Conmoción en la arqueología española: desentierran en Alicante una necrópolis ibérica de hace 2.300 años con 4 tumbas, ajuares funerarios y armas
La arqueología española suma un nuevo hallazgo en Alicante con una necrópolis ibérica de hace unos 2.300 años. La excavación en La Albufereta ha permitido localizar cuatro tumbas y dos áreas rituales en un solar privado.
El conjunto ha conservado ajuares funerarios con varios objetos y numerosas piezas utilizadas en el espacio funerario. Entre todos ellos destaca un pequeño fragmento de piedra que podría ser la única parte conservada de una escultura animal.
¿Qué se ha descubierto en las cuatro tumbas de Alicante después de 2.300 años?
Las cuatro tumbas forman parte de una nueva necrópolis localizada durante unas obras en un solar privado de Alicante. El conjunto está situado a unos 300 metros de la antigua necrópolis de La Albufereta, en el Monte Tossal, y su cronología se ha establecido de manera preliminar en el último tercio del siglo III antes de Cristo.
Junto a los enterramientos han aparecido dos áreas rituales y numerosos objetos. Entre los ajuares funerarios se encuentran falcatas, cuchillos, lanzas, escudos y jabalinas, además de bocados de caballo y espuelas.
El conjunto también conserva una rueda de carro, adornos de bronce, platillos de balanza y ponderales. A estos elementos se suma una treintena de pequeños vasos y un pebetero con cabeza femenina atribuido a la diosa Tanit.

La variedad de objetos recuperados ofrece diferentes pistas sobre las personas enterradas y sobre las prácticas desarrolladas en este espacio. Sin embargo, será la memoria científica de la excavación la que permita establecer con mayor precisión la relación entre los enterramientos, los ajuares y las áreas rituales.
Los arqueólogos Jesús Moratalla y Gabriel Segura, de la empresa Arquealia, trabajan en ese documento. El estudio deberá precisar las características de los materiales, su posición dentro de las tumbas y la relación que mantenían con los enterrados y con los demás objetos.
¿Por qué una pequeña pezuña de piedra puede esconder una escultura perdida?
Entre los materiales recuperados ha aparecido una pezuña tallada en piedra que, según las primeras observaciones, perteneció a un cérvido. Aunque se trata de un fragmento pequeño, su forma anatómica permite identificar que perteneció a una representación animal de mayores dimensiones.
La figura completa no ha aparecido hasta el momento. Por ello, todavía no se puede determinar si se trataba de una escultura exenta, un relieve o una representación integrada en una estructura mayor.
La investigación tendrá que estudiar las superficies de fractura para comprobar si encajan con otros restos pétreos recuperados durante la intervención. Las marcas de las herramientas también podrán aportar información sobre la forma en que el escultor trabajó la extremidad del animal.
El tipo de roca será otro de los elementos que deberán analizar los investigadores. La monografía de Enric Verdú para el Museo Arqueológico de Alicante (Marq) sobre la antigua necrópolis de La Albufereta explica que la escultura ibérica empleaba principalmente rocas carbonatadas, especialmente areniscas y calizas blandas.
Estas piedras, de tonos pálidos y porosos, podían obtenerse en canteras cercanas a los yacimientos. Aunque eran materiales frágiles y deleznables, permitían realizar una talla minuciosa.
La piedra concreta utilizada en la pezuña continúa en estudio. Su análisis podrá establecer su origen y determinar si presenta características similares a las de otras esculturas ibéricas documentadas en el sureste peninsular.