Mercadona resuelve por fin la duda más común: desvela para qué sirve la almohadilla de las bandejas de carne
Todas las bandejas de carne que compras en Mercadona llevan una almohadilla, ¿para qué sirve?
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Seguro que si compras bandejas de carne en Mercadona te habrás fijado en que en cada una de ellas aparece siempre, una pequeña almohadilla de color blanco y que está en el fondo del envase. Muchos la quitan sin pensar, otros sospechan que es simplemente un elemento para disimular el jugo y no faltan quienes se preguntan si tiene algún tipo de función de seguridad alimentaria. Es, en cierto modo, una de esas preguntas que aparecen en la cocina desde hace años y que nadie sabe contestar con total precisión.
La duda se ha repetido tanto que era cuestión de tiempo que una respuesta oficial aclarara el tema. Al tratarse de un producto presente en miles de bandejas cada día, resulta lógico que la gente quiera saber si tiene una utilidad real o si forma parte del envase por pura estética. Y en un momento en el que cada vez prestamos más atención a lo que comemos y a cómo viene embalado, este tipo de detalles despiertan más interés del que parece. Por eso ha llamado tanto la atención que Mercadona haya explicado de forma directa para qué sirve. La compañía recibe consultas constantes al respecto y, con el tiempo, ha querido ofrecer información clara, sobre todo porque la almohadilla aparece en bandejas de todo tipo de carne, ya sea pollo, cerdo, pavo y también como no en las de ternera. Entonces, ¿para qué sirve exactamente esa almohadilla?.
Mercadona desvela para qué sirve la almohadilla de las bandejas de carne
Según detalla la cadena, la almohadilla que vemos en las bandejas de carne está fabricada con celulosa, un material absorbente diseñado para retener el líquido que la carne suelta de forma natural. Ese jugo, que todos hemos visto alguna vez en la bandeja, no aparece por un fallo del envase ni porque el producto esté en mal estado. Es un comportamiento normal en este tipo de alimentos frescos.
De este modo, la presencia de la almohadilla permite que ese líquido no se acumule ni se quede en contacto directo con la carne durante horas. Si esto ocurriera, aceleraría su deterioro, afectaría a la textura y podría favorecer la aparición de olores desagradables antes de tiempo. Es decir, su objetivo es mantener un entorno más limpio y estable dentro de la bandeja, algo fundamental para preservar la calidad del producto hasta su consumo.
Y aunque es un componente pequeño y discreto, forma parte del sistema de conservación en frío que acompaña a la carne desde su preparación hasta la nevera de cada hogar. No interviene en el sabor ni modifica el aspecto de la pieza, pero sí contribuye a prolongar la frescura y evitar excesos de humedad en el fondo de la bandeja.
Por qué no se puede comer ni debe entrar en contacto con el calor
Mercadona también aclara otro punto importante. La almohadilla está aprobada para estar en contacto con alimentos, pero no es comestible. No debe ingerirse bajo ningún concepto, ni tampoco cocinarse junto a la carne. Parece una obviedad, pero la empresa ha detectado casos en los que la bandeja ha acabado íntegra en una sartén u horno, sobre todo cuando se cocina con prisas o al abrir el envase se pasa por alto este elemento.
Si por error se cocina junto al alimento, la recomendación es no consumir la carne. La almohadilla está pensada para trabajar en frío, absorbiendo humedad, y no para resistir temperaturas altas ni formar parte del proceso culinario. Es un detalle que muchos consumidores no tienen presente y por el que la compañía insiste en retirarla siempre antes de empezar a preparar la comida.
Cómo influye en la conservación y en el aspecto de la carne
Más allá de absorber jugo, la almohadilla cumple un papel clave en el aspecto final del producto. Cuando el líquido se queda acumulado, la carne puede oscurecerse con más rapidez o presentar zonas con textura poco homogénea. Al retirarse ese exceso, la pieza conserva mejor su color natural y se mantiene en un entorno más adecuado durante los días previos al consumo.
Esto es especialmente evidente en productos como el pollo y el pavo, que tienden a soltar más jugo que otras carnes. La almohadilla evita que ese líquido invada toda la bandeja, reduce la sensación de humedad y ayuda a que la carne llegue en mejores condiciones a la cocina. Es un pequeño gesto que influye directamente en la percepción del consumidor.
En definitiva, y aunque puede pueda parecer un elemento moderno, las almohadillas de celulosa llevan años utilizándose en el envasado de carne fresca. Eso sí, se han ido perfeccionando con el tiempo para adaptarse al tipo de producto, al tamaño de las bandejas y al nivel de humedad esperado en cada variedad. No se trata de una solución improvisada, sino de un estándar dentro del sector alimentario para garantizar una mejor conservación, de modo que ahora ya sabemos cuál es su función y recuerda, hay que retirarla antes de cocinar la carne y no es comestible.