Gastronomía

Es un manjar de dioses pero solo puedes desayunarlo en una churrería de Madrid que lleva 90 años abierta

Rana, desayuno, dulce, Madrid
Rana. Imagen: Google Reviews / Alexandru I. Gheorghe.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Entre las tostadas con tomate y aceite, los churros y las porras de bar de barrio, hay desayunos que pasan desapercibidos y otros que se quedan grabados en la memoria. En Madrid existe uno que destaca por raro y por antiguo, tanto que muchos madrileños ni siquiera saben que sigue existiendo.

Este desayuno es dulce, frito y muy sabroso. Su nombre es el de un anfibio, aunque no tiene nada que ver con él. Y aunque lleva más de 90 años abierto, desde 1935, la calidad no ha decaído: suma un 4,7 sobre 5 en Google, así que sí o sí hay que probarlo.

Este es el manjar que sólo se puede desayunar en una churrería de Madrid que lleva más de 90 años abierta

El manjar que se desayuna en una churrería de Madrid son las ranas. Un nombre curioso que no tiene nada que ver con el animal, sino con un dulce frito, contundente y muy sabroso.

Se preparan en la Churrería Chocolatería Antonio, un local de barrio situado en la calle de la Sierra Vieja, número 75, en Villa de Vallecas, que abrió en 1935 y que, desde los años 50, mantiene esta especialidad intacta. La base es una porra a medio freír, todavía cruda por dentro. Se abre con cuidado y vuelve al aceite para que termine de hacerse. Al sacarla, aún caliente, se le añade anís, azúcar y canela.

En ese momento el anís chisporrotea al tocar la masa y suena como un pequeño croac. De ahí salió el nombre.

La textura marca la diferencia. Cruje por fuera, queda jugosa por dentro y tiene un punto dulce que recuerda a una torrija, aunque sin empapar ni resultar pesada. No es un desayuno fino ni dietético, sino calórico e ideal para aguantar toda la mañana.

El precio también explica por qué sigue viva. Una ración ronda los 3 euros. Con chocolate caliente, el desayuno sube un poco más, pero sigue siendo difícil encontrar algo tan abundante por ese dinero. Dos ranas con chocolate bastan para quedarse lleno durante horas.

Qué opinan los clientes de este desayuno tan singular en Madrid

En las reseñas se repite la idea de churrería de barrio, de las de toda la vida. «Los churros siempre recién hechos y el chocolate, espectacular. La rana, su producto más famoso, es increíble», escribe un cliente, que también destaca el trato y «el cariño con el que trabajan».

Otros comentarios llegan de fuera de Madrid y refuerzan esa fama. «Somos de Valencia y ya hemos ido varias veces, se ha convertido en una visita obligada», cuenta una pareja que menciona las raciones generosas y una atención cariñosa y muy trabajadora, de esas que te hacen querer volver.

También hay quien pone el foco en el tamaño del local y en la afluencia constante de gente. «Local pequeño y siempre lleno», resume un cliente, que aun así subraya que la atención se mantiene incluso en los momentos de más trabajo.

Sobre la rana, añade una anécdota que se repite en varias opiniones: «Cuando llegó pensamos que habían puesto dos de lo grande que era. Teníamos muchas ganas de probarla y no nos defraudó».

En conjunto, las valoraciones coinciden en lo mismo. Buen producto, precios normales y un desayuno que compensa el desplazamiento, pues por esa razón lleva más de 90 años con la misma clientela fiel.

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