¿Hay alguien normal en la familia de Santos Cerdán?
La familia de Santos Cerdán es una caja de sorpresas. Como en todas, hay de todo, pero en la del ex secretario de Organización del PSOE hay de todo por partida doble o triple. Paqui, la mujer de Cerdán, amenazó a una periodista de OKDIARIO al grito de «estoy hasta los cojones de este puto país», y su hermano Antonio, cuñado de Cerdán, amenazó a su mujer y al hermano de ésta al grito de «te voy a matar, a arrancar la cabeza, te voy a ver vestido de luto».
Con estas palabras Antonio Muñoz Cano se dirigió a su esposa y cuñado en el domicilio donde residían en Muro, Mallorca. Días más tarde, intentó consumar sus amenazas de acabar con la vida de su familia y le prendió fuego a la cochera de la casa. Como es natural, fue condenado por la Audiencia de Palma a tres años de prisión por incendiar su casa, donde dormían su esposa y sus dos hijos menores.
La sentencia reconstruye una secuencia de sucesos que comenzó el 14 de noviembre de 2016, cuando el procesado se encontraba ingresado en el hospital. Allí, en presencia de su esposa María, con la que llevaba casado alrededor de 13 años, y de su cuñado, el acusado profirió una serie de expresiones destinadas inequívocamente a intimidarlos. «No me hagáis una putada que ya veis siendo bueno las cosas malas que hago, siendo malo imaginad lo que os puedo hacer, me doy miedo a mí mismo de lo que puedo hacer, id con cuidado porque os puedo hacer mucho daño». El tribunal destaca la contundencia de estas expresiones y su clara intención de generar temor en sus familiares en un contexto de creciente tensión personal.
Cuando su esposa le comunicó su intención de separarse, Antonio Muñoz Cano entró en cólera y desató su rabia contra ella y su cuñado. La resolución judicial concluye que el acusado actuó «a sabiendas del peligro inherente a su acción o asumiendo que podría producirse», poniendo en riesgo no sólo la integridad física y la vida de sus familiares, sino también la de los ocupantes de la vivienda vecina. El conjunto de hechos refleja, según el tribunal, un patrón de hostigamiento y amenazas que culminó en un acto de extrema peligrosidad con potencial letal. Lo dicho: hay familias y familias y la familia de Santos Cerdán.