Por qué las tasas de vacunación en España no están frenando los casos de sarampión: los expertos lo aclaran
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España llevaba años en la lista de países libres de circulación endémica del sarampión. Ese estatus, que no es un simple sello administrativo, implica que el virus deja de transmitirse de manera continuada dentro del territorio. Sin embargo, los datos de 2024 han cambiado el panorama. El Comité Regional Europeo de Verificación para la Eliminación del Sarampión y la Rubeola, un grupo de expertos vinculado a la OMS, ha concluido que la transmisión endémica se ha restablecido. No es un brote puntual sino que se trata de un patrón sostenido. Y eso ha vuelto a abrir la pregunta que muchos ciudadanos ya se están haciendo, dado que si España mantiene tasas de vacunación altas, ¿por qué vuelven a crecer los casos?
El dictamen llega tras revisar un año entero de registros: 227 casos confirmados, una treintena de pequeños brotes repartidos por doce comunidades autónomas y un ritmo de contagios que no encaja con el comportamiento de un virus supuestamente eliminado. El sarampión sigue siendo extremadamente contagioso y todavía provoca complicaciones graves, sobre todo entre menores de cinco años. De ahí la alarma.
Por qué las tasas de vacunación en España no están frenando los casos de sarampión
Los datos oficiales muestran que las tasas de vacunación no han caído de forma dramática. La primera dosis de triple vírica alcanzó en 2024 el 97,3% y la segunda llegó al 93,8%. Son cifras muy altas en comparación con otros países europeos donde el sarampión ha reaparecido con fuerza. A esto se suma que buena parte de la población mayor de 45 años conserva inmunidad natural, ya que estuvo en contacto con el virus antes de la implantación de la vacuna.
Entonces, ¿por qué no basta? El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha recordado que la clave no está sólo en la media nacional: «El mayor factor asociado a tener sarampión es no estar correctamente vacunado». Y ese correctamente incluye algo más que haber recibido la primera dosis. El virus necesita encontrar pequeños huecos para circular: grupos de población sin vacunar, zonas donde la cobertura es irregular, movimientos migratorios desde países con alta incidencia fuera de la UE, o cadenas de contagio que se producen antes de que los sanitarios puedan cortar la transmisión.
La influencia de los casos importados
El repunte no se explica por un rechazo mayor a las vacunas en España. Padilla insiste en que no hay señales de una deriva antivacunas significativa. El problema viene, sobre todo, de fuera.
De los 227 casos confirmados en 2024:
- el 23,3% fueron importados,
- el 44,9% estaban vinculados a casos importados,
- en un 32,2% no se pudo establecer el origen.
En otras palabras: prácticamente dos de cada tres contagios están relacionados con la llegada del virus desde países con brotes activos.
Y la tendencia ha continuado. Hasta el 28 de diciembre de 2025, Sanidad había confirmado 397 casos, incluidos 108 importados. La mayoría llegaron desde Marruecos, con casi 14.000 casos desde el otoño de 2024, y desde Rumanía, el país con mayor incidencia de Europa. La globalización facilita que el virus viaje con rapidez. Basta que una persona no vacunada entre en contacto con un caso importado para que un brote pequeño arranque.
La inmunidad de rebaño no funciona como la gente cree
La expresión «95% de cobertura» suele aparecer como la cifra mágica que lo resuelve todo. Pero los expertos aclaran que la inmunidad de rebaño no es un interruptor que se activa al llegar a ese porcentaje. Padilla lo resume así: no basta con tener un número alto; la distribución es igual de importante. Si dentro de una ciudad o un barrio hay una bolsa de población sin vacunar, ya sea por falta de acceso, desconocimiento o motivos sociales, el virus encuentra terreno para propagarse. Puede ser una comunidad recién llegada, un grupo escolar con vacunación incompleta o adultos que no recuerdan haber recibido la segunda dosis.
El virus del sarampión necesita muy poco para arrancar una cadena de transmisión. Y si coincide con un flujo constante de casos importados, el riesgo aumenta.
Qué plantea Sanidad para cortar la transmisión
El Ministerio señala varios frentes en los que ya se está trabajando:
- mantener coberturas vacunales por encima del 95%,
- reforzar estrategias específicas para colectivos donde la vacuna llega menos,
- aprovechar cada visita al sistema sanitario para revisar el calendario de vacunación,
- insistir en la vacunación de personas que vayan a viajar a países con alta circulación del virus.
Además, desde el Ministerio se hace hincapié en una búsqueda activa de grupos sin vacunar o con dosis incompletas. Las razones pueden ser diferentes, falta de acceso, exclusión social, reticencias culturales, desconocimiento, pero el objetivo es el mismo: cortar esos huecos por los que el virus se cuela.
En definitiva, España sigue teniendo una situación más controlada que muchos países de su entorno, pero el restablecimiento de la transmisión endémica es una señal clara: las altas coberturas no bastan si el virus entra constantemente desde fuera y encuentra grupos vulnerables dentro. No es un problema de confianza general en las vacunas, sino de ajustar la vigilancia, reforzar la segunda dosis y cerrar brechas invisibles en la población.