Voluntariado

En 2022 una pareja de nómadas compró una finca de 6.400 m2 en Huelva a 30 minutos de la playa: hoy buscan voluntarios para vivir gratis con ellos a cambio de ayudarles con la agricultura y sus 13 mascotas

Huelva
Atardecer en la finca onubense. Foto: Workaway.
Alejo Lucarás
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Donde antes solo crecían cepas alineadas, hoy conviven bancales de hortalizas, árboles frutales recién plantados, cinco perros y ocho gatos que llegaron de la calle. Todos descansan plenamente en una finca del interior de Huelva, entre la capital onubense y Sevilla, lugar que ha escogido una pareja de antiguos nómadas para transformar poco a poco con sus propias manos.

Nuestros protagonistas son Chris y Andrea. Pasaron cuatro años en una furgoneta camperizada antes de asentarse aquí, y el proyecto les exige ahora más de lo previsto: «Trabajamos todos los días y enseguida nos dimos cuenta de que nos vendrían bien unas manos que nos ayudaran», explican en el anuncio que han publicado en una plataforma de voluntariado internacional.

Todo sobre la finca de Huelva que ofrece vivienda gratis a cambio de cuidar la tierra y a 13 mascotas

La pareja compró el terreno en mayo de 2022: 6.400 metros cuadrados de un antiguo viñedo situado a unos 30 kilómetros de la ciudad de Huelva y a 50 de Sevilla. Han conservado parte de las cepas, pero el resto se está transformando en un bosque comestible, un sistema de cultivo inspirado en la permacultura que combina frutales, arbustos y plantas útiles a distintas alturas.

El intercambio funciona a través de Workaway. Quienes se apuntan reciben alojamiento gratuito a cambio de colaborar en el día a día. La finca dispone de una caravana para los voluntarios y de espacio para tiendas de campaña, autocaravanas y furgonetas.

Voluntarios almorzando junto a Chris y Andrea
Voluntarios almorzando junto a Chris y Andrea. Foto: Workaway.

Actualmente, la ficha no detalla las comidas, aunque varias reseñas hablan de platos cocinados y compartidos con los anfitriones.

Entre tanto, el otro gran proyecto llevado a cabo por la pareja es un refugio para animales maltratados y abandonados.

Allí viven cinco perros y ocho gatos con historias muy distintas: Maitasuna es una galga que apareció abandonada en diciembre de 2022; Olivia, una mastina española que pasó cerca de un año sola y maltratada; y los gatos Ina, Fee, Nox y Lea fueron abandonados juntos cuando tenían solo dos meses.

¿Cuáles son específicamente las tareas de este voluntariado publicado en Workaway?

El trabajo es variado y cambia según la temporada. Entre las tareas que recoge el anuncio figuran estas:

  • Agricultura: arrancar cepas, sembrar, construir bancales elevados, acolchar y recoger semillas y flores de plantas medicinales.
  • Cosecha y conserva de aceitunas: se hace entre octubre y noviembre.
  • Construcción: un horno de pan y pizza, un váter de compost, plataformas para tiendas y un gallinero hecho con palés.
  • Cuidado diario de los animales: de los perros y los gatos del refugio.

Por otro lado, también hay espacio para lo creativo. Andrea propone decorar el pozo y el suelo con mosaicos, levantar muros con botellas recicladas, hacer macramé o dar una segunda vida a muebles y ropa.

Incluso, la flamante anfitriona enseña a los principiantes algunos trucos con el aro de hula hoop. Y Chris, aficionado a la ornitología, invita a quienes lo deseen a salir con él a observar aves por la zona.

Cabe remarcar que la ficha no fija un horario, y las reseñas describen un ritmo tranquilo y flexible que a veces se detiene por el tiempo. «Allí el trabajo no es realmente trabajo, es voluntariado», resume una de ellas. Otra describe a los anfitriones como personas «muy tranquilas y con un gran corazón para los animales». La finca cuenta, además, con una conexión a internet rápida.

El Condado de Huelva: viñedos, Doñana y playas a media hora

Por su ubicación (al sur de la sierra y entre Huelva y Sevilla), la finca se sitúa en el entorno del Condado de Huelva, una comarca con larga tradición vinícola.

Su denominación de origen reúne a dieciocho municipios y unas 2.000 hectáreas de viñedo, con la uva zalema como variedad principal. De esas bodegas sale también el vino naranja, uno de los productos más típicos de la zona.

A unos 30 minutos se encuentra el Parque Nacional de Doñana, creado en 1969 y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994. Sus más de 54.000 hectáreas de marismas, dunas y pinares acogen a más de 300 especies de aves, y el parque es uno de los grandes puntos de paso de las rutas migratorias entre Europa y África.

Y para sumar condimentos turísticos, la aldea de El Rocío, conocida por la romería que cada primavera reúne a cientos de miles de peregrinos, queda a unos 20 kilómetros.

Incluso, la costa está cerca: las playas de Matalascañas y Mazagón se encuentran a una media hora en coche. Sevilla, por su parte, está conectada en tren o autobús por unos seis euros el trayecto.

Los requisitos mínimos para acceder a este voluntariado onubense

Para empezar, la estancia mínima es de dos semanas y la finca puede acoger a más de dos voluntarios a la vez. No se admiten familias, y cabe señalar que los anfitriones son fumadores.

A su vez, para solicitar plaza, hay un detalle que no se puede pasar por alto: el mensaje debe incluir la palabra green en el asunto; de lo contrario, es posible que la pareja no llegue a leerlo.

Chris y Andrea hablan alemán, inglés, español y húngaro. En la plataforma tienen una valoración del 100% y la insignia de Top Host, aunque no todas las experiencias han sido redondas: una reseña de abril de 2026 critica la falta de comunicación de los anfitriones.

Y ojo, que para los ciudadanos de fuera de la UE es imprescindible el visado correspondiente.

En estas semanas, la finca entra en una de sus épocas de más actividad. La campaña de la aceituna, que los anfitriones recogen y preparan en conserva, se extiende de octubre a noviembre, justo cuando el calor del verano onubense da paso a las primeras lluvias y la tierra vuelve a estar lista para las nuevas plantaciones del bosque comestible.

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