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La marcha afgana: descubre qué es y cómo practicarla

La marcha afgana: descubre qué es y cómo practicarla
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Caminar es uno de los ejercicios más efectivos que existen, tanto para bajar de peso como para prevenir diversas enfermedades. Hacerlo a buen ritmo mejora los resultados de esta actividad física, y por eso los profesionales están constantemente diseñando nuevas formas de caminata para aprovecharla al máximo. Es el caso de la marcha afgana. ¿Cómo se practica?

Lo mejor de todo es que cualquiera puede caminar. No hace falta tener buen estado ni tampoco invertir mucho dinero.

¿En qué consiste la marcha afgana y cuál es su origen?

También conocida como caminata afgana, este concepto de entrenamiento fue desarrollado a inicios de la década del 80 cuando Edouard G. Stiegler, un investigador que había sido destinado a aquel país, advirtió que los pobladores locales tenían una técnica particular para evitar el cansancio al desplazarse por las áridas tierras de Medio Oriente.

Notó que su gran resistencia pulmonar, suficiente para recorrer decenas de kilómetros en unas horas, parando sólo para dormir, se debía a su método respiratorio.

Stiegler estudió este sistema y comprobó que el ritmo de respiración de los nacidos en Afganistán nada tenía que ver con el nuestro. Haciendo pruebas en sí mismo y con algunos conocidos occidentales, concluyó que la técnica respiratoria de los afganos suponía numerosas ventajas a la hora de moverse en climas secos y cálidos. Con el paso del tiempo, el método se convirtió en entrenamiento.

¿Cómo practicar la caminata afgana?

Si estás interesado en adoptar la marcha afgana, todo lo que debes hacer es aprender a sincronizar tus pasos y tu respiración. Denominada por algunos como «yoga de senderismo» o «senderismo meditativo», el secreto está en inhalar y exhalar prolongadamente. En comparación a como solemos hacerlo, en la caminata afgana se hace más pausado.

Al empezar a caminar, tienes que inhalar -siempre por la nariz- de forma continua durante los primeros tres pasos. Luego, en el cuarto paso mantén el aire inhalado en tus pulmones. Del quinto al séptimo paso tienes que exhalar el aire de a poco. Finalmente, el octavo paso se completa con los pulmones vacíos. El noveno paso es igual que el primero y de allí en más repites.

Cuando se comienza con este entrenamiento, algunos pueden tener dificultades para controlar su respiración durante tantos pasos. Una variante muy común es inhalar y exhalar durante dos pasos y no durante tres pasos. Pero el objetivo a largo plazo debe ser respirar en ocho pasos. Ese es el modo en el que lo hacen los afganos que se desplazan por los desiertos casi sin recursos.

¿Cuáles son los beneficios de la caminata afgana?

Son varios los efectos positivos de este tipo de marcha, siendo el primero el dominio de la respiración nasal que ayuda a lograr cierto equilibrio entre el oxígeno y el dióxido de carbono que tenemos en la sangre. Al respirar por la nariz y por la boca, los vellos nasales consiguen filtrar las partículas de suciedad que hay en el aire y que dañan los pulmones aumentando el riesgo de sufrir patologías.

Si caminas más de 20 o 30 minutos cada día, tu metabolismo consumirá reservas que tiene almacenadas para el entrenamiento aeróbico prolongado. Cuanto más tiempo camines seguido más grasa acumulada quemarás, y eso favorece el adelgazamiento.

Mejora la fluidez del torrente sanguíneo y es menor el peligro de sufrir enfermedades cardíacas. Además, los huesos se fortalecen combatiendo los dolores y traumatismos frecuentes en las articulaciones. Y, de paso, tonificas los músculos de piernas y glúteos. Finalmente está el hecho de que, al caminar a un ritmo constante, el corazón y los pulmones trabajan de manera coordinada.

Por todo ello, merece la pena que te esfuerces en dominar la técnica de marcha afgana. Tu organismo lo agradecerá muy pronto.

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