Cierre de tiendas

Adiós a las 32 tiendas de esta famosa tienda de ropa española: cierra para siempre tras más de 60 años de historia

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Tienda de Cadena Q en Tres Cantos.
Blanca Espada

El cierre es definitivo. La madrileña Cadena Q, un nombre que durante décadas formó parte del paisaje comercial de muchos barrios españoles, ha decidido poner fin a su actividad tras no encontrar salida a su delicada situación financiera. La compañía, que hace un año se acogió al concurso de acreedores, liquidará ahora la empresa y bajará la persiana de sus 32 tiendas en España.

La decisión implica la salida de 140 trabajadores y marca el final de una trayectoria empresarial que comenzó en 1965. De este modo, la que fue durante años una cadena popular de moda asequible, con precios que rondaban los 3,5 y 4 euros en muchas de sus prendas, no ha logrado superar la caída del consumo y el desplome de ventas que arrastraba desde hace tiempo. Ante dicha situación, los administradores concursales se reunieron con los delegados sindicales para comunicar lo inevitable comunicando que la empresa ya no tiene viabilidad. De este modo ya se ha formado la liquidación de la sociedad Sincrostar, a través de la cual operaba la cadena, y se presentará un ERE de extinción que afectará al total de la plantilla de sus tiendas las cuáles echarán todas el cierre.

Adiós a las 32 tiendas de esta famosa tienda de ropa española

La compañía entró en concurso hace un año, en un contexto de fuerte contracción del consumo que golpeó con especial dureza al comercio textil de bajo precio. En aquel momento, la dirección ya aplicó un primer ERE que afectó al 50% de los empleados. Entonces, la plantilla rondaba las 300 personas.

Desde ese punto, el proceso ha sido progresivo, con el cierre de tiendas, reducción de estructura y búsqueda de alternativas que finalmente no han prosperado. Las fuentes sindicales han confirmado que los administradores concursales han determinado que la empresa carece de viabilidad económica, lo que ha llevado a que se haya decidido proceder con el cierre total.

La firma del acuerdo de liquidación abrirá la puerta a un expediente de regulación de empleo que afectará a los 140 trabajadores que aún permanecían en la compañía pero que finalmente se quedan sin trabajo.

De 105 tiendas a la desaparición

El contraste con los años de mayor expansión de esta tienda de ropa española es más que significativo. En 2010, Cadena Q contaba con 105 establecimientos. De ellos, 52 eran tiendas propias, 24 funcionaban como franquicias y 29 estaban ubicados como corners dentro de las tiendas Número 1, especialmente en Canarias.

Su modelo de negocio estaba centrado en barrios de ciudades con más de 40.000 habitantes y de ahí que sus clientes valoraran un trato mucho más cercano y el poder encontrar un stock mucho más limitado y no tan repetitivo. De hecho, Cadena Q no buscaba poder estar en grandes centros comerciales ni ubicaciones prime, sino entornos residenciales donde su propuesta de moda básica y económica encontraba un público fiel que ahora les va a echar de menos.  Con el paso de los años, la presión competitiva del sector, la transformación del consumo (con el creciente aumento del comercio electrónico)  y la creciente presencia de grandes operadores internacionales fueron reduciendo su espacio en el mercado.

Una historia que empezó en 1965

La empresa fue fundada en 1965 por los hermanos Jesús y Víctor Muñoz en Madrid. Durante décadas, la cadena se consolidó como una referencia entre las tiendas de ropa española y con moda asequible para hombre, mujer y niño. Su fórmula era clara, caracterizada sobre todo por los precios bajos, rotación de producto y presencia en barrios con gran densidad de población.

Cadena Q también contaba con marca propia, Tutuo, que reforzaba su identidad y permitía mantener márgenes ajustados en un mercado ha sido cada vez más competitivo.

En 2003, los fundadores dieron entrada en el capital a dos grupos de capital riesgo: Catalana d’Iniciatives y EBN Capital Riesgo, que adquirieron el 75% de la compañía. Aquel movimiento buscaba impulsar el crecimiento y profesionalizar la gestión, en un momento en el que el sector textil vivía una profunda transformación. Sin embargo, los cambios en los hábitos de compra, la presión de nuevos formatos comerciales y la debilidad del consumo terminaron por erosionar el modelo.

El impacto en trabajadores y clientes

El cierre de las 32 tiendas no sólo supone la desaparición de una marca histórica, sino también el fin de numerosos puestos de trabajo vinculados a un comercio de proximidad que durante años formó parte de la vida cotidiana de muchos barrios.

Para los empleados, el ERE de extinción pone punto final a una etapa marcada por la incertidumbre del último año. Para los clientes habituales, desaparece una opción de compra basada en precios accesibles y cercanía.

Con la liquidación de Sincrostar, Cadena Q cierra definitivamente un capítulo de más de seis décadas en el comercio textil español. Un adiós que refleja, una vez más, la dureza de un sector sometido a cambios constantes y a una competencia cada vez más intensa.

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