La juez de la DANA trata a Feijóo como un preso político
Cabe esperar de un juez que no se preste a la cacería de un testigo, en este caso el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, que ha declarado durante más de cinco horas en el Juzgado de Instrucción 3 de Catarroja que investiga la tragedia de la DANA. Y cabe esperar que, por una elemental cuestión de pulcritud procesal, un juez o jueza no permita que las acusaciones populares, en este caso muy sesgadas ideológicamente a la izquierda, conviertan el interrogatorio en un aquelarre partidista en el que a Feijóo se le ha preguntado por cuestiones absolutamente ajenas al objeto de la citación, como las inundaciones en Galicia hace dos décadas o una supuesta amistad con un contrabandista en los años 90.
A la magistrada Nuria Ruiz Tobarra las preguntas le han parecido pertinentes y, en consecuencia, ha permitido que las acusaciones populares formularan cuestiones sobre asuntos sin conexión alguna con la mortal riada del 29 de octubre. Un ejemplo de pregunta permitida por la juez es la que formuló el abogado Manuel Mata, a la sazón número 2 del socialista Ximo Puig en las Cortes Valencianas, que ha hecho mención a la ya célebre, por manoseada, fotografía de hace más de 30 años en la que aparece el líder del PP con quien entonces se conocía como un empresario con problemas por presunto contrabando de tabaco. Mezclar la fotografía de marras con lo ocurrido en Valencia es rizar el rizo de la infamia, pero a la magistrada se conoce que la mezcla le ha hecho gracia. Y, por si fuera poco, la juez también ha permitido que el abogado Mata mezclara las inundaciones de Valencia con una supuesta inundación en Galicia en la que, según afirmó, se destruyeron parte de los expedientes de la contratación del Ejecutivo gallego con el narco Marcial Dorado. El trato a Feijóo recordaba a los interrogatorios que se le hacen a un preso político, por ejemplo en Venezuela. Pero allí los jueces forman parte del régimen. Y aquí cabe pensar que no. ¿No?