Venezuela: gigantesca farsa comunista

Palomo Venezuela
  • Graciano Palomo
  • Periodista y escritor con más de 40 años de experiencia. Especializado en la Transición y el centro derecha español. Fui jefe de Información Política en la agencia EFE. Escribo sobre política nacional

He seguido durante casi 27 años, apoyado en informaciones fehacientes de venezolanos in situ, grandes colegas periodistas y editores caribeños, la longa caminata iniciada por el teniente coronel Hugo Chávez que llevaba el golpe de Estado en las vísceras, por un lado. Por otro, la mentira en la sangre que le fue inoculada por el otro comandante primigenio, Fidel Castro.

En efecto. La ironía de la Historia es que el régimen aprendiz en Venezuela ha durado (¡ojalá!) menos que el sistema comunista maestro que todavía campa a sangre, represión y fuego por las playas y campos de la que fuera la Joya de la Corona. Los dos sistemas echaron raíces y consiguieron asentarse sobre dos mentiras idénticas, esto es, que venían a combatir sendas injusticias políticas, económica y sociales. Las combatieron, cierto, pero con la intención de implantar otras mayores. ¿Han estado recientemente en las ciudades y campos cubanos y venezolanos? ¡Pues eso! ¿Han podido hablar con sus ciudadanos oprimidos que son casi todos? ¡Pues eso!

Bien. Todos los lectores conocen ya lo ocurrido en el que fuera uno de los países más ricos de la tierra. La extracción manu militari de dos de los sátrapas más significativos de los últimos 30 años en la reciente historia del mundo, responsables (no son los únicos precisamente) de un genocidio en pleno siglo XXI realizado bajo la premisa del socialismo comunista. ¡Manda carallo! Ladrones a espuertas de dinero del depauperado y hambriento pueblo venezolano; ladrones de elecciones a la luz de las actas; torturadores (tampoco son los únicos, pero sí máximos responsables) de más de veinte mil opositores (cifras de la CPI y de la ONU) y creadores de una maquinaria represiva brutal (lo que aprendieron de los comunistas cubanos) que tiene en el desgraciadamente famoso edificio Helicoide.

Resulta realmente repugnante, vómito incluido, la defensa de un sistema asesino (calificativo nada hiperbólico) que la izquierda y la izquierdona española hace de lo ocurrido en la madrugada del 3 de enero en la capital caraqueña. Siguen empeñados, algunos claramente por precio, en presentar el gulag levantado por los Maduro como si fuera eldorado que persiguió en su día Lope de Aguirre. En realidad no pueden extrañar sus procederes. Cualquier persona mínimamente informada, que haya leído los manuales clásicos del comunismo, sabe que se conducen como lo que son: comunistas a los que importa más su ideología criminal que la realidad de las cosas. Traidores a ellos mismos cuando no encuentran salida para garantizar sus prebendas y sinecuras. Los datos fehacientes les importa una higa; siempre tienen capacidad para retorcerles y buscarles las vueltas.

Ya se ha demostrado, pero quizá en los próximos meses podremos ahondar aún más, con datos, declaraciones, testimonios, pruebas de todo tipo, la cruelísima realidad de aquel sistema levantado por el golpista Chávez. Ello podría iluminar a la opinión pública mundial sobre dos cosas: el montante total del robo económico perpetrado por los jerarcas del régimen y, además, el brutal nivel de la represión perpetrada durante cinco lustros continuados, represión camuflada con engaños y mentiras esparcidas con la ayuda de millones y millones de dólares a lo largo del mundo y burlados al pueblo venezolano.

Así han sido y están las cosas. Atentos porque esto no ha terminado. Ni mucho menos.

PD. Al día y hora de publicar este post, el régimen venezolano venido a menos empieza a soltar a la enorme cantidad de presos políticos que tiene desde hace tiempo en sus mazmorras. ¿Quién o quiénes los han liberado? Pedro Sánchez no reclamó nunca a la torturada Delcy que los soltara. ¿Acaso Zapatero? Tampoco. El Helicoide de triste recuerdo tiene que convertirse en un edificio reconvertido en memorial de y por las víctimas chavistas.

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