Descubrimientos arqueológicos

Conmoción en la arqueología española: reforman una casa en Mérida y hallan la tumba de una niña con la fecha exacta de su muerte (15 de junio de 516)

casa de Mérida
Lauda de Pladescencia hallada en la casa de Mérida. Foto: ilustración propia, basada en el hallazgo real.
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

España vuelve a demostrar que gran parte de su historia sigue enterrada bajo el asfalto y los cimientos de sus ciudades. Cualquier obra de reforma, por pequeña que parezca, puede transformarse en un yacimiento sin previo aviso. Esta vez le ha tocado a una casa en Mérida, que ha acaparado la atención de los arqueólogos tras un hallazgo que obligó a paralizar los trabajos.

Los operarios que trabajaban en la reforma avisaron a los técnicos de patrimonio en cuanto empezaron a aparecer los primeros restos bajo el suelo. Así, lo que iba a ser una obra doméstica se convirtió en una excavación de urgencia que ha sacado a la luz vestigios de hace más de 1.500 años, con un grado de conservación que ha dejado descolocados a los propios especialistas.

De película: la casa en Mérida que escondía la tumba de una niña con la fecha exacta de su muerte

Los trabajos de urgencia han sacado a la luz seis o siete sepulturas cristianas bajo el suelo de la vivienda. Entre ellas, una destaca por encima del resto: una inscripción funeraria (lauda) casi intacta perteneciente a una niña llamada Pladescencia.

La pieza, tallada en piedra, permite leer con total claridad la fecha en la que murió: el 15 de junio del año 516. Así lo confirmó Gilberto Sánchez, el arqueólogo al frente de la excavación.

No es habitual que una lápida de esta antigüedad conserve tanta información legible, y menos aún que permita fechar una muerte con precisión de día y mes, algo que en la arqueología funeraria de esta época resulta excepcional.

¿Qué se sabe hasta el momento de la lápida casi intacta con el nombre de la niña?

La lauda de Pladescencia aporta mucho más que la fecha. En su superficie se distingue una corona de laurel tallada y dos palomas de la paz enfrentadas sobre lo que podría ser un crismón, el símbolo cristiano que combina las letras griegas Ji y Ro.

Junto a estos elementos decorativos aparecen dos fórmulas típicas de la epigrafía cristiana de la época: famula dei (‘sierva de Dios’) y requiescat in pace (‘descanse en paz’).

Por otra parte, el estado de conservación de la pieza es lo que más ha llamado la atención del equipo. La mayoría de las inscripciones que han aparecido junto a ella están fragmentadas o muy desgastadas por el paso de los siglos, mientras que la de esta niña se mantiene prácticamente completa, con los trazos de las letras todavía nítidos.

La vivienda de Mérida se ubica sobre la necrópolis de Santa Eulalia

Hay que señalar aquí que el solar de esta casa en Mérida no es un punto cualquiera del casco urbano. Los enterramientos localizados forman parte del área funeraria históricamente vinculada a la basílica de Santa Eulalia, uno de los templos cristianos más antiguos de la ciudad y epicentro de culto a la mártir emeritense desde el siglo IV.

Bajo las sepulturas, los arqueólogos han documentado una calzada de época altoimperial y una cloaca romana, ambas amortizadas siglos después para dar paso al cementerio cristiano.

Por encima, se han identificado construcciones superpuestas de los siglos VII, VIII y IX, una secuencia que confirma la ocupación casi ininterrumpida de este rincón de Mérida durante más de mil años.

¿Qué será de los restos hallados en esta casa de Mérida?

Al momento en que se ha escrito este artículo, el trabajo de campo no ha terminado. Los huesos localizados en las distintas sepulturas serán documentados y trasladados para su estudio antropológico, un proceso que puede aportar información sobre la salud, la alimentación e incluso la causa de muerte de quienes fueron enterrados junto a la niña.

El análisis del desgaste óseo, explican los técnicos, podría revelar detalles que ninguna inscripción es capaz de contar.

Por ahora, la lauda de Pladescencia seguirá siendo la pieza que mejor resume lo que escondía esta casa de Mérida: el nombre y el día exacto de la muerte de una niña que vivió hace 1.500 años.

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