Asombroso descubrimiento en Israel: un niño de 8 años encuentra en el desierto una estatuilla romana del dios Zeus
Un niño de 8 años encontró en Israel una antigua estatuilla romana mientras recorría junto a su familia una zona del desierto del Néguev. El descubrimiento, que rápidamente llamó la atención de expertos y medios locales, permitió recuperar una pieza de unos 1.700 años de antigüedad vinculada a las culturas romana y nabatea.
La figura apareció de manera casual en el cráter Ramón, un conocido enclave arqueológico cercano a la histórica Ruta del Incienso. Aunque se trata de un fragmento pequeño, los especialistas consideran que aporta nueva información sobre el intercambio cultural y religioso que existió hace siglos en esa región del Mediterráneo oriental.
Cómo fue el hallazgo de la estatuilla romana en el desierto israelí
Don Wolynitz, un niño israelí de ocho años residente en Rehovot, participaba en una excursión familiar por el desierto del Néguev cuando observó una piedra diferente en el suelo. Según contó, estaba buscando objetos curiosos para llevar a clase cuando vio una pieza con franjas marcadas y decidió recogerla.
La sorpresa llegó poco después. Un arqueólogo de la Autoridad de Antigüedades de Israel que se encontraba en la zona examinó el objeto y confirmó que no era una simple piedra, sino el fragmento de una antigua estatuilla.
La pieza mide aproximadamente 6×6 centímetros y representa el torso de una figura masculina. Aunque no conserva la cabeza ni las extremidades, los especialistas identificaron en ella los pliegues de un himatión, una túnica exterior utilizada en la Antigua Roma.

El arqueólogo Akiva Goldenhersh destacó además la calidad artística del tallado y señaló que el artesano que la creó poseía una notable habilidad técnica. Más tarde, un análisis realizado en laboratorio reveló que la figura había sido tallada en un mineral fosfórico típico de la región, lo que indica que probablemente fue elaborada allí mismo y no importada desde otros territorios.
Los arqueólogos creen que representa a Zeus o a una divinidad nabatea
Aunque la estatuilla está incompleta y no tiene elementos claramente identificables, los expertos consideran que podría tratarse de una representación de Júpiter o de Zeus-Dushara. Esta última era una divinidad venerada por los nabateos y posteriormente asociada al dios Zeus del panteón griego.
El hallazgo refleja la fuerte relación cultural que existió entre los pueblos nabateos, griegos y romanos en esta parte del mundo. Durante siglos, las caravanas comerciales no solo trasladaban mercancías, sino también creencias religiosas, conocimientos e influencias artísticas.
La zona donde apareció la pieza formaba parte de la Ruta del Incienso, una extensa red comercial que conectaba Oriente con los puertos mediterráneos entre los siglos III a. C. y II d. C. Los nabateos desempeñaron un papel central en ese circuito, especialmente en territorios que hoy pertenecen a Israel, Jordania, Arabia Saudí y Egipto.
El cráter Ramón, donde se produjo el descubrimiento, es considerado el circo erosivo más grande del mundo y suele ofrecer hallazgos arqueológicos debido a su proximidad con antiguos asentamientos y rutas comerciales.
Diecisiete siglos después de la desaparición de aquellas civilizaciones, el hallazgo casual de un niño volvió a poner en evidencia las huellas históricas que todavía permanecen ocultas bajo la arena del desierto.