Durante 34 años un millonario estuvo excavando túneles bajo la ciudad de Liverpool; ahora los arquitectos no dan crédito a lo que han encontrado
Un misterioso laberinto bajo Liverpool podría haber sido, en realidad, una enorme obra para dar trabajo a cientos de personas
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Bajo las calles de Liverpool existe un enorme laberinto de túneles, cámaras, escaleras y arcos que durante casi dos siglos ha planteado una pregunta difícil de responder. Su construcción fue ordenada por un acaudalado comerciante británico llamado Joseph Williamson, que durante más de tres décadas mantuvo a numerosos trabajadores excavando el subsuelo de Edge Hill sin explicar públicamente qué pretendía hacer con semejante obra.
Williamson murió en 1840 sin dejar planos que permitieran entender por completo aquella construcción y, con el paso de los años, muchos de los espacios acabaron llenos de escombros. Contrabando, refugios para el fin del mundo e incluso simples obras relacionadas con las viviendas fueron algunas de las explicaciones que surgieron después. Sin embargo, las investigaciones y excavaciones realizadas durante las últimas décadas apuntan hacia una posibilidad bastante diferente: que aquellos túneles fueran, en realidad, una gigantesca forma de proporcionar empleo a personas que atravesaban enormes dificultades económicas. Aunque todavía no puede demostrarse documentalmente.
Durante 34 años un millonario estuvo excavando túneles bajo la ciudad de Liverpool
Joseph Williamson nació en 1769 y llegó siendo todavía un niño a Liverpool, donde comenzó a trabajar en el negocio del tabaco. Con los años acabó prosperando, se convirtió en un empresario adinerado y adquirió terrenos en Edge Hill, una zona que a comienzos del siglo XIX todavía estaba poco urbanizada.
Alrededor de 1805, Williamson y su mujer se instalaron en Mason Street y comenzó la construcción de nuevas viviendas. El terreno presentaba una dificultad importante: detrás de las casas la roca arenisca descendía considerablemente. Para poder ampliar jardines y huertos, sus trabajadores levantaron grandes arcos sobre los desniveles. Aquello parece que fue lo que origió todo. Los trabajos continuaron y terminaron creando una extraordinaria red subterránea. Friends of Williamson’s Tunnels, la organización que actualmente investiga parte del complejo, explica que Williamson llegó a emplear a cientos de hombres y que muchos de ellos comenzaron como trabajadores sin cualificación para terminar adquiriendo conocimientos de albañilería y cantería. La construcción continuó prácticamente hasta su muerte.
Un enorme laberinto oculto bajo Edge Hill
Lo que permanece bajo Liverpool dista mucho de ser un simple túnel excavado en la roca. Los trabajos realizados durante las últimas décadas han permitido conocer cámaras abovedadas, pasadizos, arcos de ladrillo, escaleras y estructuras distribuidas en diferentes niveles. Algunas zonas continúan sin ser accesibles y los propios investigadores reconocen que todavía podrían quedar galerías por localizar.
Una de las construcciones más llamativas se encuentra en la zona conocida como Banqueting Hall, próxima a la antigua vivienda de Williamson. Actualmente, diferentes sectores del complejo están gestionados por Friends of Williamson’s Tunnels y por el Williamson Tunnels Heritage Centre, que permiten visitar determinadas partes. Después de la muerte del empresario, algunos de estos espacios fueron utilizados para arrojar residuos. Poco a poco quedaron cubiertos por materiales procedentes de viviendas y actividades industriales, hasta que varias zonas prácticamente desaparecieron bajo los escombros. Los trabajos de recuperación han obligado precisamente a retirar enormes cantidades de materiales antes de poder alcanzar las estructuras originales.
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Las teorías sobre el verdadero propósito de los túneles
La ausencia de una explicación de Williamson permitió que durante generaciones circularan las teorías más variadas. Una de ellas aseguraba que las galerías habían sido utilizadas para el contrabando. Sin embargo, Friends of Williamson’s Tunnels considera poco probable esta posibilidad tanto por su ubicación como por la buena situación económica que tenía el comerciante.
Otra hipótesis resulta bastante más curiosa. Se llegó a plantear que Williamson hubiera estado relacionado con grupos religiosos convencidos de que se aproximaba el fin del mundo y que hubiera construido bajo tierra un refugio en el que sobrevivir a una catástrofe. También existe una explicación puramente arquitectónica. Parte de las estructuras permitía salvar las antiguas canteras y desniveles del terreno para construir encima casas, jardines y otras instalaciones. De hecho, los primeros grandes arcos parece que tuvieron precisamente esta función. El problema es que esa teoría tampoco explica completamente por qué los trabajos continuaron durante tantos años ni la aparente falta de utilidad de algunas excavaciones.
La explicación que apunta a una enorme obra de ayuda social
La hipótesis que más ha perdurado es que Williamson utilizaba las obras para dar trabajo a quienes lo necesitaban. Liverpool estaba atravesando una enorme transformación económica durante aquellos años. A las dificultades de numerosos trabajadores se sumó el regreso de soldados después de las guerras napoleónicas, precisamente cuando las nuevas formas de producción estaban cambiando también el mercado laboral.
Williamson habría utilizado parte de su fortuna para mantener empleados a hombres que necesitaban ingresos. No se habría limitado a entregarles dinero, sino que les proporcionaba un trabajo y, en muchos casos, la posibilidad de aprender un oficio. Los propios responsables de Friends of Williamson’s Tunnels advierten de que esta explicación no puede demostrarse con las pruebas existentes. Los testimonios históricos atribuidos a Williamson son escasos y él nunca dejó por escrito que esa fuera la finalidad de las excavaciones.
Sin embargo, incluso relatos antiguos describían arcos perfectamente construidos que aparentemente no sostenían nada, algo que durante años alimentó la idea de que el trabajo podía ser más importante que el resultado final. Dos siglos después, el misterio continúa parcialmente abierto. Y resulta difícil pasar por alto una curiosa paradoja ya que los túneles que quizá fueron construidos para mantener trabajando a cientos de personas siguen necesitando hoy voluntarios que excavan, investigan y recuperan nuevas partes de aquel inmenso laberinto escondido bajo Liverpool.
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