CASO JUAN CARLOS I

Los documentos prueban que Juan Carlos I usó cuentas opacas, testaferros y ‘offshores’ para ocultar su fortuna

Los documentos prueban que Juan Carlos I usó cuentas opacas, testaferros y ‘offshores’ para ocultar su fortuna
El Rey Emérito, Juan Carlos I.
  • Manuel Cerdán y M.A. Ruiz Coll

Afirma el refranero español que «el dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar». Sin duda alguna, esas han sido las dos grandes guías que han marcado la vida de Juan Carlos I. Si para el amor el ex monarca se mostró más distraído a la hora de exhibir sus conquistas, para el dinero fue mucho más precavido. Las investigaciones de la Fiscalía de Ginebra prueban que el ex monarca se sirvió de toda una trama de testaferros, sociedades offshores en paraísos fiscales, cuentas secretas y fundaciones para ocultar la riqueza que había acumulado en las últimas décadas.

Todo comenzó con las confesiones de Corinna zu Sayn-Wittgenstein, grabadas el 15 de abril de 2016 en su mansión de Londres por el comisario José Villarejo. En aquella conversación, Corinna ya señalaba a varios de los  testaferros utilizados por Don Juan Carlos para ocultar su fortuna en el exterior (su primo Álvaro de Orleans y el abogado Dante Canonica) y desvelaba el pago de 100 millones de euros en comisiones por el contrato del AVE a La Meca. Según su testimonio, el Emérito se habría embolsado la mitad de esta cantidad por su mediación.

La Unidad de Asuntos Internos (UAI) de la Policía Nacional tenía en su poder la grabación de Corinna desde el 3 de noviembre de 2017, ya que se hallaba en uno de los ordenadores incautados durante el registro de la casa y las oficinas del comisario Villarejo. Sin embargo, la Policía no entregó la grabación al juez instructor del caso Tandem, Manuel García-Castellón, hasta después de que saliera publicada en OKDIARIO.

Pero no estamos ante la palabra de Corinna frente al Rey emérito. La grabación publicada por OKDIARIO provocó que, en agosto de 2018, el fiscal de Ginebra Yves Bertossa abriera las diligencias P14783/2018, que ya han permitido confirmar la existencia de las cuentas suizas secretas de Juan Carlos I, gestionadas desde paraísos fiscales a través de dos fundaciones: la Fundación Zagatka y la Fundación Lucum. OKDIARIO ha publicado durante los dos últimos años decenas de documentos que prueban estos hechos.

Durante toda la investigación, el fiscal Bertossa se ha mostrado extraordinariamente escrupuloso. Ni ha citado a declarar al Rey emérito (que en ningún caso podría ser juzgado en Suiza) ni ha preguntado por él en ninguno de los interrogatorios: la investigación se centra exclusivamente en el presunto delito de blanqueo de capitales que podrían haber cometido sus testaferros.

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Fragmento de la declaración prestada por el testaferro y primo de Don Juan Carlos, Álvaro de Orleans, ante el fiscal suizo.

Fruto de esta investigación, el fiscal Bertossa ha podido constatar que Juan Carlos I ocultaba parte de su fortuna en la cuenta 0251-798208-9 del Credit Suisse, abierta a nombre de la Fundación Zagatka, constituida en octubre de 2003 en Vaduz (Liechtenstein). Creada como un «fondo familiar», la fundación tiene su sede en el domicilio del trust Allgemeines Treuunternehmen (ATU), en Äulestrasse 5 de la capital del paraíso fiscal europeo.

La fundación está gestionada por tres testaferros del Rey emérito: Álvaro de Orleans, Dante Canonica y Arturo Fasana. Al abrir la cuenta, los gestores establecieron una disponibilidad de hasta 150.000 euros, cada dos meses, «para necesidades personales y facturas».

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Álvaro de Orleans aparece como el gestor de la cuenta abierta en el Credit Suisse de Ginebra a nombre de la Fundación Zagatka.

El fiscal también ha podido constatar que una parte de ese dinero se utilizó para contratar los jets privados con los que Don Juan Carlos realizó viajes por todo el mundo. OKDIARIO ha publicado los documentos correspondientes a un contrato que Álvaro de Orleans gestionó con el representante de la compañía aérea AirPartner, Vicent Kavanagh, para un vuelo privado de Juan Carlos a Bahrein y Emiratos Árabes Unidos en marzo de 2016.

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Los servicios de la compañía británica AirPartner tuvieron un coste de 125.000 euros.

Para ello se alquiló un chárter Bombardier Challenger 605, por importe de 125.000 euros. En el documento, en el apartado ‘parties’ (partes del contrato), aparecen los nombres de Álvaro J. de Orleans Borbón y del jefe de los escoltas de Don Juan Carlos, el teniente coronel García Mochales, que figura en la casilla ‘charterer name’ (nombre del fletador).

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El jefe de los escoltas de Don Juan Carlos, Vicente García Mochales, firmó el contrato del jet privado para que el Emérito volara a Barehin.

Como ha informado OKDIARIO, en estos contratos pantalla que firmaba en representación de Don Juan Carlos, su primo y testaferro Álvaro de Orleans hacía constar como domicilio “Palacio de la Zarzuela. 28071. Madrid”, en lugar de su residencia en Mónaco.

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En el contrato firmado con la compañía aérea Alvaro de Orleans hizo constar
como domicilio “Palacio de la Zarzuela. 28071. Madrid”.

Pero la Fundación Zagatka no servía sólo para pagar los viajes privados del Emérito. Álvaro de Orleans confesó al fiscal suizo, Yves Bertossa, que en 2009 ingresó en la cuenta de la Fundación Zagatka de Ginebra un cheque por importe de 4,2 millones de euros (en la moneda de pago: 4.689.930 dólares). Según el primo de Juan Carlos I, el dinero procedía de una comisión profesional por su intermediación en la venta de unos terrenos de Playa del Carmen (México) al holding español OHL.

Los investigadores sospechan que los 4,2 millones podían proceder de un pelotazo especulativo que recalaba en una de las cuentas opacas de Don Juan Carlos por medio de sus testaferros. Por su parte, el presidente del Grupo Villar Mir, Juan Miguel Villar Mir, afirma en un escrito dirigido a OKDIARIO que OHL jamás ha realizado pagos a Álvaro de Orleans.

OKDIARIO publicó el pasado mes de marzo los documentos que acreditan que Juan Carlos I nombró en marzo de 2006 beneficiarios de la Fundación Zagatka a sus hijos: el Rey Felipe VI y las Infantas Elena y Cristina.

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El reglamento de la Fundación Zagatka que designa a Felipe VI y sus hermanas como beneficiarios de sus fondos.

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El reglamento fue firmado en 2006 por Dante Canonica y Guido Meier como consejeros de la Fundación Zagatka.

El actual monarca tuvo conocimiento de estos hechos el 5 de marzo de 2019, cuando la Casa del Rey recibió una notificación del despacho de abogados Kobre&Kim que le informaba, sin ningún soporte documental, de que se convertiría en titular de los fondos cuando «se produjese el fallecimiento de Su Majestad el Rey Don Juan Carlos». La respuesta de Felipe VI fue dejar constancia ante notario de que renuncia a cualquier herencia de su padre que pueda proceder de fondos irregulares o situados en paraísos fiscales.

También es una caja de sorpresas la otra fundación utilizada por Juan Carlos para gestionar su fortuna en el extranjero, a través de testaferros. Se trata de la Lucum Foundation, constituida en Panamá, en la que Arturo Fasana figura como presidente y Dante Canonica, como secretario.

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Nombramientos de Dante Canonica y Arturo Fasana en Fondation Lucum, la sociedad desde la que se ingresó 65 millones de euros a Corinna.

Tal como desveló en exclusiva OKDIARIO el pasado 3 de marzo, Don Juan Carlos utilizó esta offshore panameña en 2012 para donar a Corinna Sayn Wittgenstein y a su hijo Alexander 65 millones de euros, que había recibido cuatro años antes como «regalo» del rey de Arabia Saudí, Abdalá bin Abdulaziz.

La fundación Lucum fue constituida ante un notario de Panamá, el 31 de julio de 2008, por la abogada Carmen de Martínez, procedente de un despacho especializado en la creación de offshores. El domicilio de la sociedad quedaba fijado en la misma sede del despacho de abogados ABA Legal Bureau, en Torre ADR, piso 8, Avenida Samuel Lewis y calle 58, Urbanización Obarrio, que actuaba como «agente residente» de Lucum Foundation. El capital suscrito por los accionistas ascendía a 10.000 dólares, unos 8.100 euros.

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Acta notarial de la constitución de Lucum Foundation en julio de 2008.

A través de sus testaferros, el Emérito utilizó la misma fundación para donar otros dos millones de euros a la mallorquina Marta Gayá, con la que mantuvo una intensa relación sentimental antes de conocer a Corinna. El pago se realizó en dos entregas de un millón cada una, en 2011 y 2012, a través de una cuenta del Banco Mirabaud a nombre de Gayá.

En la carta enviada al banco suizo el 18 de noviembre de 2011, en la que ordenaba estos pagos, el testaferro Dante Canonica hizo constar: «Esta persona tiene pocos recursos financieros como consecuencia de su edad (68 años) (…) El primer beneficiario de Fondation Lucum [es decir, Juan Carlos I] desea, teniendo en cuenta sus relaciones en el pasado, asegurarle una vida decente y ayudarle financieramente».

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«El primer beneficiario de la Fundación Lucum desea, teniendo en cuenta sus relaciones en el pasado, asegurarle una vida decente y ayudarle financieramente. El beneficiario ha solicitado a Arturo Fasana que se le haga un ingreso de dos millones de euros en total, un millón este año y otro el año próximo».

En sus confidencias ante el comisario Villarejo, Corinna también aludió al pago de 100 millones en comisiones por el contrato del AVE a la Mesa. Tras tener acceso a la grabación, la Fiscalía Anticorrupción ha recogido su testimonio en un informe dirigido al juez: «Corinna afirmó en el transcurso de la conversación que tenía copia del contrato firmado entre Shahpari Azzamy Zanganeh y la empresa española OHL, en relación con el pago de las comisiones. Según se desprende de esta conversación, la comisión ascendía a 100 millones de euros, un 1,5% del total del proyecto, pero que se pagaron 80 millones de euros».

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La Fiscalía Anticorrupción recoge en su informe dirigido al juez el testimonio de Corinna sobre el pago de comisiones por el contrato del AVE a la Meca.

OKDIARIO publicó en abril de 2019 la carta que Don Juan Carlos remitió el 13 de marzo de 2006 desde La Zarzuela al entonces Príncipe de Arabia Saudita y ministro de Defensa, Sultán Bin Abdul Aziz, para recomendarle como coordinadora del proyecto del AVE Medina-La Meca a Shahpari Zanganeh, la esposa del traficante internacional de armas Adnan Kashogui. La intermediaria iraní actuó de comisionista en representación de un consorcio de empresas españolas para el proyecto ferroviario que echó a rodar en 2006 con un presupuesto de 12.000 millones de euros.

«Envío esta carta con una persona de confianza, Miss Shahpari Zanganeh, para coordinar de manera privada la posibilidad de un encuentro», indicaba Don Juan Carlos en la carta redactada en inglés. En su escrito, recordaba que había sido invitado por «Su Majestad el Rey Abdullah» a una visita oficial entre el 8 y 10 de abril de 2006: «Estaré acompañado por una importante delegación de España y nos centraremos sobre todo en mejorar nuestras relaciones bilaterales políticas y económicas».

Juan Carlos I
Su Alteza Real, my hermano (Escrito de su puño y letra). Espero que esta carta te coja con buena salud. Como estoy seguro de que su Alteza Real es muy consciente, he sido invitado por Su Majestad el Rey Abdullah a una visita oficial a tu Reino entre el 8 y el 10 de abril de 2006. Estaré acompañado por una importante delegación de España, y nos centraremos sobre todo en mejorar nuestras relaciones bilaterales políticas y económicas. Espero ver a su Alteza Real durante esta visita tan relevante para discutir ciertos detalles que sin duda promoverían una relación más estrecha entre nuestros respectivos países. Tu asesoramiento y buen consejo serán altamente apreciados y muy esenciales para nuestros esfuerzos bilaterales. Envío esta carta con una persona de confianza, Miss Shahpari Zanganeh, para coordinar de manera privada algún tipo de encuentro.

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Juan Carlos I firmó la carta con el siguiente mensaje: «Recuerdos a su Alteza Real, buen hermano y al príncipe real».

Entre los miembros de la «delegación española» que acudieron a aquella reunión se encontraban dos de los personajes clave en el proyecto del AVE a La Meca: la comisionista iraní Zanganeh y el presidente de OHL, Juan Miguel Villar Mir. La gestiones de Don Juan Carlos y Zanganeh fueron determinantes para que el consorcio español Al Shoula Group, liderado por Villar Mir y OHL, obtuviera el contrato del siglo.

La Fiscalía del Tribunal Supremo mantiene abiertas unas diligencias sobre el presunto pago de comisiones en el proyecto del AVE a La Meca. A instancias de la Fiscalía Anticorrupción, la Justicia española remitió el pasado 12 de febrero una comisión rogatoria a Suiza, para acceder a la documentación relativa a las cuentas del Banco Mirabaud.

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Documento de la comisión rogatoria remitida a Suiza el pasado mes de febrero, sobre las cuentas suizas en el Banco Mirabaud.

En el acta notarial remitida en abril de 2019 al juez que instruía la denuncia del ex director del CNI, Félix Sanz Roldán, contra el comisario José Villarejo, Corinna reveló que guarda varias cajas de seguridad con documentos sensibles que demuestran los negocios internacionales de Su Majestad (SM). En el mismo escrito, la princesa alemana detalló las amenazas, los seguimientos y las presiones que ha sufrido en los últimos años por parte de los servicios secretos españoles, bajo el mando de Sanz Roldán.

Corinna
Corinna afirma en su declaración que posee «información y documentos» sobre los negocios del Rey emérito en el extranjero.

La declaración jurada de Corinna está firmada ante la notario londinense Alisa Grafton.
La declaración jurada de Corinna está firmada ante la notario londinense Alisa Grafton.

Apenas una semana después del accidente del Rey Emérito en la cacería de Botsuana, el director del CNI, Félix Sanz Roldán, puso en marcha la Operación Mónaco: los servicios secretos españoles contrataron a la agencia de seguridad Algiz Security para, supuestamente, dar protección a Corinna y mantenerla apartada de los paparazzi.

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Corinna relata en su acta notaria las presiones que sufrió del director del CNI.

Al regresar de un viaje, Corinna descubrió a los agentes de Algiz Security  inspeccionando los ordenadores y archivos de sus oficinas situadas en Mónaco. Entonces descubrió que el objetivo real de Sanz Roldán era apoderarse de todos los documentos comprometedores que la princesa germana pudiera conservar sobre su relación con el Rey emérito.

OKDIARIO desveló en exclusiva, en marzo de 2019, la identidad de varios de los mercenarios enviados por Sanz Roldán a las oficinas de Corinna en Mónaco. Entre ellos, se encuentran varios ex miembros de la Legión y de las unidades de Operaciones Especiales del Ejército francés.

Los documentos prueban que Juan Carlos I usó cuentas opacas, testaferros y ‘offshores’ para ocultar su fortuna
La ficha de dos de los mercenarios de la compañía Algiz Security contratados por el CNI para sustraer a Corinna documentos comprometidos sobre Don Juan Carlos.

Este diario también sacó a la luz los mensajes en los que Sanz Roldán –que en ocasiones se identificaba como Paul Bon en el correo electrónico– aseguraba a Corinna que su único propósito era garantizar su seguridad: «Por supuesto, Su Majestad ha sido informado de todo (…). Su Majestad ha pedido mi opinión sobre tu aparición en los medios españoles como la exitosa mujer de negocios que eres. Pero nosotros te recomendamos encarecidamente que NO lo hagas”.

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Uno de los emails que el general Sanz Roldán envió a Corinna utilizando la falsa identidad de «Paul Bon».

OKDIARIO publicó el pasado mes de julio en exclusiva los audios de una segunda grabación realizada por el comisario Villarejo a Corinna, en Londres. En la conversación, la princesa germana asegura que Don Juan Carlos regresaba de sus viajes a los países árabes con grandes sumas de dinero en efectivo, que entraban en España a través del aeropuerto de Torrejón: «Lo saben su jefe de seguridad, su secretario y su ayudante». Y añade que el Emérito tenía una máquina de contar billetes en el Palacio de La Zarzuela: «Lo he visto con mis propios ojos, se pone como un niño».

Corinna también realizaba nuevas revelaciones sobre las finanzas del Emérito. Según su testimonio, el Rey de Marruecos regaló a Juan Carlos I una finca de 45.000 metros cuadrados y el sultán de Omán un apartamento de lujo en Londres, que luego se vendió por una suma próxima a los 50 millones de euros.

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