Suena a milagro, pero la ciencia lo avala: científicos españoles logran que una persona ciega vea mediante impulsos eléctricos
Un paciente con ceguera total recuperó parcialmente la visión tras someterse a un tratamiento de microestimulación cerebral
La recuperación de la visión en personas con ceguera total ha sido durante décadas uno de los mayores desafíos
El caso resulta especialmente relevante porque la mejora visual no solo fue inmediata
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La recuperación de la visión en personas con ceguera total ha sido durante décadas uno de los mayores desafíos de la ciencia médica. Sin embargo, los avances en neuroingeniería están avanzando para ofrecer alternativas seguras y saludables. En este sentido, un reciente ensayo clínico ha demostrado que el cerebro humano posee una capacidad de adaptación mucho mayor de lo que se creía, incluso en casos de daño irreversible. Por lo tanto, que una persona ciega vuelva a ver es un descubrimiento que no solo ofrece esperanza a millones de personas en el mundo, sino que también plantea nuevas preguntas sobre el funcionamiento del sistema visual y su potencial de regeneración.
En este contexto, investigadores de la Universidad Miguel Hernández han logrado un avance extraordinario: que una persona ciega vea de nuevo mediante impulsos eléctricos. De esta forma, un paciente con ceguera total recuperó parcialmente la visión tras someterse a un tratamiento de microestimulación cerebral. El caso resulta especialmente relevante porque la mejora visual no solo fue inmediata, sino que se mantuvo en el tiempo y, además, no dependía exclusivamente del implante utilizado. Según los expertos, este hallazgo podría cambiar lo que se sabe hasta ahora sobre el tratamiento de lesiones graves del sistema visual y abrir nuevas líneas de investigación en el campo de la rehabilitación neurológica. «El descubrimiento representa un paso importante hacia la recuperación de funciones sensoriales perdidas y ofrece una nueva esperanza para quienes viven con ceguera», comentaron los investigadores.
Científicos españoles logran que una persona ciega vea mediante impulsos eléctricos
¿Cómo funciona la microestimulación cerebral en la corteza visual?
El procedimiento desarrollado por los investigadores para que una persona ciega vea parcialmente consistió en implantar una matriz intracortical con cien microelectrodos en la corteza visual primaria del paciente. Esta zona del cerebro es responsable de procesar la información visual que normalmente llega desde los ojos.
A través de estos microelectrodos, los científicos aplicaron estímulos eléctricos controlados que generaban percepciones visuales artificiales conocidas como fosfenos.
«En los primeros días tras la intervención, el paciente comenzó a percibir luces y movimientos. Lo más sorprendente fue que, incluso en una fase temprana del proceso, logró identificar la posición de las personas a su alrededor, describiéndolas como sombras en movimiento», según los investigadores.
¿En qué consiste el estudio para que una persona ciega vea?
Desde el Centro de Investigación Biomédica en Red destacan que uno de los aspectos más sorprendentes del estudio es que la recuperación de la visión fue espontánea y progresiva.
Los profesionales mencionan que, antes del tratamiento, los potenciales visuales evocados (señales eléctricas que indican si la información visual llega correctamente al cerebro) eran prácticamente inexistentes en el paciente. «Sin embargo, tras la estimulación, estas señales comenzaron a reaparecer y a fortalecerse con el tiempo», comentan.
«Este cambio evidencia que el cerebro conserva cierta capacidad de reorganización, incluso después de periodos prolongados de ceguera», comentan. A su vez, los investigadores destacan que este fenómeno podría estar relacionado con la plasticidad cerebral, un mecanismo que permite al sistema nervioso adaptarse y reorganizarse frente a nuevas condiciones o estímulos.
¿Cuál es el impacto de la investigación en la calidad de vida del paciente?
La mejora visual no fue solo un dato clínico, sino que tuvo un impacto directo en la vida cotidiana del paciente. Con el paso de las semanas, la persona ciega pudo identificar formas y letras de manera consistente, lo que indica un nivel significativo de recuperación funcional. «Además, mejoró su coordinación al interactuar con objetos, lo que le permitió desenvolverse con mayor seguridad», aseguran los especialistas.
Este aumento de la autonomía es clave, ya que la discapacidad visual afecta profundamente la calidad de vida. Según los Institutos Nacionales de Salud (NIH), la visión es uno de los sentidos más importantes para interactuar con el entorno, ya que proporciona información rápida y precisa que facilita la toma de decisiones y la orientación en el espacio.
La importancia de la visión en la salud y el bienestar
La pérdida de la visión no solo limita la capacidad de percibir el entorno, sino que también está asociada a múltiples riesgos para la salud. «Entre ellos, un mayor índice de mortalidad, un incremento en la probabilidad de desarrollar demencia y trastornos mentales, así como una reducción significativa de las oportunidades laborales y sociales», avanzan expertos de NIH.
Además, indican que las causas de la discapacidad visual son diversas. Algunas son reversibles, como los errores refractivos o las cataratas, que pueden tratarse con intervenciones relativamente sencillas.
Sin embargo, otras patologías, como el glaucoma, la retinopatía diabética o la degeneración macular, provocan daños irreversibles en la vía visual, lo que dificulta la recuperación de la visión mediante tratamientos tradicionales.