir, que no se compartan gastos estructurales, demostrar autonomía en decisiones económicas y justificar que no existe dependencia financiera con los progenitores.
Además, hay casos especiales en los que no es necesario tener 23 años. Podrán solicitar el IMV jóvenes desde los 18 si han estado tutelados por la Administración, así como las víctimas de violencia de género, trata, explotación sexual, personas sin hogar u otras situaciones de especial vulnerabilidad. En estos supuestos, la ayuda del IMV actúa como una red básica de apoyo para quienes arrancan la vida adulta en condiciones más complejas.
Requisitos clave para quienes viven con sus padres
Los requisitos cambian según la edad. Entre los 23 y los 29 años, la norma exige haber vivido fuera del domicilio familiar al menos dos años antes de la solicitud. En la práctica, suele traducirse en contratos de alquiler, empadronamiento propio o periodos cotizados a la Seguridad Social que ayuden a demostrar esa etapa independiente. Para los mayores de 30, el tiempo exigido se reduce a un año fuera del hogar familiar.
Hay circunstancias que permiten cierta flexibilidad, como el fallecimiento de los padres, rupturas familiares graves o situaciones que impidan acreditar ese periodo de independencia. La filosofía de la norma es evitar que jóvenes totalmente dependientes puedan solicitar la ayuda mientras siguen formando parte de la economía del hogar.
Cómo solicitar la ayuda
El proceso para hacer la solicitud del IMV se lleva a cabo a través de la Seguridad Social, tanto en su sede electrónica, no olvides que vas a tener qe usar ¡el DNI electrónico, certificado digital o Cl@ve, como presencialmente con cita previa. La documentación es clave así que apunta que tendrás que presentar el DNI o NIE, certificado de empadronamiento, vida laboral, justificantes de ingresos y todo lo que sirva para demostrar que el joven actúa como unidad económica independiente. En algunos casos se puede requerir documentación adicional para aclarar la relación económica que se tiene con la familia.
Aunque la medida no soluciona la dificultad estructural de emanciparse en España, sí que en cierto modo, abre una vía para que quienes están atrapados entre salarios bajos y precios altos con el fin de que puedan tener un margen económico real. Es, en cierta manera, un punto de apoyo para comenzar un proyecto propio sin necesidad de esperar a que lleguen tiempos mejores. Y en un contexto en el que tantos jóvenes sienten que avanzan, pero no lo suficiente, ese punto extra de independencia a partir de esta ayuda puede marcar una diferencia.