Oriente Medio

Erdogan lanza una advertencia sobre la anexión israelí de territorio palestino

Israel
Asentamientos israelíes en Cisjordania (Foto: AFP)

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, abrió otro frente en su agresiva postura internacional al lanzar un aviso ante las aspiraciones de Israel sobre la anexión de parte de Cisjordania. Señaló que “nadie puede tomar las tierras de Palestina”; generando así controversia, dando un toque de atención al enemigo político israelí y encendiendo los ánimos en la comunidad árabe y musulmana.

En esta línea, el mandatario turco reiteró el apoyo de su nación a Palestina justo cuando el mundo musulmán celebró el Eid al-Fitr, la fiesta que marca el final del mes santo del Ramadán. Erdogan quiso felicitar especialmente a los americanos musulmanes por esta festividad de parte de los ciudadanos otomanos y ahí incluyo su última andanada política. “No permitiremos que las tierras palestinas sean ofrecidas a nadie más”, dijo Recep Tayyip Erdogan en un mensaje difundido en la red social Twitter y dirigido a la comunidad musulmana. De esta forma, señaló que nadie puede usurpar esas tierras consideradas como parte de Palestina y que, desde luego, Turquía no dejará que eso ocurra. Lo que ha sido visto como una amenaza y un giro más hacia la escalada de tensión en Oriente Medio. “Me gustaría reiterar que Al-Quds Al-Sharif, el lugar sagrado de tres religiones y nuestra primera quibla, es una línea roja para todos los musulmanes del mundo”, manifestó Erdogan, refiriéndose a Al-Quds (nombre en árabe de Jerusalén) y a la Mezquita de Al-Aqsa en esta ciudad, radicada en lo que los judíos conocen como el Monte del Templo, y en el área de la iglesia cristiana del Santo Sepulcro. El presidente turco añadió: “La semana pasada fuimos testigos de que Israel puso en marcha un nuevo proyecto de ocupación y anexión que hace caso omiso de la soberanía de Palestina y del derecho internacional”.

Precisamente, el máximo dirigente turco también habló con el presidente de Palestina, Mahmoud Abbas, para reiterarle su apoyo ante lo que consideran la amenaza constante del eje formado por Estados Unidos e Israel. El líder otomano y el palestino abordaron las relaciones entre Turquía y Palestina, así como los acontecimientos regionales. Durante la conversación telefónica, el mandatario turco expresó que su país continuará apoyando a Palestina en todos los ámbitos, según informó el medio TRT. Una Palestina que sigue sufriendo el bloqueo económico por parte de Israel, justificado para actuar contra formaciones como la yihadista Hamás. Esta es la reacción del ‘sultán’ ante el anuncio hecho por Israel de su intención de anexionar zonas de Cisjordania el 1 de julio, según lo dispuesto por el nuevo Gobierno del primer ministro hebreo Benjamin Netanyahu, en coalición con Benny Gantz. La aplicación de la soberanía israelí del 30% de la Zona C de Judea y Samaria podría comenzar este próximo 1 de julio, según el nuevo acuerdo de coalición del Ejecutivo israelí.

Este plan de Israel desató indignación en el mundo árabe y provocó rechazo en parte de la comunidad internacional, con una condena dura por parte de Turquía; todo ello tras el sustento al mismo recibido, claro está, por Estados Unidos. El Ejecutivo de Donald Trump ya incluyó esta toma de territorios de Cisjordania en el llamado Acuerdo del Siglo, con el que se pretendía solucionar la problemática entre israelíes y palestinos. Un plan que no recibió apoyo internacional y que fue repudiado por la esfera árabe. El controvertido plan de paz para el conflicto entre israelíes y palestinos que presentó la Administración Trump incluía la creación de un Estado palestino, pero con soberanía limitada, la anexión de parte de la Cisjordania ocupada y una capital palestina en una zona reducida y periférica de Jerusalén Este. Lo principal de la proposición era establecer enclaves palestinos con una capacidad de independencia limitada, ubicados entre asentamientos israelíes, bajo la promesa de paralizar la construcción de nuevos asentamientos de colonos judíos en Cisjordania. Además, se establecía que Israel se quedase con el Valle del Jordán y con Jerusalén y sus lugares sagrados, otorgando a los palestinos la posibilidad de situar la capital de lo que sería su nuevo Estado en una zona especial de la Ciudad Sagrada entre Abu Dis y la parte oriental de Shuafat, zonas ya segregadas actualmente mediante un muro de hormigón. De esta forma, la máxima aspiración palestina sería trasladar su capitalidad y sedes de sus instituciones oficiales a la periferia de Jerusalén Este.

En el plan de Washington también se instaba a los dirigentes palestinos a renunciar a la reclamación de los territorios que se anexionó Israel tras el conflicto de 1948, dejando claro que no se otorgará el derecho de retorno de ningún refugiado palestino a territorio israelí. Por otro lado, también se exigía a los palestinos el establecimiento de una administración fiable, debido a que en la oferta de Donald Trump se incluía una partida de dinero destinada a la inversión en territorio palestino cuando se estableciese el nuevo Estado. Un cantidad de 50.000 millones de dólares encaminados a la puesta en marcha del nuevo ente estatal palestino. Esto era considerado un gran argumento por el presidente norteamericano para convencer a los palestinos, pero ha quedado demostrado que no estaba en lo cierto.

Recep Tayyip Erdogan prosigue con su estrategia beligerante en el plano internacional. Entra con fuerza ahora en el conflicto palestino, tras haber desafiado a parte de la comunidad internacional con sus campañas bélicas en Siria y Libia. En el país árabe ha ocupado zonas de la frontera turco-siria con la excusa de perseguir a los kurdos, a los que acusa de llevar a cabo acciones terroristas en el sur de Turquía, y para ello se vale de apoyos dentro del mundo yihadista y del polo rebelde que lucha contra el régimen de Bachar al-Asad, apoyado a su vez por la Rusia de Vladimir Putin y que trata de acabar con el último reducto insurgente de Idlib. Mientras, en Libia, Erdogan se asoció con el Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) del primer ministro Fayez Sarraj frente al Ejército Nacional de Libia del mariscal Jalifa Haftar, quien busca acabar con el bastión del GNA en Trípoli con la intención de materializar luego un proceso democrático, aduciendo que allí se refugian también elementos terroristas yihadistas (precisamente Turquía envió a Libia a mercenarios sirios a sueldo vinculados a ex filiales de grupos terroristas como Al Qaeda, según informaron diversos medios).

Por su parte, el mundo árabe reaccionó duramente contra los planes de EEUU y de Israel sobre Cisjordania y Recep Tayyip Erdogan ha aprovechado esto para avivar la llama del enfrentamiento y aproximarse todavía más a países que le sirven ahora de aliados, como es la República Islámica de Irán, otro gran enemigo de israelíes y estadounidenses y otra nación que ha sido acusada de poner en riesgo la seguridad de Oriente Medio con ataques a buques cargueros en aguas del Golfo y ofensivas contra intereses petrolíferos y aeroportuarios en Arabia Saudí, aliado de Estados Unidos y representante de la rama suní del islam, contrapuesta a la chií patrocinada por el régimen de los ayatolás. En una reciente llamada telefónica, Recep Tayyip Erdogan y Hasán Rohaní, presidente de Irán, discutieron la cooperación en la lucha contra la enfermedad COVID-19, además de hablar sobre los lazos bilaterales y asuntos regionales, según informó la agencia de noticias turca Anadolu haciendo referencia a un comunicado oficial.

La Dirección de Comunicaciones de Turquía dijo que el presidente turco y su homólogo persa también intercambiaron opiniones sobre relaciones bilaterales y temas candentes de la región, incluido, claro está, el del conflicto de Palestina.

 

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