Buscan voluntarios para vivir en una finca rural gallega con 3 comidas diarias incluidas a cambio de trabajar 16 horas a la semana cuidando el huerto y los animales

Cada mañana, una vaca llamada Lala sale a pasear por los prados de la Ulloa lucense acompañada de alguien que no la conocía hace unas semanas. Detrás quedan dos cerdas, un perro y un huerto que pide riego. La escena forma parte de la rutina de una finca rural gallega que ahora busca personas que quieran instalarse ahí. Y ni siquiera piden experiencia previa.
El proyecto nació con la idea de recuperar una forma de vida más sencilla, ligada a la tierra y a los animales, y claro, para sostenerlo necesitan manos. Lo que ofrecen a cambio (y lo que piden) está detallado en su anuncio de voluntariado.
Una finca rural gallega busca voluntarios que trabajen 16 horas semanales a cambio de las 3 comidas del día
Para empezar, la tentadora propuesta procede de LIULFE, un proyecto de vida rural situado en la parroquia de Lestedo, en el municipio lucense de Palas de Rey, que ha publicado su oferta en Worldpackers.
Lo que buscan es a una persona que colabore 16 horas a la semana en el huerto, con los animales, en la casa y en pequeñas obras. A cambio, ofrece cama y desayuno, comida y cena todos los días.
Usualmente, el reparto es de cuatro o cinco horas diarias, aunque el anuncio habla tanto de dos como de tres jornadas libres por semana, así que la distribución exacta conviene aclararla con los anfitriones.
Mientras tanto, el alojamiento es una habitación compartida con otros voluntarios, y la casa pone a su disposición lavandería, cocina equipada e internet básico, además de excursiones por la zona y cursos de permacultura gratuitos.
Y hay, eso sí, un matiz importante: la plaza no es del todo gratuita. El proyecto pide una aportación de diez euros diarios para la alimentación y los gastos comunes, lo que supone unos 300 euros al mes.
Tampoco cubre vuelos, seguro de viaje, desplazamientos internos ni visado, aunque los anfitriones se encargan de recoger a cada voluntario a su llegada y llevarlo hasta la finca.
Lala, Pili, Mili y Papi: los compañeros de cuatro patas del día a día en la finca
La rutina gira en torno a los animales. En LIULFE viven Lala (una vaca), las cerdas Pili y Mili y Papi, el perro de la casa. Una de las tareas más singulares consiste en acompañar a Lala en sus paseos por la finca y los alrededores para que se mantenga activa, siempre con un ojo puesto en su seguridad.

Siguiendo esta línea, las labores cambian según la temporada, pero el anuncio las agrupa en varios bloques:
- Animales: comida, agua y limpieza de sus espacios.
- Huerto y jardín: riego, plantación, retirada de malas hierbas y cuidado de los cultivos.
- Mantenimiento: pequeñas reparaciones, pintura, montaje y mejoras en distintos rincones de la finca.
- Casa: limpieza y orden de las zonas comunes, además de ayuda en la cocina.
Los responsables aclaran que no buscan experiencia profesional. Cada tarea se explica antes de empezar y, cuando hace falta, se trabaja codo con codo. Lo que sí valoran es la iniciativa, la autonomía y la comodidad al aire libre, en un lugar donde la lluvia forma parte del paisaje buena parte del año.
Las normas de la casa piden, además, respeto absoluto hacia los animales y un consumo responsable de los recursos.
Lestedo, la parroquia del Camino Francés que rodea esta finca rural
Lestedo es una pequeña parroquia de Palas de Rey, en la comarca de la Ulloa (Lugo), con unos 90 habitantes repartidos en 14 núcleos de población, según los datos de 2020. Uno de ellos es Liúlfe, cuyo nombre coincide con el del proyecto.
Por la parroquia pasa el Camino Francés en la etapa que une Portomarín con Palas de Rey, de modo que en temporada alta es habitual cruzarse con peregrinos a cualquier hora.
Entre tanto, el edificio más conocido del lugar es la Casa Rectoral de Lestedo, un antiguo hospital de peregrinos que más tarde pasó a ser la vivienda del párroco y que hoy funciona como alojamiento rural. Desde allí, la ruta sigue unos pocos kilómetros hasta Palas de Rey, la capital municipal, a la que todavía le quedan cerca de 70 kilómetros para llegar a Santiago de Compostela.
Para quienes no conocen la Ulloa, lo principal a saber es que se la considera tierra de pastos y ganado vacuno. También forma parte de la zona de elaboración del queso con denominación de origen Arzúa-Ulloa.
Y muy cerca, desde la aldea de Portos, sale el desvío hacia la iglesia de Vilar de Donas, declarada Monumento Nacional en 1931. Liúlfe, por su parte, dio título a una canción del músico gallego Davide Salvado, incluida en su disco Lobos (2015).
¿Quién puede optar a la plaza de este voluntariado en Lestedo y cómo pedirla?
El anuncio fija varios filtros. La plaza está abierta a personas de entre dieciocho y 50 años, con un nivel fluido de español o de inglés, y solo admite voluntarios que viajen solos (no se aceptan parejas ni grupos).
Además, exige pasaporte de la Unión Europea, un requisito que deja fuera a los candidatos de otros países aunque cuenten con visado de turista.
La solicitud se tramita a través de Worldpackers, donde hay que abrir una cuenta y pagar la suscripción anual antes de escribir al anfitrión.
Además, en el mensaje de presentación conviene concretar las fechas disponibles y mencionar cualquier contacto previo con animales de granja, bricolaje o huerto, aunque sea a pequeña escala.
Por ahora, la oferta acumula una sola reseña, con la puntuación máxima de cinco estrellas.