Gastronomía

En la Edad Media lo consideraban el alimento más asqueroso: hoy son uno de los mayores manjares del mundo

Toma nota del alimento asqueroso en la Edad Media que es uno de los mejores manjares

Ni Toby ni Coco: un estudio revela los nombres que les ponían a los perros en la Edad Media en Europa

Costumbre más asquerosa de la Edad Media, falta de higiene en la edad media, costumbres medievales, carreteras de excremento en la Edad Media, hábitos de Higiene en la Edad Media.
La predicción de la primera cruzada.
Gemma Meca
  • Gemma Meca
  • Licenciada en Historia, máster en Periodismo y Comunicación Digital. Redactora en Ok Diario. Cuento historias, soy amante de los astros, sigo a la luna, los TT de Twitter y las tendencias en moda. Experta en noticias de consumo, lifestyle, recetas y Lotería de Navidad.

Un alimento considerado asqueroso, es hoy en día uno de los mayores manjares del mundo entero. La realidad es que con el paso del tiempo los gustos o los alimentos que consumimos han cambiado muchísimo. En la Europa de la Edad Media los guisos a base de legumbres y verduras eran parte de la dieta más austera y común de la población. La carne era un elemento que se guardaba para ocasiones especiales y los huevos eran de aquellos afortunados que tenían a esas gallinas que eran un tesoro.

De la misma forma que alimentos tan comunes como la leche, formaban parte de un ideario que no era común. Los quesos que actualmente acompañan nuestra dieta tampoco eran habituales, aunque si se consumían. Lo más interesante de este periodo histórico, es como un elemento que en su día era hasta asqueroso, estaba totalmente prohibido o casi era un sacrilegio ponerlo en cualquier mesa, hoy en día es un manjar que se paga a precio de oro. Parece imposible, pero es una dura realidad en estos días que hasta la fecha no sabíamos.

Hoy es uno de los mayores manjares del mundo

Los gustos de las personas cambian, pero también lo hacen las modas. Con el paso de los siglos somos cada vez más exigentes con la comida o más bien buscamos una exclusividad que hace unos años no existía. Lo que menos hay, más valioso es, en especial cuando todo el mundo lo busca.

En la Edad Media, la supervivencia era una realidad, todo el mundo quería comer bien y hacerlo de la mejor manera posible. Con la mirada puesta a una serie de elementos que pueden ser claves y que, sin duda alguna, deberemos empezar a tener en consideración.

Estos días en los que las necesidades eran distintas dejaron ver un alimento que no es que no nos gustaba entonces o haya cambiado de sabor, es que nadie se atrevía a comer. Sólo por el aspecto y la procedencia, además de la manera de transportarse o almacenarse, sin neveras, en cuestión de horas en pleno verano podría oler a kilómetros de distancia.

Actualmente es un manjar que se paga a precio de oro, pero en estos tiempos, estábamos muy pendientes de algunos detalles que, sin duda alguna, pueden convertirse en un cambio de mentalidad más que evidente en esta comida.

Lo consideraban el alimento más asqueroso en la Edad Media

Algo tan delicioso y caro hoy en día como el marisco o las langostas, eran en hace unos siglos algo repugnante. Si bien, el aspecto no es demasiado agradable, debemos tener en cuenta que sólo los que vivían cerca del mar, tenían acceso a este elemento, que no tenía forma de secarse o transportarse sin que se echará a perder, algo que influya en un consumo masivo como el que tenemos hoy en día.

Los expertos de circulomariquería van un poco más allá y apuntan a algunos cambios que sucedieron en ese periodo histórico: «Durante la Edad Media la dieta comenzó a variar por múltiples factores, como por ejemplo las doctrinas de la Iglesia que dictaminaba qué se podía comer y qué no en diferentes momentos del año según las tradiciones católicas. También los viajes comenzaron a traer nuevos manjares de otros mundos, así como las guerras paraban las comercializaciones de otros. Durante este periodo eran muy frecuentes los grandes banquetes de reyes y nobles, donde las personas poderosas se reunían con el motivo de celebrar una boda, un bautizo, cerrar un acuerdo o negociar campañas bélicas. En estos banquetes donde sonaba música y había juglares, la comida jugaba un papel primordial: medir el poder adquisitivo del anfitrión. Hoy en día no nos cabe duda de que si vamos a un evento y nuestro anfitrión quiere lucirse en la gala, ¡no puede faltar el marisco! Sin embargo, en la Edad Media el poder adquisitivo se medía por la carne, y los mariscos no eran relevantes en los convites. Y es que, por la facilidad de recolección, el marisco era un alimento muy popular en las zonas costeras. Es por eso que, al no ser un alimento exclusivo, no estaba en los grandes menús de los palacios (ellos se lo perdían). Lo que sí que sabían ya desde la Edad Media es que el marisco tiene un poder afrodisíaco. El saber popular nuevamente acertó, la explicación científica que se esconde detrás de este viejo secreto, es que el alto contenido en proteínas estimula el funcionamiento hormonal. Algo que ocurre, por ejemplo, con las ostras, las almejas, los mejillones o los camarones. No fue hasta pasados unos siglos cuando el marisco comenzó a comerciarse y a llegar también a las regiones del interior, potenciando su uso en la cocina y su consumo en las casas, evolucionando hasta convertirse en un tipo de alimento esencial en la dieta Mediterránea y uno de los más ricos manjares que existen».

 

 

Lo último en Historia

Últimas noticias