Éste es el sueldo que cobra una monja en España: «Se piensa que el obispo nos paga pero somos autónomas»
¿Sabías que las monjas en España son autónomas?

Sor Marta, quien se describe a ella misma como «monja benedictina y misionera digital», es uno de los perfiles más populares en redes sociales, con más de 180.000 seguidores en Instagram y casi 200.000 en TikTok. Ella ha encontrado en estas plataformas la forma acercar la vida monástica y la fe a los jóvenes, y recientemente ha participado en el pódcast «Doble de Drama», donde ha hablado sobre el sueldo de una monja en España.
«Hace aproximadamente un año, tras realizar un curso sobre evangelización digital, sentí esa llamada a migrar hacia el contenido corto y a plataformas como Instagram y TikTok. El objetivo era claro, llegar a un público más joven y ampliar el alcance del mensaje. Este cambio me permitió pasar de un único vídeo quincenal centrado en un solo tema a publicar cuatro vídeos semanales, cada uno abordando una temática diferente», explicó a Omnes.
¿Cuál es el sueldo de una monja?
@doblededramamonjas autónomas 🤜🤛♬ original sound – Doble de Drama Podcast
«El sueldo de una monja depende mucho de la actividad que desempeñe dentro de su comunidad, pero existe un gran desconocimiento sobre este tema. Muchas personas creen que reciben un sueldo del Estado o del obispo, o que pertenecen a un régimen especial diferente, pero lo cierto es que, en muchos casos, están dadas de alta como autónomas. Cotizan en la Seguridad Social, pagan su cuota mensual y presentan sus trimestrales como cualquier trabajador por cuenta propia, normalmente con la ayuda de un gestor.
Si forman parte de una comunidad que gestiona un colegio y ejercen como maestras, perciben el sueldo correspondiente a esa labor. Si, en cambio, se dedican a elaborar y vender dulces, artesanía u otros productos, funcionan como cualquier pequeño negocio, generando ingresos a través de esas ventas.
La comunidad actúa como estructura organizativa, pero a efectos legales y fiscales cumplen con sus obligaciones como autónomas, lo que implica esfuerzo, responsabilidad y, como bien sabe cualquiera que haya sido autónomo durante años, también momentos de dificultad y sacrificio», explica sor Marta.
¿Existe el exorcismo?
Por otro lado, abordó el tema del exorcismo: «En la Iglesia católica, el exorcismo sí existe como práctica reconocida, aunque no es algo habitual ni frecuente, y está regulado por normas muy concretas. No es un fenómeno masivo ni se realiza de forma cotidiana, sino que se considera un rito excepcional que solo se aplica cuando, tras una evaluación previa, se descartan otras causas médicas o psicológicas. En cada diócesis puede haber un sacerdote nombrado por el obispo como exorcista, o bien el propio obispo puede asumir esa función si lo considera necesario.
La designación depende de la autoridad del obispo diocesano, que es quien tiene la responsabilidad pastoral en su territorio. No siempre todas las diócesis cuentan con un exorcista formalmente asignado, pero sí existe la figura prevista por la normativa eclesiástica. En cuanto a la autorización, normalmente el exorcista actúa con el permiso del obispo; en los casos más graves o complejos, puede requerirse comunicación o consulta a instancias superiores, pero no se trata de un procedimiento cinematográfico ni inmediato. Además, los exorcismos reales suelen ser sobrios, con un ritual específico, y muy distintos de las representaciones exageradas del cine».
¿Cómo ser monja?
Los conventos son instituciones religiosas independientes y cada una de las órdenes monásticas tiene sus propias normas en cuanto a la entrada y los periodos de formación de nuevas vocaciones.
¿Has tenido la curiosidad en algún momento por saber qué hay que hacer para entrar en un convento? Existen una serie de pasos necesarios que conviene conocer antes. El objetivo de la mujer que decide ingresar en un convento es vivir una vida dedicada a Dios en comunidad, y para ello deben cumplirse ciertos requisitos.
En general, aunque cada orden tiene sus peculiaridades, lo habitual es que la aspirante tenga entre 18 y 25 años, ya que se busca una decisión libre y consciente. No se admite, como en el pasado, a menores de edad. También se requiere un certificado de buena salud emitido por un médico, debido a que la vida en clausura puede ser exigente: las monjas se levantan muy temprano, trabajan intensamente y, en ocasiones, cuentan con recursos limitados.
Además, la persona debe tener una fe profunda, convicción religiosa y un deseo sincero de dedicar su vida a Dios, así como conocimientos básicos de la doctrina cristiana. También se necesita la aprobación de la autoridad religiosa correspondiente y la disposición para una vida de oración, trabajo y estudio.
El proceso comienza con el discernimiento vocacional, seguido de un contacto con la comunidad y una entrevista con la superiora. Después, se inicia un periodo de prueba o discernimiento que puede durar entre seis meses y un año. Si la vocación es aceptada, la candidata continúa su formación y, posteriormente, puede incorporarse oficialmente a la comunidad.