Descubrimientos arqueológicos

Descubrimiento monumental: encuentran restos neolíticos que confirman el uso de aguas termales hace 4000 años

Aguas termales
Hallazgo en las Termas de Sorano. Foto: Ministerio de Cultura de Italia.
  • Alejo Lucarás
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El estudio de las aguas termales ha sido tradicionalmente asociado a épocas históricas bien documentadas, especialmente en el ámbito romano y medieval. Sin embargo, los avances en las técnicas de datación y en la metodología arqueológica están permitiendo retroceder mucho más en el tiempo y revisar las cronologías aceptadas hasta ahora.

En este contexto, la reciente intervención en la zona termal de Sorano, en la Maremma toscana, sitúa el foco en la posible relación entre comunidades neolíticas y enclaves vinculados a aguas termales. La investigación, respaldada por análisis científicos, abre una nueva etapa en la comprensión de estos espacios dentro del Neolítico italiano.

Así fue el hallazgo que reveló el uso de aguas termales hace 4000 años

La excavación desarrollada en el área de las Termas de Sorano ha confirmado de forma concluyente el uso de aguas termales hace aproximadamente 6.500 años, entre el 4495 y el 4335 antes de Cristo. La datación por carbono-14 realizada sobre restos de carbón vegetal hallados junto a la estructura sitúa la construcción en pleno Neolítico medio.

El descubrimiento, comunicado por el Ministerio de Cultura italiano, se produjo en el interior de una cavidad excavada en un bancal de travertino de unos 320 metros cuadrados y hasta 3,60 metros de profundidad.

Tras la retirada de las capas superficiales de tierra, los arqueólogos identificaron una entrada en forma de embudo con tres escalones tallados directamente en la roca, que conducían al punto más profundo del espacio.

En ese nivel apareció una estructura de planta elipsoidal, de 2,60 por 2,20 metros, construida con bloques de travertino y toba dispuestos en varias hiladas. Su localización exacta, en contacto directo con una capa freática de agua caliente antigua no documentada previamente en esa zona, refuerza la interpretación de que fue diseñada para interactuar con las aguas termales.

La evidencia es relevante porque documenta de forma material y fechada el aprovechamiento de un manantial en un periodo muy anterior a las canalizaciones históricas conocidas en el lugar, como las desarrolladas en el siglo XV.

¿Cómo descubrieron que esta estructura hallada en Sorano aprovechaba las aguas termales?

El análisis constructivo revela que no se trata de una acumulación casual de piedras. Los bloques fueron colocados con una intención clara, formando un recinto cuyo interior se rellenó con pequeñas piedras y guijarros. En el perímetro exterior se identificaron acumulaciones de mayor tamaño que podrían haber funcionado como refuerzo o sistema de contención.

La planificación del espacio sugiere una finalidad concreta. La presencia de los escalones excavados en la roca indica que el acceso estaba pensado para un uso reiterado.

Además, la ubicación justo por encima de una piscina renacentista posterior apunta a una continuidad en la atracción humana por el mismo punto de surgencia de aguas termales a lo largo de milenios.

Este dato resulta clave desde el punto de vista histórico, ya que demuestra que el interés por este manantial no comenzó en época medieval ni romana, sino que se remonta a los inicios de las comunidades agrícolas en la región.

Datación científica y materiales asociados a las Termas de Sorano

La cronología se estableció mediante análisis de carbono-14 aplicados a fragmentos de carbón encontrados en contacto directo con la estructura. Las fechas calibradas sitúan la construcción en un periodo comprendido entre finales del V milenio y comienzos del IV milenio antes de Cristo.

El contexto estratigráfico refuerza la datación. En los niveles asociados aparecieron:

  • Herramientas líticas propias del Neolítico.
  • Fragmentos cerámicos compatibles con comunidades agrícolas.
  • Restos de combustión vinculados a actividad humana.

La combinación de estos elementos permite sostener que la estructura no fue un elemento aislado, sino parte de un espacio utilizado de forma organizada. La interacción con las aguas termales habría formado parte de la dinámica habitual de estos grupos.

¿Para qué creen que se usaban estas aguas termales en el Neolítico medio?

El hallazgo de Sorano aporta información relevante sobre la relación entre las primeras sociedades sedentarias y determinados recursos naturales. En el Neolítico, el control del territorio incluía no solo tierras aptas para la agricultura y la ganadería, sino también enclaves con características singulares, como los manantiales de agua caliente.

Aunque todavía no se puede determinar con precisión la función exacta de la estructura elipsoidal, los investigadores plantean varias hipótesis sobre el uso de las aguas termales en este contexto:

  • Posible aprovechamiento con fines higiénicos o terapéuticos.
  • Espacio de reunión comunitaria vinculado al manantial.
  • Uso con dimensión simbólica o ritual.

En las sociedades prehistóricas, lo funcional y lo simbólico podían coexistir en un mismo espacio. La presencia constante de agua caliente emergiendo del subsuelo pudo haber sido interpretada como un elemento singular dentro del paisaje.

Por último, cabe remarcar que la excavación continúa y una parte significativa de la cavidad aún no ha sido explorada.

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