Jardinería

Si te han regalado una kokedama de cerámica, éste es el truco para evitar que se pudra al regarla

Kokedama de cerámica
Kokedama sobre cerámica. Foto: Pexels.

Que mejor que regalarle una kokedama de cerámica a una persona que le gusta decorar interiores. El formato consiste en combinar una técnica japonesa con un soporte moderno que actúa como base decorativa. Con una amplia presencia en tiendas especializadas, esta planta requiere una atención concreta para evitar errores habituales relacionados con la humedad.

El desconocimiento sobre cómo actúa el agua en este tipo de recipiente es uno de los principales factores de deterioro. Y es que, aunque el musgo exterior pueda parecer seco o húmedo a simple vista, el interior puede contar una historia distinta. Por eso, conocer métodos adecuados y pequeños trucos de jardineros especializados es clave para alargar la vida de la planta.

¿Qué hay que tener en cuenta al regar una kokedama de cerámica?

La kokedama de cerámica no funciona como una maceta tradicional. El envoltorio de musgo y sustrato retiene la humedad durante más tiempo, y la base cerámica puede acumular agua si no se gestiona correctamente. Este exceso favorece la pudrición de raíces, uno de los problemas más comunes.

Desde el contenido especializado en jardinería que difunde la cuenta «El Jardín de la Chita», se insiste en la importancia de observar el drenaje.

En uno de sus vídeos recientes de TikTok, la creadora explica que cuando el agua empieza a salir por el orificio inferior de la cerámica, es fundamental evitar que esa humedad permanezca en contacto directo con la base de la planta.

A su vez, un detalle clave es no regar directamente sobre la cerámica sin control, ya que el agua sobrante queda retenida y genera un entorno húmedo constante.

El sencillo truco para evitar la pudrición en la base de la kokedama

El método compartido por la creadora de contenido consiste en crear una separación física entre el agua acumulada y la kokedama de cerámica. Para ello, se utiliza un pequeño plato colocado en el centro de la base cerámica.

Sobre ese plato se apoya la planta, permitiendo que el agua de riego caiga y se recoja sin tocar directamente el sustrato inferior.

Este sistema evita que la parte baja permanezca empapada durante horas. El proceso es simple: se coloca el plato, se apoya la kokedama y se riega con normalidad. El agua sobrante se deposita en el plato y no entra en contacto constante con las raíces.

Este tipo de solución es habitual en técnicas de cultivo que buscan mejorar el drenaje sin modificar la estructura original de la planta, especialmente en formatos de interior y decorativos.

Riego por inmersión: el método más seguro para regar este tipo de plantas

El riego por inmersión es el sistema más recomendado para una kokedama de cerámica. Consiste en sumergir la bola de musgo en un recipiente con agua a temperatura ambiente hasta que deje de liberar burbujas. Este proceso suele durar unos minutos y garantiza una hidratación uniforme.

A continuación, se detallan algunos aspectos básicos del riego por inmersión:

  • Agua sin cloro, preferiblemente filtrada, de lluvia o destilada.
  • Escurrido completo antes de colocarla de nuevo en su base cerámica.
  • Frecuencia variable según estación y tipo de planta: en verano, cada 5 o 7 días; en invierno, entre 10 y 15 días.

No hay que olvidarse que tras el riego, la kokedama de cerámica debe colocarse sobre un plato o su propia base, asegurando que no quede agua estancada.

¿Cuáles son los indicadores de la salud de una kokedama?

En lo que respecta a la salud, por empezar, la ubicación influye directamente en el consumo de agua. La kokedama de cerámica necesita luz natural indirecta, evitando el sol directo que puede resecar el musgo. Una ventilación adecuada ayuda a equilibrar la humedad ambiental.

El mantenimiento incluye gestos simples, pero constantes: girar la planta para una exposición uniforme, retirar hojas secas y pulverizar ligeramente el musgo cuando el ambiente es seco. El abonado líquido, siempre diluido, puede incorporarse en épocas concretas del año.

Por último, el consejo más práctico es usar el peso como referencia. Una kokedama húmeda pesa más; cuando se nota ligera al levantarla, es señal de que necesita riego. Este método evita calendarios rígidos y se adapta mejor a las condiciones reales del entorno.

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