El BCE empeora sus previsiones de inflación hasta el 4% por la guerra de Irán
El banco central también recorta su previsión de crecimiento económico tanto en 2026 como en 2027

El Banco Central Europeo (BCE) ha empeorado sus previsiones económicas por la guerra de Irán, según ha anunciado este jueves tras decidir mantener los tipos de interés. Además, el banco central prevé un ritmo de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de la eurozona más débil de lo avanzado el pasado mes de diciembre. En cuanto al crecimiento de los precios, el organismo cree que el IPC puede incrementarse hasta un 4%.
Las nuevas previsiones de los técnicos del BCE, que incorporan excepcionalmente la información obtenida hasta el pasado 11 de marzo, apuntan en el escenario base a que la tasa de inflación se situará, en promedio, en el 2,6% en 2026, frente al 1,9% del anterior pronóstico; mientras que el año que viene la subida de los precios en la eurozona será del 2%, dos décimas más de lo proyectado en diciembre; y del 2,1% en 2028, por encima del 2% de la previsión anterior.
«La inflación se ha revisado al alza en comparación con las proyecciones de diciembre, especialmente para 2026, debido a la subida de los precios de la energía como consecuencia de la guerra en Oriente Medio», señala el instituto emisor.
Asimismo, los economistas del BCE también prevén que la inflación subyacente, excluidos la energía y los alimentos, se situará por encima de lo anticipado en diciembre. De este modo, en promedio, la tasa será del 2,3% en 2026, el 2,2% en 2027 y el 2,1% en 2028. El anterior pronóstico contemplaba subidas del 2,2%, 1,9% y 2%, respectivamente.
Previsiones del BCE
A este respecto, el BCE explica que esta senda más elevada de subidas de los precios refleja principalmente la transmisión de la subida de los costes energéticos a la inflación, excluidos la energía y los alimentos.
En cuanto al crecimiento de la zona euro, los expertos prevén que la expansión del PIB se situará, en promedio, en el 0,9% en 2026, tres décimas menos de lo anticipado en diciembre; el 1,3% en 2027, por debajo del 1,4% de la proyección anterior; y el 1,4% en 2028, confirmando en este caso la previsión precedente.
Esta revisión a la baja, sobre todo para 2026, reflejaría los efectos de la guerra en los mercados de materias primas, en las rentas reales y en la confianza en todo el mundo, apunta el BCE, que confía en que, al mismo tiempo, el bajo nivel de desempleo, la solidez de los balances del sector privado y el gasto público en defensa e infraestructuras «deberían seguir respaldando el crecimiento».
El escenario base del BCE contempla que los precios promedio trimestrales del petróleo y el gas alcanzarán un máximo de alrededor de 90 dólares por barril y 50 euros por MWh, respectivamente, en el segundo trimestre de 2026, para luego descender en los trimestres siguientes.
En consonancia con estos supuestos, el escenario base prevé un repunte de la inflación, que frenará el poder adquisitivo, el gasto de los consumidores y, por consiguiente, el crecimiento del PIB, especialmente a corto plazo.
No obstante, de conformidad con el compromiso reflejado en la estrategia de política monetaria del Consejo de Gobierno de incorporar los riesgos y la incertidumbre en la adopción de decisiones, los expertos del BCE también han analizado cómo la guerra en Oriente Medio podría afectar al crecimiento económico y a la inflación en escenarios alternativos ilustrativos.
El análisis de escenarios indica que una alteración prolongada del suministro de petróleo y gas «elevaría la inflación por encima, y reduciría el crecimiento por debajo, de las proyecciones del escenario de referencia».
En cualquier caso, el BCE subraya que las implicaciones para la inflación a medio plazo dependen esencialmente de la magnitud de los efectos indirectos y de segunda ronda de una perturbación energética más intensa y más persistente.