La Guardia Civil de Tráfico incumple las normas de la DGT: coloca los radares delante del airbag
La Benemérita exige a los ciudadanos que cumplan las normas mientras ella se las salta

La directora de la Guardia Civil, Mercedes González, está incumpliendo las normas del director de Tráfico, Pere Navarro, al colocar en los vehículos policiales los radares en el salpicadero del pasajero, justo encima del airbag. De esta forma, si el airbag se activa, el aparato estallaría en la cara y cuerpo del agente, por lo que supone un peligro. Por otra parte, en caso de que se hayan desactivado los airbag, que son obligatorios desde 2006, esto supondría una ilegalidad que también pone en riesgo su integridad.
Las propias cuentas oficiales de la Benemérita difunden en redes sociales imágenes operativas en las que se aprecian estos hechos. En concreto, por parte de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil. Las últimas de ellas han sido difundidas esta semana, los pasados 14 y 16 de enero, en plena polémica del Gobierno por las balizas que impone a los ciudadanos, pese a las advertencias de los guardias civiles de que no sirven para nada, porque no se ven las luces, y que mayor seguridad dan los triángulos.
Paradójicamente, en los tuits donde aparecen las imágenes, la Guardia Civil da lecciones de Tráfico a los ciudadanos. «Recuerda: Furgonetas en autopistas y autovías, velocidad máxima: 90 km/h. Respetar los límites de velocidad es clave para evitar siniestros viales», dice uno. «Respetar los límites de velocidad no te hará llegar más tarde. Superarlos puede impedir que llegues. La velocidad mata», señala el otro.
Denuncia ante la directora
Estas imágenes han hecho saltar todas las alarmas en la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), la mayoritaria, por «el peligro» que supone para los agentes estos aparatos sobre el airbag. Y luchará para que también se cumpla la ley dentro del Cuerpo. De momento, la AUGC denunciará esta ilegalidad en la próxima Comisión de Riesgos Laborales de la Benemérita, que se celebrará en febrero.
De no rectificarse esta situación de forma urgente, emprendería acciones legales, anuncia en OKDIARIO Eugenio Nemiña Suárez, responsable jurídico de la AUGC, vocal del Consejo de la Guardia Civil y de la Comisión de Riesgos Laborales.
«Es vergonzoso que además de incumplir la ley, se esté poniendo en riesgo la salud de los trabajadores en las condiciones en las que están prestando servicio», declara, destacando que «esto no se puede permitir porque se está bloqueando este sistema de protección que no sólo es obligatorio, sino que ha demostrado que es eficaz para evitar lesiones en un accidente».
«Esta situación supone un riesgo real y evitable para los ocupantes del vehículo en caso de accidente, colisión o vuelco, pudiendo convertir el propio material de trabajo en un elemento lesivo», subraya. Además, indica que uno de los riesgos de esta manipulación es que como para colocarlo se haya puesto algún tornillo que atraviese el salpicadero, en el momento que el airbag abre, choca contra esa pieza y el airbag finalmente da en la cara al agente.
Asimismo, apunta que otro de los supuestos sería que ese tornillo cortara el airbag al activarse y no infle, perdiendo todo el aire por ahí. «Es muy peligroso manipular el salpicadero colocando cualquier cosa sobre el airbag», sostiene, criticando que no le extraña «este despropósito, porque ya es muy habitual en la Guardia Civil que las normas sean para los de fuera, pero ella sea la primera en incumplirlas».
En riesgo los agentes
El responsable jurídico de la asociación mayoritaria de guardias civiles ha enviado esta semana un escrito a la directora de la Guardia Civil denunciando los hechos. «Se han instalado en los vehículos oficiales pantallas que no respetan ni tienen en cuenta los elementos de seguridad del vehículo, lo que pone en riesgo la integridad de los trabajadores», le afea, exigiendo medidas urgentes.
Por otra parte, Nemiña ha presentado un escrito ante la Comisión de Riesgos Laborales avisando de que este tema será abordado en la próxima reunión, poniendo en foco
«Si los vehículos tienen activado el airbag, en caso de colisión, los pasajeros sufrirían graves consecuencias, con lesiones de importancia. Si por el contrario, para evitar esa activación y lesiones, se desactivan, nos encontraríamos con que la Guardia Civil se salta la ley de seguridad vial».
De cara a dicha reunión, reclama a la Comisión información del número de coches policiales que tienen elementos instalados en la zona del airbag, así como cuántos de ellos llevan desactivado el sistema de protección.
Otras irregularidades
Este problema se suma a otras irregularidades, como el hecho de que los agentes de Tráfico tengan que llevar el material de sus intervenciones en los asientos traseros de los vehículos por no coger en el maletero, según declara a OKDIARIO Carlos Cantero, responsable de Tráfico de la AUGC y con 17 años de ejercicio como agente de esta especialidad. En concreto, ocurre con los Jeep Renegade, y la AUGC también lo ha denunciado ante Riesgos Laborales.
Como recientemente ha revelado este diario, los Mossos estrenan coches mientras Marlaska sólo compra la mitad de los que prometió a la agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, y ésta se encuentra en una situación crítica por falta de vehículos. Los vehículos nuevos de los mossos tienen maleteros adaptados que son «la envidia de los guardias civiles».
Muchos vehículos de la Unidad de Seguridad Ciudadana (USECIC) de la Guardia Civil también transportan materiales de apertura forzada o montajes de dispositivos operativos en vías públicas sin una correcta compartimentación ni sistemas de anclaje adecuados, según ha podido saber OKDIARIO.
La Guardia Civil también «incumple la ley al obligar a patrullar en motocicleta a los agentes en plenas olas de calor, cuando la normativa dice bien claro que a partir de 35º han de realizar el servicio en motocicleta», apunta. Y ante ello, Interior alega: «Que se hidraten». Esto supone exponerlos a golpes de calor, deshidratación y fatiga.
A esto se suma que los chalecos airbag que usan los agentes de Tráfico «saltan sin motivo, por la propia conducción policial», lo que puede provocar un accidente.
Además, como recientemente ha informado OKDIARIO, los agentes de Seguridad Ciudadana de Granada van hasta cinco juntos en un sólo coche por falta de vehículos y cuando realizan alguna detención, se tienen que quedar dos de ellos en tierra y buscarse la vida para regresar al puesto.
A esa situación precaria se añade que en el municipio granadino de Pinos Puente, el único coche que salía a patrullar no cumplía la normativa en cuanto a colores, pegatinas y elementos reflectantes para aumentar la visibilidad. Tras la denuncia de esta asociación publicada en este diario, esta misma semana ha sido apartado del servicio.
En las ITV «hacen la vista gorda»
La AUGC también destaca en su escrito a la directora de la Guardia Civil que si estos vehículos policiales pasan así la ITV, «tenemos un problema grave» con ellas. Y, si por el contrario, «la Guardia Civil retira estos aparatos para poder pasar la ITV, se acreditaría que son conscientes de la irregularidad en la colocación de los mismos y que luego vuelven a colocar para seguir trabajando».
Así las cosas, «cualquiera de las dos situaciones es preocupante», como también lo es para la AUGC que estas imágenes se publiquen en redes sociales dando normalidad a algo que es «totalmente anormal y pone en riesgo la salud de los trabajadores».
Lo cierto es que, según revela a OKDIARIO Eugenio Nemiña, «es una práctica habitual que las ITV hagan la vista gorda con los coches policiales, aunque tengan cosas estropeadas». Y que por pasarla, «cuando los agentes advierten de que en los vehículos falla algo, los mandos se acogen precisamente a que la ha pasado», restándole crédito a la denuncia de los efectivos.
El responsable jurídico de la AUGC ha vivido cómo en una ITV de Ferrol (La Coruña) daban por bueno un vehículo que «tenía mal la suspensión, los frenos y la dirección». «Era un coche de investigación y estaba hecho una tartana», declara a OKDIARIO. Lo enviaron a él personalmente a pasar la ITV de dicho vehículo,
«Al cogerlo vi que era una tumba andante. Me pasé todo el viaje alucinando y no entendía cómo los compañeros salían de servicio con ese coche, un Fiat Tipo. Llegué a la ITV y cada cosa que miraban, el encargado meneaba la cabeza, resoplaba y anotaba. Viendo eso, pensé que no iba a pasar la ITV. Sin embargo, me dijo: ‘Bueno, porque sois vosotros, pero este coche no puede volver así’», precisa Eugenio Nemiña indignado.
Sin embargo, pincharon en hueso con él. «Contesté que a mí no me hacía ningún favor, que tenía que volver en esa mierda y que pararía por el camino en otra ITV que pagaría de mi bolsillo. Y antes de volver al cuartel iría al juzgado con los dos informes de ITV», explica, indicando que la cosa cambió entonces, y el trabajador le dijo: «Bueno, si te pones así, avisa para que vengan a recogerte».
Ese coche no volvió a circular, tenía tantas cosas que reparar que lo dieron de baja y lo enviaron a la chatarra.