La lección memorable de Pío Baroja, novelista español de la generación del 98: «A una colectividad se le engaña siempre mejor que a un hombre»

Pío Baroja, uno de los principales novelistas de la generación del 98, desconfió durante toda su vida de las multitudes. En una de sus reflexiones sobre la manipulación, compara la facilidad para engañar a un grupo con la de engañar a una sola persona.
Asimismo, el escritor tampoco se sintió cómodo en la vida política. En un libro de recuerdos de 1917 dejó por escrito su rechazo a la democracia parlamentaria y a los discursos ante el público.
¿Por qué Pío Baroja creía que a una colectividad se la engaña mejor que a un hombre?
«A una colectividad se le engaña siempre mejor que a un hombre», es una de las frases que se atribuyen a Pío Baroja. Algunos portales de citas la leen como un aviso de que las masas pueden ser muy manipulables, sobre todo, en tanto a política se refiere.
Según la traducción al inglés de Juventud, egolatría (1917) que conserva el Proyecto Gutenberg, Baroja dedicó un capítulo a la masa soberana. En él escribió que un hombre fuerte puede dominar a la multitud como a una fiera o bien infundirle sus pensamientos e ideas, que es otra forma de dominio.
Sin embargo, Baroja admitió que no tenía fuerza para ninguna de las dos cosas. Por eso huía de las multitudes, para no tomar demasiada conciencia de su bestialidad colectiva y de su mal humor.
La desconfianza de Pío Baroja hacia la democracia y la política
En el mismo libro, Baroja se declaró enemigo de la Iglesia y del Estado. Además, consideraba ridículo y sin valor el sistema de gobierno parlamentario. Para el escritor, en la democracia de su tiempo solo funcionaban dos sanciones eficaces, los votos y los aplausos.
De ahí su idea de que la democracia termina en histrionismo. Según Baroja, el hombre que se levanta a hablar ante una multitud se convierte por fuerza en un actor. Así, el aplauso que recibían los oradores le parecía puro ruido, hecho con las manos de otros y ajeno a él mismo.
El novelista conoció ese ambiente de cerca. Según su propio relato, dio varios mítines como candidato a concejal en Madrid, aunque siempre con frialdad. Ni esa candidatura ni la de diputado por Fraga salieron adelante.
Con la llegada de la República, en 1931, el escritor no se adhirió al nuevo régimen. Según el portal Escritores, Baroja se definía como «liberal radical, individualista y anarquista» y sentía una simpatía romántica por el anarquismo.
¿Quién fue Pío Baroja, novelista de la generación del 98?
Pío Baroja nació en San Sebastián en 1872. Según la Real Academia Española, estudió Medicina en Navarra y en Valencia, leyó en Madrid en 1893 su tesis doctoral sobre el dolor y entre 1894 y 1895 ejerció como médico en Cestona.
En 1898 empezó a dedicarse por completo a la literatura. Así estrechó su relación con los jóvenes escritores de la generación del 98, un rótulo que siempre miró con algo de escepticismo.
Entre sus obras figuran la trilogía La lucha por la vida, Zalacaín el aventurero (1909), El árbol de la ciencia (1911) y Memorias de un hombre de acción, una serie de 22 títulos sobre su antepasado Eugenio de Aviraneta.
El 12 de mayo de 1935 ingresó en la Real Academia Española con el discurso La formación psicológica de un escritor, al que respondió Gregorio Marañón. Más tarde publicó sus memorias, Desde la última vuelta del camino, en ocho volúmenes. Baroja murió en Madrid el 30 de octubre de 1956.