El bocado celestial que sólo puedes probar en los carnavales de Cádiz: en el resto de España no conocen ni el nombre
Nadie duda de que las mejores comparsas, coplas y chirigotas están en Cádiz, pero lo que menos gente sabe es que los gaditanos también tienen el mejor dulce de carnaval. Los postres asturianos, catalanes o valencianos poco tienen que hacer contra él.
Fuera de Andalucía no mucha gente lo conoce, pero hablamos del corrusquillo, un pequeño bocado crujiente, que forma parte del recetario carnavalero de los gaditanos.
Se trata de un dulce muy humilde, sencillo y con una textura muy particular. El sabor es muy adictivo y el nombre tiene un origen bastante curioso. ¿Quieres saber más?
Qué son los corrusquillos y por qué sólo se comen en carnaval en Cádiz
Los corrusquillos son unos dulces típicos del Carnaval de Cádiz que recuerdan en su forma a los bizcochos de soletilla, aunque su textura es mucho más dura y crujiente.
Se elaboran a partir de una masa sencilla hecha con clara de huevo, azúcar, harina y frutos secos, tradicionalmente cacahuete, aunque también se preparan con almendra.
Su nombre no es casualidad. Proviene precisamente del resultado final del horneado: un bizcocho seco, firme y muy crujiente.
Este rasgo es el que los diferencia de otros dulces similares y el que los convierte en un acompañamiento perfecto para bebidas calientes como chocolate, café o infusiones durante los días de carnaval.
El dulce tiene muchas décadas, pero empezó a popularizarse en los años 60 gracias a una comparsa carnavalesca que representaba a vendedores de dulces, lo que ayudó a popularizar su consumo durante los días del carnaval de Cádiz.
Desde entonces, los corrusquillos han quedado ligados de forma casi exclusiva a la celebración carnavalera gaditana. No obstante, tú puedes intentar prepararlos en caso.
Qué necesitas para preparar corrusquillos de Cádiz durante los carnavales
Una de las claves del éxito de los corrusquillos es su sencillez. No requieren reposo de la masa ni técnicas para manos expertas, lo que permite tenerlos listos en apenas media hora.
Los ingredientes básicos son harina de trigo, clara de huevo, azúcar blanquilla, almendra en granillo o cacahuete, canela molida, ralladura de limón y un toque de aceite de oliva virgen suave.
La preparación comienza montando la clara al baño maría hasta obtener un merengue firme y brillante, al que se incorpora el azúcar poco a poco.
Después se añaden el aceite, la canela y la ralladura de limón con movimientos envolventes, para no perder aire. Finalmente se integran la harina y el fruto seco hasta lograr una masa homogénea.
Con ayuda de una manga pastelera, se forman pequeñas líneas dobles de unos cuatro centímetros sobre una bandeja de horno, dejando espacio entre ellas para evitar que se peguen durante la cocción.
El secreto para preparar los corrusquillos al más puro estilo gaditano en carnaval
La clave para que el corrusquillo quede perfecto es el horneado. Hay que cocerlos en un horno precalentado a 200 ºC durante unos 12 a 14 minutos, hasta que adquieren un ligero tono dorado.
Tras sacarlos del horno, es fundamental dejarlos enfriar completamente sin tocarlos, ya que en caliente son frágiles y pueden deformarse. Más allá de eso, no necesitan un reposo largo.
Cuando están fríos por fin tienen la textura seca y crujiente. Pueden comerse solos, pero a nosotros como más nos gustan es con un poco de chocolate caliente.