El triunfo de Josué Canales, el «bala perdida» del atletismo español: «En la pista soy un kamikaze»
El atleta español de origen hondureño atiende a OKDIARIO antes del Mundial de atletismo en pista cubierta
Atravesó una infancia desestructurada y sin recursos hasta que el atletismo le cambió la vida a él y su familia
Josué Canales (Honduras, 2001) es mitad hombre y mitad niño. Se expresa como un veterano y rezuma la ilusión de un becario. La versión a mostrar depende de la situación, aunque en ocasiones se produce una simbiosis. «¿Cómo se enciende el micro?», pregunta durante la prueba de sonido previa a la entrevista con OKDIARIO. Lo verbaliza mientras busca botones en la espuma y rompe a reír cuando descubre que no existe pulsador alguno y el micro ya estaba conectado. Josué Canales es presente y futuro del atletismo español.
Su historia es la de un hondureño sin recursos e imbuido en una espiral de rebeldía que destacó en atletismo y su vida y la de su familia cambiaron. Llegó a España a los tres años y atravesó una infancia desestructurada en la que pudo caer al lado oscuro. «No sé qué hubiera sido de mí sin el atletismo, ni quiero saberlo. Es lo bueno de no tener un plan B, que te aferras al A con todo», reflexiona durante su conversación con este periódico. Netflix se frota las manos. Empezó en el atletismo mientras sus padres, que le tuvieron a los 19 años, se divorciaban.
Corría sus primeras carreras con la ropa que regalan en las carreras populares por falta de recursos y ya a su segundo año dando zancadas le becaron. Su entrada al Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat fue el punto de inflexión de su vida. Pasó a tener acceso a fisioterapeutas, nutricionistas y cobijo estable. Solo tenía que correr. «Fui a muerte con esa oportunidad», cuenta Josué Canales. Por eso siempre señala 313 con los dedos antes de cada carrera, el número de su habitación en el CAR. A lo Lamine Yamal. Llegó a competir con Honduras en el Mundial sub-18 y con España en los Juegos Olímpicos de 2024 al adquirir la nacionalidad sobre la bocina, apenas unos días antes de cerrar las inscripciones.
En la pista fue menguando su rebeldía de adolescente atormentado y volvió a nacer. Abrazó valores desconocidos por él hasta la fecha y despegó el año pasado. Fue bronce en el 800 metros del Mundial indoor en China con la segunda mejor marca de la historia española. Claro que la primera también es suya. Ahora viaja a Polonia de nuevo dentro del marco de un Mundial indoor, y se ilusiona con otra medalla, por más que no quiera decirlo muy alto. El atletismo le ha cambiado la vida a él y a su familia, que ahora no escasea de recursos. Aquel «bala perdida» es ahora el estandarte del atletismo nacional. Carne de documental de Netflix.
Pregunta. Su planificación está más enfocada a las competiciones de verano. ¿Cómo encaja este Mundial en su preparación?
Respuesta. Llego más fresco. He competido tres carreras en total este invierno. Tuve un bache a nivel mental en el Campeonato de España, pero estamos recuperados. Estoy ilusionado y con muchísimas ganas de competir.
P. ¿Qué pasó en ese Campeonato de España?
R. Creo que igual fue un exceso de confianza. Siento que fallé a nivel táctico. Creo que tenía muchas herramientas para pasar a semifinal, no acabé utilizando ninguna por evitar desgaste y al final no corro solo. El rival acabó con mucha fuerza, me pilló desprevenido y acabó pasando él. Fue un duro golpe por lo que te hace sentir. He sido bastante duro conmigo mismo a partir de esa cagada. Me he torturado incluso más de la cuenta. He sido muy injusto conmigo mismo, pero por suerte mi entrenador y mi círculo me han apoyado. Es mejor que sea un error de ejecución y no un nivel de motor. Tengo ganas de tener mi propia revancha.
P. Eres de los más jóvenes del equipo y uno de los pocos que ha ganado una medalla mundialista.
R. Quiero que me sigan viendo como un niño. Lo llevo bien. Muchas veces se consiguen las cosas cuando menos las piensas, cuando más ejecutas, cuando más automatizas… Yo también intento mantener esa parte inocente. Aunque ya va siendo mi tercera internacionalidad. Ya se me va quitando el comodín de ser el novato y yo tampoco lo quiero tener. Quiero ir a por todo. También veo a la gente que llevará a mil internacionales y digo ‘yo tendré una medalla, pero soy incapaz de decirles nada’.
P. ¿El objetivo es repetir medalla?
R. Prefiero ser humilde y decirte que quiero correr tres carreras y ojalá en alguna de ellas haya medalla.
P. Hablemos de su vida. Se ha definido en más de una ocasión como bala perdida. ¿El atletismo ha sido su salvación?
R. Empecé a hacer atletismo cuando mis padres se divorciaban. El primer año salía a correr con mis amigos en Girona y el segundo año tuve la suerte de que me becaron. Para mí ha sido como una puerta a un mundo que yo no conocía, que era el mundo de la disciplina, de ir a entrenar y esforzarte. Cuando los problemas acaparan tu vida, más en esas edades tan delicadas que eres muy inmaduro y estás en tu etapa de rebeldía, como yo lo estaba con mis padres, fue un momento de asentarme y de descubrir que hay más formas de lidiar con los problemas y de que la vida es bonita y vale la pena esforzarse en algo.
P. Tiene muy claros sus principios.
R. Mis valores a día de hoy son porque llevo diez años corriendo. Los inicié en una pista de atletismo. Parece mentira que se pueda conseguir a través de correr. Iniciar no requiere inversión. De hecho, yo corría con la ropa que te dan las carreras populares. Y en el atletismo es una lucha contra el crono, no dependes de que alguien te dé un pase bueno o un pase malo, sino de que tú llegues antes a meta.
P. El atletismo también cambió la vida su familia.
R. Vi una ventana de ganarme la vida con el deporte. Me di cuenta de que podía ayudar a mi familia económicamente y a nivel de vida. Vi esa oportunidad y dije ‘la voy a agarrar y me voy a dejar la vida para que se cumpla’. A día de hoy se ha cumplido. Ahora también es un poco más a nivel de objetivos profesionales, a nivel de querer asentarme y de querer ser de los mejores más a nivel personal. Pero se mezclaron los objetivos a nivel personal con esa ventana de oportunidad y no la quería desaprovechar. Eso me ha permitido dejarme más el alma en la pista.
P. El ingreso en el CAR fue un punto de inflexión.
R. Me dieron la oportunidad de dedicarme solo a estudiar y correr. Me cubren los gastos de fisioterapeuta, nutrición… Lo cogí y fui a muerte. No sé qué hubiera sido de mí sin el atletismo, ni quiero saberlo. Es lo bueno de no tener un plan B, que te aferras al A.
P. Netflix haría un documental si conociese su historia.
R. No creo que sea para tanto, pero sí, si al final sí que es una historia no corriente. Aunque nunca he querido ser una víctima. Nunca he querido dar pena y me adapto a las situaciones. para sacarlas adelante. Me han forjado en la vida y en la pista. Todos los sucesos me han permitido ser un kamikaze en la pista.