El negocio detrás de los récords de pértiga: Duplantis se hace millonario centímetro a centímetro
El saltador volvió a superar su récord mundial por un centímetro, como en todos los anteriores
Un centímetro basta para establecer un récord que va acompañado de su correspondiente recompensa económica
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Duplantis ha convertido lo excepcional en cotidiano. Desde hace años no tiene rivales, compite contra sí mismo. Se ha colgado el oro en todo lo que ha competido. Europeos, Mundiales, Juegos Olímpicos… Todo dentro de una continua mejora de registros históricos. Acumula 15 récords mundiales en 6 años, el último de ellos hace un día en Suecia cuando saltó hasta los 6,31 metros, un centímetro por encima de su pasado récord.
Uno más y ya van 15 tomas de una secuencia tan repetitiva como única. Sólo está a su alcance. Levanta la pértiga, corre cargado de convicción, clava la pértiga y despega al cielo. Durante su vuelo sin motor pasa de estar completamente en vertical a formar una L con su cuerpo para después aterrizar de manera triunfal. Y ahí es cuando saca el dedo, grita, corre y celebra.
Una escena reproducida en bucle desde que saltara 6,17 metros en 2020, su primer récord histórico. Desde entonces ha establecido catorce récords más, todos solo un centímetro más que el anterior. El solo de la expresión no pretende restar méritos a Duplantis, sino recalcar que la altura es únicamente un centímetro más porque así lo marca su estrategia. Cabe recordar que un centímetro en pértiga ya es un buen trecho.
«Parece poco, pero es mucho», aunque se queda corto al ver sus saltos. Podría abarcar más centímetros, pero todo sigue un orden. Sus récords van de centímetro en centímetro porque así lo desea. Un centímetro es suficiente para que conste como nuevo récord y el atleta en cuestión reciba el botín económico que ello conlleva. Tratar de alcanzar una marca mayor, que podría conseguir, conllevaría un registro más difícil de superar después y, por ende, menos récords y menos bonus económicos.
Pongamos como ejemplo el próximo Mundial a finales de marzo. Si salta 6,32 metros, un centímetro más que su último salto, se llevaría 100.000 dólares (unos 88.000 euros) por haber batido el récord del mundo. Acumula 16, trece de ellos en los últimos tres años y los cinco más recientes en el último año y medio. Todo esto a sus 25 años. Duplantis compite contra sí mismo. Ya es él contra él y su historia. Todo bajo una estrategia que ya le ha reportado casi un millón de euros solo en récords desde que batiera su primera plusmarca.