Hacienda se queda con tu subida: estos jubilados van a cobrar menos de lo esperado este mes
La subida de las pensiones, que por fin se ha confirmado, no llegará de la misma manera para todos los pensionistas
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Muchos pensionistas esperaban este mes con cierta tranquilidad. El Gobierno aprobó la revalorización de las pensiones para 2026 y el aumento, del 2,7%, entró en vigor con efectos retroactivos desde el 1 de enero tras su publicación en el BOE. Sobre el papel, la mejora estaba clara ya que significaba más dinero cada mes para compensar la evolución de los precios. Sin embargo, al revisar la nómina, algunos jubilados se han encontrado con una sorpresa. De hecho, la subida no es igual para todos los jubilados y algunos van a cobrar menos de lo esperado
La subida de las pensiones existe, sí, pero el importe final que llega a la cuenta corriente no coincide exactamente con el porcentaje anunciado. No es un error de cálculo ni un retraso administrativo. Es el efecto del IRPF. De este modo, la revalorización afecta a millones de personas, pero no todos notarán el incremento de la misma manera. Para una parte importante de pensionistas, especialmente los que cobran pensiones medias, el aumento real será sensiblemente inferior al esperado.
Hacienda se queda con tu subida: estos jubilados van a cobrar menos
El Real Decreto-ley aprobado por el Consejo de Ministros devuelve la actualización automática vinculada al IPC. Aunque todavía debe ser convalidado en el Congreso, no se prevén sobresaltos porque la mayoría de los grupos parlamentarios han mostrado su respaldo al incremento.
El 2,7% se aplica a las pensiones contributivas y también a las de clases pasivas. En total, más de 9,4 millones de personas que perciben más de 10,4 millones de pensiones verán actualizadas sus prestaciones. A ellos se suman más de 734.000 beneficiarios del Régimen de Clases Pasivas del Estado.
Desde el Ministerio de Inclusión se calcula que la pensión media de jubilación ganará alrededor de 570 euros más al año. En términos globales, el sistema repartirá cerca de 500 euros adicionales anuales por pensión de media. Son cifras relevantes. El problema aparece cuando se traduce ese porcentaje en dinero neto.
Del 2,7% anunciado al dinero real en la cuenta
Imaginemos una pensión media de 1.516 euros mensuales. Aplicando el 2,7%, el incremento bruto ronda los 40 euros al mes. Es la cifra que muchos tenían en mente cuando escucharon el anuncio oficial. Pero el bruto no es lo mismo que el neto. Tras aplicar la retención del IRPF correspondiente, ese aumento puede quedarse en torno a 23 euros mensuales. La diferencia, unos 17 euros, no desaparece: se destina al pago del impuesto.
En términos porcentuales, casi el 43% de la subida queda absorbida por Hacienda en este ejemplo concreto. Y aunque cada caso es distinto, el mecanismo es el mismo. Conviene subrayar algo importante: nadie cobra menos que antes. La pensión sigue subiendo. Lo que ocurre es que la mejora real no coincide con la cifra que se obtiene al multiplicar simplemente por el 2,7%.
La clave está en el IRPF y en cómo funciona
El IRPF es un impuesto progresivo. Esto significa que cuanto mayor es la renta, mayor es el tipo aplicable. Cuando una pensión sube, aunque sea para compensar la inflación, puede aumentar también la retención que se aplica cada mes.
Hay pensionistas que ya estaban cerca del límite de un tramo. Con la revalorización, pueden superar ese umbral y pasar a tributar ligeramente más. No es un cambio drástico, pero sí suficiente para reducir el efecto final de la subida.
Además, hay otro elemento técnico que influye y que no siempre se explica con claridad: la falta de deflactación del IRPF. Los tramos del impuesto no se han ajustado plenamente al aumento general de precios. Esto provoca lo que los economistas llaman “progresividad en frío”.
Qué es la progresividad en frío y por qué importa
La progresividad en frío ocurre cuando las rentas suben por efecto de la inflación pero los tramos fiscales no se actualizan en la misma proporción. El resultado es que el contribuyente puede acabar pagando más impuestos sin haber ganado realmente poder adquisitivo.
En el caso de las pensiones, la revalorización pretende mantener la capacidad de compra. Pero si el impuesto no se adapta, parte de ese ajuste se diluye. El Estado recauda más sin haber cambiado formalmente los tipos impositivos. Es un efecto silencioso. No se produce una subida visible de impuestos. Simplemente, la retención mensual aumenta ligeramente y el dinero neto que llega al banco es menor de lo esperado.
No todos los jubilados lo notarán igual
El impacto no es uniforme. Las pensiones más bajas, especialmente aquellas que apenas están sujetas a retención o directamente están exentas, prácticamente no notarán este efecto. En esos casos, la subida del 2,7% se reflejará casi íntegramente.
En cambio, las pensiones medias y altas sí pueden ver cómo una parte relevante del incremento queda absorbida por el IRPF. Cuanto mayor es la base imponible, mayor es el impacto potencial.
También influye la situación personal como el estado civil, discapacidad, cargas familiares o si el pensionista tiene otras rentas adicionales. Todo ello modifica el tipo de retención aplicable.