El ruido del tráfico nocturno estropea el corazón y las arterias
Basta una noche de exposición al ruido para notar el deterioro
El corazón se acelera y la función de los vasos empeora
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Los expertos de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC, por sus siglas en inglés) advierten sobre los daños derivados del ruido del tráfico por las noches. Ellos han observado y medido sus efectos sobre la salud cardiovascular, y han publicado los resultados del experimento en la revista científica Cardiovascular Research.
El fenómeno que han estudiado es el ruido del tráfico de una ciudad, a los niveles típicos a los que están expuestos quienes viven en este tipo de entorno urbano. El descubrimiento podría explicar por qué las personas que viven rodeadas de este tipo de ruido tienen tasas más elevadas de hipertensión y enfermedades del corazón.
En su análisis incluyeron 74 voluntarios sanos, en los que se documentó una elevación de la tasa cardiaca (el ritmo al que late el corazón), disfunción de los vasos sanguíneos y alteración del descanso, además de cambios en los niveles de ciertas proteínas del organismo relacionadas con la inflamación y la respuesta al estrés.
Sólo una noche estresa al corazón
Omar Hahad, autor principal y profesor de la Universidad Gutenberg (Alemania) ha explicado: «Incluso una sola noche de ruido de tráfico durante la noche estresa el sistema cardiovascular; no esperábamos encontrar cambios biológicos tan consistentes en personas expuestas a niveles de ruido propios de vivir cerca de una carretera».
Estos resultados vienen a respaldar los llamamientos de la propia ESC y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que el ruido sea regulado de forma más estricta. Ambas organizaciones han hecho hincapié en la necesidad de planificar las ciudades de forma que se respete el descanso de los ciudadanos y se cuide su salud cardiovascular, ya que el entorno está cada vez más contaminado por los ruidos.
Los participantes en el estudio fueron observados después de la exposición a una de las siguientes condiciones acústicas: ausencia de ruido (para la comparación), 30 episodios de ruido de tráfico en una noche o 60 episodios de este tipo también durante una noche. Ni los voluntarios ni los investigadores sabían a qué situación se había expuesto a cada grupo.
Por la mañana, se les sometió a varias pruebas de salud, incluyendo una medida estándar del funcionamiento de los vasos sanguíneos, que fue normal en quienes descansaron sin ruido y peor en los otros dos grupos.
Se les realizaron análisis de sangre y se observaron cambios en los niveles de interleucina y quimiotaxis en los sujetos con los peores resultados para la función de los vasos. Ambos fenómenos tienen que ver con la inflamación del organismo y su respuesta al estrés.
El ruido altera el corazón
Andreas Daiber, que es coordinador del consorcio ambiental MARKOPOLO de la misma universidad, ha explicado que este tipo de cambio es similar a los que se han observado en ratones de laboratorio en situaciones parecidas y han servido para explicar los mecanismos moleculares que se producen en el cuerpo cuando se vive en un entorno ruidoso.
Además, el ruido hizo que se elevara la tasa cardiaca de los participantes, con una diferencia de 1,23 latidos por minuto. Por otro lado, lo que los propios individuos que durmieron con ruido contaron fue que su calidad de sueño y la sensación de descanso habían sido peores cuando se evaluaron por separado.
Hadad explica: «Incluso cuando estamos dormidos, nuestro cuerpo está escuchando. La activación repetida de respuestas al estrés una noche tras otra podría explicar por qué las personas expuestas a ruido de tráfico a largo plazo sufren mayores tasas de hipertensión y de enfermedades cardiacas. Cuidar la calidad del sueño combatiendo la contaminación acústica debería formar parte de los planes preventivos de las enfermedades cardiovasculares en las ciudades».