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Alerta entre los veterinarios: la oruga procesionaria se adelanta y así debes proteger a tu perro del peligro

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Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Las temperaturas son inusualmente altas para esta época del año, lo cual podría parecer una buena noticia, pero no lo es tanto si tenemos en cuenta la proliferación de la oruga procesionaria del pino. Rubén Duque, director técnico del Hospital Veterinario Madrid Centro del Grupo Iskaypet advierte: «La procesionaria ya no es solo un problema de primavera avanzada; estamos viendo casos antes y durante más tiempo».

En el caso de los perros, el simple contacto con la lengua, el hocico o las patas puede desencadenar una respuesta inflamatoria. Los síntomas aparecen en cuestión de minutos e incluyen: hipersalivación intensa, inflamación de labios y lengua, enrojecimiento de la mucosa oral, dolor agudo, rascado insistente del hocico e incluso dificultad para respirar si la inflamación afecta a la garganta. En situaciones graves, la reacción puede progresar hasta la necrosis de los tejidos, especialmente en la lengua.

¡Cuidado con la oruga procesionaria esta primavera!

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«Ya están saliendo de sus nidos las orugas procesionarias del pino, un peligro que puede provocar graves reacciones en los perros, desde irritación intensa hasta necrosis de la lengua o, en casos extremos, complicaciones que pongan en riesgo su vida. Para quienes convivimos con mascotas, esta época del año supone una preocupación constante, por lo que la prevención es fundamental.

Si un perro entra en contacto con una oruga procesionaria, sus microfilamentos cargados de toxinas pueden causar picazón, salivación excesiva, inflamación de la lengua, el hocico y la garganta, e incluso dificultades respiratorias. La prioridad es evitar el contacto, consultando aplicaciones o avisos comunitarios que alerten sobre la presencia de estos insectos y evitando zonas de riesgo como los pinares.

En caso de exposición, no se debe tocar la zona sin guantes ni frotar, ya que se podrían dispersar los pelos urticantes; únicamente se recomienda lavar con agua, preferiblemente tibia o caliente, sin dejar que el líquido vaya hacia la garganta. Se trata de una urgencia veterinaria y es imprescindible acudir cuanto antes al profesional, que valorará el tratamiento adecuado para frenar la reacción».

Normalmente, la oruga procesionaria del pino no aparecía hasta finales de marzo o principios de abril. Sin embargo, los veterinarios están detectando un adelanto progresivo en los casos clínicos, lo que obliga a reforzar las medidas preventivas de forma anticipada. «En el Hospital es habitual atender animales que, tras un paseo aparentemente rutinario, llegan con hipersalivación intensa, inflamación de labios y lengua, dolor agudo e incluso dificultad respiratoria.

«La rapidez en la atención resulta decisiva para evitar secuelas permanentes», comenta Duque.Las orugas se mueven por el suelo pegadas que da origen al nombre de procesionaria. Esta forma de moverse es un método de protección ante depredadores para sobrevivir hasta el lugar donde, meses después, tras crear la crisálida y hacer la metamorfosis, llegan a la vida adulta. Ante este escenario, el centro propone siete recomendaciones prácticas para minimizar la exposición y saber cómo actuar en caso de contacto.

  1. La primera medida es evitar las zonas con pinos durante el periodo de riesgo, especialmente cuando se observan bolsones en las copas o procesiones en el suelo.
  2. En segundo lugar, en áreas donde pueda existir riesgo, es fundamental llevar al perro siempre sujeto con correa para evitar que se acerque a las orugas, las huela o intente interactuar con ellas. El control durante el paseo es una herramienta básica de prevención.
  3. La tercera recomendación consiste en impedir que el animal olfatee o lama restos en el suelo.
  4. Como cuarto consejo, tras cada paseo en zonas potencialmente afectadas, se recomienda revisar cuidadosamente patas, hocico y boca del animal.
  5. La quinta pauta es no manipular nunca las orugas ni sus nidos. El contacto directo puede afectar también a las personas, ya que los pelos pueden desprenderse y causar irritación en la piel o los ojos.
  6. En caso de sospecha de contacto, la sexta recomendación es lavar inmediatamente la zona afectada con abundante agua templada. Es importante no frotar, ya que el roce puede romper los pelos y facilitar su penetración en los tejidos.
  7. Por último, la séptima y más importante medida es acudir sin demora a un centro veterinario ante cualquier síntoma, incluso si parece leve.

«El margen de actuación es muy corto. En los casos de contacto con procesionaria, cada minuto cuenta», subraya Duque. La automedicación o la espera a que la inflamación remita por sí sola pueden agravar el cuadro clínico y empeorar el pronóstico. Además de la afectación oral, pueden producirse lesiones oculares y reacciones cutáneas intensas. En situaciones más graves, la inflamación puede comprometer la vía aérea, convirtiéndose en una urgencia vital.

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