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Lola Herrera, actriz española (91 años), sobre la jubilación: «Cuando uno se jubila, necesita tener algo que no sea ir a bailar a Benidorm»

Lola Herrera
Lola Herrera. Imagen de Wikimedia Commons, Pedro J Pacheco, CC.

Lola Herrera, actriz española de 91 años, tiene claro que la jubilación no debería ser solo tiempo libre: quien deja de trabajar necesita algo más que ir a bailar a Benidorm. Su reflexión, hecha desde una vida entera sobre los escenarios, invita a replantearse cómo se afronta el final de la etapa laboral.

A su juicio, esa fase no es un punto final, sino una ocasión para empezar de nuevo y reordenar prioridades, y para ello hacen falta estímulos y proyectos. Lo dice una de las grandes damas de la escena española, cuya carrera arrancó en los años cincuenta.

Qué hay detrás de la frase de Lola Herrera sobre la jubilación

«Uno, cuando se jubila, necesita tener algo que no sea ir a Benidorm a bailar», señaló la intérprete. Con esa frase advierte de que el descanso, por sí solo, no llena una etapa tan larga y de que conviene conservar motivos para levantarse cada mañana.

Su receta pasa por la curiosidad, que a su entender no desaparece con los años y forma parte de la propia supervivencia personal. «Yo creo que todo el mundo tiene curiosidades. No puedo creer que nadie ande por la vida sin curiosidades con 65 años», afirmó, y animó a recuperar intereses o recuerdos del pasado para seguir avanzando.

También discrepa de quienes ven en los 65 una frontera definitiva. «Con 65 años es jovencísimo», sostuvo, convencida de que queda mucho por ver y por disfrutar siempre que se llegue con inquietudes y con ganas de empezar.

Planificar con menos energía

Todas estas ideas las expuso en Charlas Generación+, una entrevista organizada por la Fundación La Caixa, en conversación con la periodista Olga Viza. Allí habló también de cómo cambia la percepción del tiempo con la edad.

«El tiempo es más limitado», explicó, y apuntó que con los años el cansancio aparece antes. De ahí su consejo: «Hay que planificar un poco tu vida», es decir, organizar esta etapa de forma consciente en lugar de dejar que los días se acumulen sin rumbo.

Herrera atribuye en buena medida su longevidad a su oficio: «Yo creo que he llegado hasta aquí, hasta los 91 años, y mi profesión me ha ayudado muchísimo, porque he canalizado muchos reveses de mi vida a través de otros personajes».

Una trayectoria que explica sus palabras

Dolores Herrera nació el 30 de junio de 1935 en el barrio de Las Delicias, en Valladolid. Empezó con la música, pero a mediados de los cincuenta se marchó a Madrid para hacerse actriz, y en 1953 participó en su primera película, El pórtico de la gloria. Desde los sesenta encadenó obras de teatro filmadas para Televisión Española y, durante los setenta, puso voz a actrices como Ellen Burstyn y Liv Ullmann.

Su nombre está ligado sobre todo al teatro, con títulos como Cinco horas con Mario, el monólogo de Miguel Delibes que lleva representando más de cuarenta años, o Solas, que le valió el Premio Max en 2006.

En 1981 protagonizó Función de noche, película sobre un matrimonio de actores a la que ella misma se ha referido como «una terapia». En televisión estuvo en series como Un paso adelante y en la versión española de Las chicas de oro.

Entre sus reconocimientos figuran la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, el Premio Talía de honor y la Medalla de Oro de la Ciudad de Valladolid, donde desde 2007 una plaza lleva su nombre. En 2025 sumó el Premio Estatal del Trabajo Social, en la categoría de Comunicación.

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