Felipe Múgica, jubilado español de 70 años: «Jubilarme no significa apartarme de la vida ni sentarme a esperar a que pasen los días»
El primer lunes sin trabajar después de jubilarse puede sentirse como unas vacaciones, pero muy rápido podemos pasar a tener la sensación de que no tenemos suficientes aficiones para afrontar estos años de descanso.
Felipe Múgica, jubilado español de 70 años, ha hablado en TikTok de esa etapa que tantas veces se prepara haciendo cuentas, pero pocas pensando en cómo queremos vivirla. De hecho, debería servirnos para encontrar motivos para disfrutar del futuro.
«Jubilarme no significa apartarme de la vida ni sentarme a esperar a que pasen los días», ha reconocido para que nos olvidemos de los achaques y nos centremos en lo bueno de esta etapa.
El consejo de Felipe Múgica para disfrutar de la jubilación
Durante décadas, buena parte del día viene decidida de antemano e incluso hay gente que sigue trabajando una vez jubilado. Pero cuando dejamos de hacerlo, nos tenemos que enfrentar al miedo de la agenda vacía.
Felipe ha recordado hasta qué punto nos acostumbramos a funcionar así: «Durante muchos años hemos vivido con el calendario de otros, el horario del trabajo, las obligaciones familiares, los hijos pequeños, los padres mayores, los jefes, las facturas, las prisas, el despertador sonando como si fuera una orden militar».
Por eso considera que falta preparación para afrontar el cambio: «Nadie nos enseña a jubilarnos, nos enseñan a trabajar, a producir, a cumplir, a pagar, a responder, a llegar a tiempo. Nadie nos enseña qué hacer cuando el tiempo vuelve a ser nuestro».
Justamente es por ese motivo que Múgica ha recomendado dedicar unos minutos a pensar qué queremos hacer con el tiempo. Por ejemplo, aprender informática, recuperar un hobby abandonado o volver a hablar con una vieja amistad.
Cómo disfrutar de la jubilación sin llenar el calendario por obligación
En todo caso, Múgica ha insistido en que tener las mañanas ocupadas no es sinónimo de felicidad. Apuntarnos a actividades por miedo a quedarnos en casa tampoco es bueno.
Felipe lo ha expresado con ironía: «La jubilación debería ser el comienzo de una libertad distinta, no para vivir como adolescentes tardíos haciendo el ridículo ni apuntándose a 17 actividades y una excursión a Cuenca cada jueves. La cuestión es llenar la vida de sentido y eso puede hacerse de muchas maneras».
Lo bueno es que las opciones son casi infinitas hoy en día: «Aprendiendo algo nuevo, cuidando el cuerpo, volviendo a leer, cocinando con calma, viajando si se puede, paseando, ayudando a alguien, quedando con amigos, escribiendo recuerdos o enseñando lo que uno sabe. O simplemente disfrutando de una mañana sin culpa».
Los jubilados que echan de menos el trabajo cuando se retiran
El sentimiento de culpa tras jubilarse es de las peores sensaciones que se puede tener: «Hay personas que se jubilan y creen que descansar es casi un pecado. Como si después de 40 años trabajando tuvieran que justificar cada hora libre. Descansar también es un derecho, pero una cosa es descansar y otra abandonarse».
Hay que tener en cuenta que esto también tiene un componente social: los compañeros con los que se hablaba cada mañana dejan de estar a unos metros, y los asuntos que ocupaban buena parte del día pierden protagonismo.
Felipe Múgica describió esa mezcla de sensaciones: «Al principio uno piensa que por fin no tiene que madrugar ni aguantar reuniones absurdas. Por fin puedo tomarme un café sin mirar el reloj como si me persiguiera Hacienda, pero después de esa alegría puede aparecer algo raro, una especie de vacío».